PALMA PERÚ

Juan Luis Dammert: “la presión por la tierra es fuerte y los actores poderosos se aprovechan de eso”

Juan Luis Dammert. Foto: Diego Pérez. Juan Luis Dammert. Foto: Diego Pérez.

Por Yvette Sierra Praeli / Mongabay_Latam en @efeverde.- Juan Luis Dammert es el investigador que más ha estudiado los problemas de tierra relacionados con las plantaciones de palma en Perú. Sociólogo de profesión, su trabajo alrededor de actividades que impactan el medio ambiente lo llevaron, a inicios de este siglo, a plantearse una investigación sobre las grandes plantaciones de palma en Perú, los conflictos por la adquisición de tierras y la deforestación de bosques.

Juan Luis Dammert es el investigador que más ha estudiado los problemas de tierra relacionados con las plantaciones de palma en Perú. Sociólogo de profesión, su trabajo alrededor de actividades que impactan el medio ambiente lo llevaron, a inicios de este siglo, a plantearse una investigación sobre las grandes plantaciones de palma en Perú, los conflictos por la adquisición de tierras y la deforestación de bosques.

Así elaboró una tesis doctoral en Geografía que, como señala, puede aplicarse a cualquier proyecto extractivo que requiera grandes extensiones de terreno.

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Carretera abierta en territorio de Palmas de Shanusi. Foto: Juan Luis Dammert.

En esta conversación con Mongabay Latam, Dammert dibuja el panorama de los conflictos por la tierra alrededor de la palma aceitera, los esquemas de acceso a los predios y el tráfico de tierras que rodea a este cultivo que ha generado la deforestación de grandes extensiones de bosque en Perú.

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¿Por qué decidió hacer una investigación sobre palma aceitera en Perú?

Empecé a mirar el tema de la palma aceitera en el año 2008, cuando trabajaba en la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental y teníamos un proyecto comparativo entre Vietnam, Tanzania y Perú. Analizábamos el conflicto entre las agendas de conservación y de desarrollo económico. A mí me tocó coordinar el proyecto para Perú e identificamos una serie de casos. Uno de ellos era la política de biocombustible en general y decidí visitar algunos proyectos.

En esa época encontré que en la región San Martín se acababa de implementar el proyecto Palmas del Shanusi —del grupo Romero—, en el Bajo Amazonas. Ese fue el primer proyecto a gran escala que se desarrolló en Perú después de mucho tiempo, pues existía el proyecto Palma Wasi que venía de la década de 1980. Pero en este siglo, Palmas del Shanusi fue el primer proyecto de gran escala con una deforestación de miles de hectáreas de bosque. Cuando viajé para hacer mi doctorado en el año 2012, decidí enfocarme en este tema porque se podía hacer una explicación muy interesante sobre el tema de tierras y de bosques. Era un nicho para mí, porque no había muchas investigaciones sobre ese tema.

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Grandes extensiones de palma aceitera se han instalado en la Amazonía peruana. Foto. Diego Pérez.

¿Cuál era el conflicto con Palmas del Shanusi?

El conflicto fue alrededor de la deforestación. Fue chocante para la comunidad ambientalista ver una deforestación de ese tipo en el país. Históricamente, la deforestación en Perú ha sido del tipo hormiga, identificada con la agricultura migratoria, con la apertura de caminos, pero no tenías un emprendimiento que talaba siete mil hectáreas de bosque en un tiempo corto con maquinaria pesada.

Se encendieron muchas alarmas porque si esto crecía, si ese era el modelo, la pérdida de bosque iba a ser muy acelerada. Generó también un escándalo en el gobierno regional de San Martín. El presidente regional de ese momento, César Villanueva, y la gerenta de Medio Ambiente, Karina Pinasco, no estaban de acuerdo con estos desarrollos que venían de la gestión anterior. La defensa de la empresa y de ciertos funcionarios era que sí era legal pues existía un marco legislativo que regulaba estas actividades. Se judicializó el proyecto y llegó hasta el Tribunal Constitucional. Hubo una discusión sobre cómo estaba organizada la ley peruana para defendernos de cosas como esta, para que no se pierdan bosques de esa manera. Así me involucré en la discusión alrededor de la palma.

¿Cuáles fueron los principales hallazgos de su investigación?

