SERBIA NATURALEZA

El juego amoroso de los insectos hace florecer el río Tisa

  • En ese único día de su vida al aire libre, el suave insecto, Palingenia lingicauda en latín, descendiente de una vieja estirpe, deja herederos que vivirán en larvas en el fondo arcilloso del río durante los próximos tres años.

El juego amoroso de los insectos hace florecer el río Tisa El fenómeno llamado "florecimiento" del río se produce en junio.EFE/Snezana Stanojevic

EFEverde.- Decenas de miles de insectos denominados "Tiski cvet" (Flor del Tisa) conquistan cada año, en junio, las aguas del río cuyo nombre llevan, en un impresionante fenómeno natural en el que se aparean y mueren pocas horas después.

En ese único día de su vida al aire libre, el suave insecto, Palingenia lingicauda en latín, descendiente de una vieja estirpe, deja herederos que vivirán en larvas en el fondo arcilloso del río durante los próximos tres años.

“En los tiempos antiguos fue una especie extendida por toda Europa y Eurasia hasta China. Ahora sólo se mantiene en el Tisa y en el Río Amarillo en China”, explicó a Efe hoy en Belgrado Aleksandar Stojanovic, conservador y entomólogo del Museo de la Naturaleza de Belgrado.

“Es una especie muy vieja, pero es muy sensible a la contaminación, que es lo principal que ha influido en que vaya desapareciendo poco a poco”, indicó.

El fenómeno llamado “florecimiento” del río se produce en junio y se puede observar a la altura de la ciudad norteña serbia de Kanjiza, a unos 200 kilómetros de Belgrado.

De decenas a miles de larvas suben a la vez desde el fondo del río e invaden la superficie cuando se acerca el crepúsculo.

Última metamorfosis 

En su última metamorfosis, se quitan en una laboriosa empresa su cubierta, antes de lanzarse con sus tiernas pero veloces alas al “vuelo de boda”.

Primero salen los machos, con sus colas largas en forma de dos hilos blancos que superan dos veces la longitud de su cuerpo amarillo, de unos 40 milímetros.
La envergadura de sus alas es de 55 milímetros.

“Los machos encuentran a las hembras, se aparean, y mueren. Las hembras mueren cuando terminen de depositar sus huevecillos. Todo, toda su vida de imago, de insecto adulto, termina en unas horas”, explicó Stojanovic.

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Una imagen del río Tisa.EFE/ Snezana Stanojevic

Larvas 

“Pero las larvas viven tres años y no es una vida tan corta para un insecto”, añadió el experto, que indicó que “las larvas se alimentan de materias orgánicas de la flora en descomposición y de algas”.

Los huevos depositados en la superficie del agua se convertirán en larvas que cavarán en el barro del fondo sus habitáculos, donde permanecerán en los próximos tres años.

En ese período vivirán una veintena de metamorfosis antes de salir al aire para un nuevo ciclo amoroso.

Imagen del insecto denominado "Tiski cvet" (Flor del Tisa).EFE/Snezana Stanojevic

Imagen del insecto denominado “Tiski cvet” (Flor del Tisa).EFE/Snezana Stanojevic

Su salida del fondo suele ser masiva, pero aparece cada tres años, o incluso pueden tardar más si hay alguna contaminación que perturbe los ciclos, explicó Stojanovic.

Sea como fuera, cada año se puede presenciar el fenómeno, aunque su dimensión varía.

Duración 

En general dura unos diez días en junio, pero lo masivo, cuando toda la zona, a veces incluso hasta las orillas, se cubren de insectos, sólo dos o tres.

Es la mayor especie serbia de insectos efímeros, “las demás son tres veces más pequeñas por sus dimensiones, pero es la más bella, la más espectacular”, declaró.

Los insectos muertos se convierten también en una meta secreta de los pescadores, ya que se cree que el cebo puesto en el anzuelo garantiza buena pesca, aunque las instituciones para la protección de la naturaleza prohíben esa práctica.

El espectáculo natural se puede observar a la altura de la ciudad norteña serbia de Kanjiza, a unos 200 kilómetros de Belgrado.EFE/Snezana Stanojevic

El espectáculo natural se puede observar a la altura de la ciudad norteña serbia de Kanjiza, a unos 200 kilómetros de Belgrado.EFE/Snezana Stanojevic

Uso en el pasado

En el pasado, había muchísimos en la zona y era fácil recogerlos, de modo que, según Stojanovic, se usaban para producir alimentos para cerdos y aves de corral.

Kanjiza, una ciudad de unos 12.000 habitantes situada a unos 20 kilómetros de la frontera con Hungría, es un balneario cuyas aguas termales y el barro medicinal son remedio contra diferentes enfermedades y se recomiendan para rehabilitación. EFEverde




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