CUMBRE CLIMA/COP26

Joven activista lleva a la COP26 las tragedias indígenas de Brasil

Amazonía Archivo

Sao Paulo, 2 nov (EFE).- Fueron sólo dos minutos ante la COP26, pero la activista indígena Txai Suruí, tocada con un vistoso penacho, ha acaparado la atención de los medios brasileños, que han recordado las tragedias que la joven ha llevado a Glasgow.

Suruí, de 24 años, participó este lunes en la apertura de la Cumbre del Clima organizada por la ONU en Glasgow, representando a las comunidades indígenas de Brasil, cuyo presidente, el ultraderechista Jair Bolsonaro, es uno de los grandes ausentes.

Estudiante de derecho y activista juvenil en el estado de Rondonia (norte), la joven habló en la COP26 sobre los retos que enfrentan las comunidades indígenas de Brasil por la deforestación incontrolada y las consecuencias del cambio climático.

“Independientemente de lo que salga en la COP, nuestra lucha continúa”, afirmó Txai Suruí en declaraciones a la cadena de televisión Globo tras participar en la apertura de la conferencia mundial.

Los medios brasileños han rescatado parte del historial de la joven y de su familia: un padre acosado en los tribunales por sus críticas a las políticas de Bolsonaro y una madre amenazada de muerte, ambos por defender los derechos indígenas.

“Quedé tan orgullosa de verla allí, defendiendo al Planeta, no sólo a los pueblos indígenas”, dice su madre, Ivaneide Cardozo, en declaraciones al diario Folha de Sao Paulo.

“Yo siempre le digo a mis hijos que la gente lucha por la humanidad”, agregó.

La madre de la joven es fundadora de una asociación de defensa medioambiental y ha recibido amenazas de muerte por denunciar a invasores de tierra propiedad de comunidades indígenas.

El padre de Txai Suruí, Almir Suruí, es uno de los líderes indígenas más críticos del Gobierno de Bolsonaro y tuvo que hacer frente a denuncias por supuesta difamación de parte de una agencia federal indigenista, aunque el caso fue archivado en mayo pasado.

Las dos abuelas de la joven activista que habló ante la COP26 murieron este año. Una de ellas, Weitãg Suruí, era uno de los pocos suruís que quedan vivos antes del contacto con los blancos en 1969, que llevaron a esa comunidad india males como el sarampión.

Los indios suruís o paiter-suruís viven en una región fronteriza entre los estados de Rondonia y Mato Grosso (occidente). Antes de ese contacto con la civilización blanca, la etnia tenía unos 5.000 integrantes pero ahora apenas llegan a centenares. EFE

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