Lo que hice fue desarrollar un marco conceptual para entender los boom de los recursos. En el caso de la palma fue un boom que empezó a crecer rápidamente, pero fue bastante disputado. Desde el inicio, en el año 2006, fue disputado por diferentes actores y quedó en entredicho la masificación de plantaciones de palma en el Perú, que era una posibilidad. Entonces desarrollé el conflicto ambiental en varios niveles y elaboré un marco conceptual con tres componentes: la materialidad, el análisis de las coaliciones y el rol del estado.

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La comunidad nativa Santa Clara de Uchunya disputa territorio con una empresa de palma aceitera. Foto: Diego Pérez.

¿Qué encontró en este análisis?

La materialidad tiene que ver con cómo se organiza la producción y cómo impacta en la organización del territorio. En el caso de la palma, una vez que se cosecha hay un tiempo limitado para procesarlo y eso obliga a tener una planta extractora cercana. Por eso en palma tienes grandes extensiones o clusters de productores alrededor de plantas extractoras. Entender cómo funciona el negocio, te ayuda a entender cuáles pueden ser sus impactos. Es importante entender cómo se organiza la producción y como se estructura la industria […] Ver cómo se forman las coaliciones para promover la palma y para resistirla fue el centro de mi segundo componente. Así documenté la alianza entre los diferentes medios de la industria con el Estado para conseguir sus fines y cómo se tejieron las redes regionales, además de cómo fue el acercamiento entre actores conservacionistas que miraban esto a la distancia con ciudadanos que están en los espacios locales.

¿Había otro componente en su investigación?

El tercer elemento fue el rol del Estado y saber qué tan importante es esta actividad para los fines del Estado. La palma no es como la minería, si hay algo que le interesa en realidad al Estado peruano es la minería. En el caso de la palma, es una actividad marginal. No es la principal actividad económica ni del Perú ni de la Amazonía. Lo que tienes son grupos que impulsan que el Estado ayude a la producción de la palma. Este fue uno de los hallazgos de mi tesis de doctorado: que el Estado respondía a quienes se le acercaban, como el gremio de palmicultores. Pero también a las coaliciones de conservación que tocaron la puerta del Estado.

La conclusión es que con estos tres lentes uno puede entender el boom de los recursos y lo puedes aplicar a cualquier otro caso empírico, como la minería ilegal. En el caso de la palma en particular lo que encuentras es que no hay una gran teoría de la conspiración, que alguien quiere que todo se convierte en palma, lo que ha pasado es que el avance potencial que hubiera podido tener la palma en el Perú fue atajado por varios actores para evitar que esto se masifique en cantidades que hubieran sido lamentables.

Los empresarios dedicados al arroz también buscan grandes extensiones de tierra. Foto: Yvette Sierra Praeli.

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El caso emblemático de Santa Clara de Uchunya

Entonces para el Estado no es prioritaria la palma…

La gran inversión vinculada con la palma busca cuáles son los lugares más atractivos para su inversión. El Perú puede tener una serie de factores a favor como por ejemplo la disponibilidad de tierras, entre comillas, sin dueño, y no es tan difícil invadirla y conseguir un título. Pero puede haber un escándalo, un juicio y una serie de problemas. Las inversiones más han sido como una punta de lanza como para ver qué pasaba con ese tipo de proyectos. Pueden haber existido planes de que no sean 30 mil sino 100 mil o 300 mil hectáreas como en algún momento se dijo. No digo que no haya intereses, pero cuando el inversionista ve que hay un megaescándalo y el Estado peruano no está comprometido a decir «lo que necesito es palma aceitera», lo que sucede es que ese boom de la palma queda en entredicho, con freno de mano. Aunque pueden cambiar las condiciones.

¿El incentivo de la palma como cultivo alternativo a la hoja de coca influyó en el boom de la palma aceitera?

No creo que el modelo de reemplazo de los cultivos de coca haya promovido eso ni haya tenido en mente desarrollar grandes plantaciones con capital internacional que generan deforestación. Eso se mete de contrabando. El modelo era encontrar alternativas rentables donde hay cultivo de hoja de coca y la palma es un cultivo rentable. La palma te permite fomentar la agroindustria y también generar ciertos niveles de bienestar entre quienes acceden a este recurso. Hay casos de éxito con palma. Y muchas zonas donde lo principal era la coca, que retrocedió muchísimo. Algunos palmicultores eran cocaleros o coexistían con la coca. Pero no es que la puerta se abre en ese momento, la palma ya estaba instalada en Palma Wasi por lo menos diez años atrás.

¿Cuáles son los casos emblemáticos de deforestación por palma aceitera en Perú?

Los casos más emblemáticos son Palma del Shanusi en el Bajo Amazonas, que fue el primero. Años después llegaron los casos del grupo Melka, [aunque] en realidad el grupo no existe, ese nombre lo hemos puesto para referirnos a ese conjunto de proyectos que tenían como promotor visible al señor Dennis Melka. Los casos emblemáticos son los dos que tiene en Ucayali: Plantaciones Pucallpa y Plantaciones Ucayali, que luego cambia a Ocho Sur. De estos dos, Plantaciones Pucallpa, que tiene un conflicto con la comunidad nativa Santa Clara de Uchunya, es el más emblemático de los casos de deforestación alrededor de la palma.

¿Qué ha sido lo más importante en este caso?

Hay dos cosas importantes. La primera es la modalidad de acceso a la tierra y en este caso sale la discusión sobre el tráfico de tierras de forma más clara vinculada con la palma. Ahí tienes una asociación de agricultores que se forma para acceder a tierras que tenían que ser tituladas por el Gobierno Regional de Ucayali, básicamente lo que hubo fue que un grupo de personas cercanas a este gobierno regional se asociaron para acceder a tierras que según el catastro no tenían dueño y no estaban ocupadas. Lo vieron como si fuese un tablero de ajedrez y repartieron parcelas sin una ocupación real del espacio. Normalmente los procesos de titulación regularizan los procesos que ya se han dado en el campo. En este caso se hizo la titulación en papel. Así fue como accedieron a un bloque grande de tierras, unas 5000 hectáreas si no me equivoco.

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El tráfico de tierras afecta a comunidades nativas y pueblos ribereños en la Amazonía peruana. Foto: Thomas Müller.

Luego apareció un inversionista de la red de Melka y se dio la venta de estas tierras. Entonces asumieron que como habían hecho una compra directa de predios titulados no tenían que pasar por el conjunto de trámites que pone el Estado y llevaron sus equipos para talar. Este caso es emblemático por la modalidad de acceso a la tierra, que se ha replicado en otros lugares y evidenció ese negocio de vamos a repartirnos la tierra a través del uso perverso del mecanismo de titulación. Es ahí cuando aparecen los traficantes de tierras. Esta es una de las versiones más ligada al gobierno regional.

¿Hay otra modalidad?

La otra modalidad de esto es la invado o contrato a quien invada, luego acredito que tengo una posesión, la titulo y la vendo. Mi objetivo desde un comienzo fue especular con el incremento del precio de la tierra y desarrollar todo un mecanismo para ocuparla y titularla. Después de este caso emblemático ha habido otros casos similares, pero seguro que es el mecanismo predilecto para titular tierras. El otro gran tema que lo hace emblemático es la conexión que por primera vez se ve con claridad con una comunidad nativa. Santa Clara de Uchunya dijo «yo no estaba enterada, es mi territorio ancestral y esta es mi tierra, tienes que devolvérmela». Ahí se generó toda una controversia discutible desde todos los ángulos.

Y también es emblemático porque fue un caballo de batalla para la agenda conservacionista. La narrativa era: mira, están quitando sus tierras a los pueblos indígenas para hacer una deforestación de gran escala. Una narrativa potente que generó una serie de problemas a la empresa, que cuando tuvo que reportar a diferentes instancias te das cuenta de que no había seguido todas las buenas prácticas para la salvaguarda de este tipo de operaciones.

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Los mecanismos de apropiación de la tierra

¿Cómo funciona este mecanismo para acceder a la tierra?

Lo primero que hay que tener claro es que hay una carrera por la tierra generalizada, en el sentido de que es lucrativo para acceder a tierras que están muy lejos o poco transitadas. Te instalas, consigues formalidad ya sea con un juez de paz local o un documento que diga que tienes derecho sobre esa tierra. Y este que pudo haber sido una forma de salir de la pobreza se ha ido pervirtiendo. Aparecen las bandas organizadas y las bandas armadas que articulan con madereros y construyen una carretera. Esto tiene que ver con las coaliciones de las que hablamos. No creo que una empresa sea el gran organizador de estas cosas, lo que hay es caos y las direcciones regionales agrarias que tienen el rol de la titulación también evalúan cómo pueden beneficiarse de este tipo de procesos. Se han visto los casos de corrupción en Ucayali con la prisión del Director Regional de Agricultura.

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Empresas de palma aceitera han causado la deforestación de grandes extensiones de bosques. Foto: Diego Pérez.

El asunto es que se crea todo un mercado de tierras. Y los inversionistas no son solamente Melka y Romero, también están los arroceros de la costa norte de Perú que dicen, por ejemplo, aquí la tierra me cuesta 10 000 a 15 000 dólares en los nuevos proyectos de irrigación de la costa, pero en la Amazonía puedo comprar una hectárea por 500 soles. Así llegan arroceros, ganaderos, los que quieren invertir en cacao. La presión por la tierra es fuerte y los actores poderosos se aprovechan de eso, con capital puedes organizar estos esquemas y tener más llegada a las direcciones regionales agrarias.

¿Esta carrera por la tierra empezó con la palma?

La carrera por la tierra se ha intensificado en zonas donde hay grandes plantaciones, pero no es la única dinámica por eso te hablaba de los arroceros y otros cultivos.

¿Cuál es el panorama de la palma ahora en Perú?

Para usar un término marxista, la llegada de Melka agudizó las contradicciones, porque es un inversionista extranjero que instala y desarrolla plantaciones que ocasionan gran deforestación, saltando todos los trámites que debía haber hecho, luego lo regulariza y cuando tú quieres tener una conversación con ellos no hay a quién contactar. El modelo es «tengo mi compañía de seguridad y mi abogado y con ellos te puedes entender». Luego ha hecho algunos esfuerzos dudosos, en mi opinión, de tener cierto nivel de manejo corporativo con un programa de responsabilidad social empresarial de una forma bastante artesanal. Melka trae todos los temores que podrían tener los actores que piensan en la sostenibilidad. Es la encarnación de todo lo opuesto, generó que se agudizara el conflicto y la estigmatización de la palma en el Perú.

La palma tiene un montón de cosas buenas para mostrar pero se estigmatizó, me parece, innecesariamente, con las prácticas del grupo Melka. Generó incluso que el otro grande, el Grupo Palmas, haga esfuerzos claros por desmarcarse de este tipo de prácticas. Me parece que ha habido un cambio para bien en el cual hay mayores condiciones de sostenibilidad en la industria.

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El exdirector regional de agricultura de Ucayali fue detenido por el presunto delito de tráfico de tierras. Foto: Diario Ímpetu.

¿Qué otros sectores se ven afectados por las grandes inversiones en palma?

Creo que el enfoque correcto es articular agendas contra la deforestación con el desarrollo local y saber quiénes son los actores que están siendo impactados. Cuando pasas unos días en Santa Clara de Uchunya ves unas condiciones de vida muy complicadas. Yo me resisto a romantizar la pobreza. Es bonito cuando estás conectado con la naturaleza y hacer ese trabajo físico de la faena, pero ya no es tan bonito cuando se enferma tu hija y tienes cuadros de afecciones crónicas complicadas, hay violencia doméstica, y ese tipo de cosas. Creo también que hay una tendencia a la romantización de los pueblos indígenas y es importante el acercamiento desde las agendas de conservación a las realidades de los ciudadanos que están en la zona.

Además, no solo son los pueblos indígenas, el drama de los ribereños es muy grave y no tienen el acceso a redes internacionales que sí tienen las organizaciones indígenas. Hablo de las personas que tienen sus chacritas en pueblos ribereños y viven igual que hace 40 años y ni siquiera se han tomado la molestia de formalizar sus tierras. Hay una situación de desamparo muy grande en ese nivel. Yo no limitaría el tema a los pueblos indígenas. Pero si te apareces con la historia de un líder indígena vestido como tal con la historia de la pelea contra el gran capital internacional que le ha quitado su tierra, es mucho más impactante que el caso de los ribereños que se visten igual que uno.

¿Qué pueblos ribereños tienen problemas relacionados con empresas de palma?

Tamshiyacu, que es un caso de cacao, pero está relacionado al tema. Papaplaya, en Pelejo, San Martín, que está cerca de Palmas del Huallaga. Tierra Blanca en la provincia de Ucayali, en el departamento de Loreto. Son pueblos olvidados que viven con una relativa tranquilidad y todos tienen aspiraciones de prosperidad económica. Ahí hay una agenda grande para sostenibilidad y desarrollo local que no tiene articulación con el Estado y con la sociedad civil que sí tienen los pueblos indígenas.

* Imagen principal: Juan Luis Dammert. Foto: Diego Pérez.

Este reportaje se publica en EFEverde por gentileza de Mongabay Latam



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