PLÁSTICO LIBRO

José Luis Gallego: “El mejor residuo es el que no se genera”

José Luis Gallego: Portada del libro sobre el plástico de José Luis Gallego. EFE

"El mejor residuo es el que no se genera" y todo el que se coloca en el mercado de "forma superflua debería ser gravado", afirma el naturalista José Luis Gallego, quien presenta en un nuevo libro una serie de prácticas para ayudar a los ciudadanos a reducir el consumo de plástico.

“Porque el abandono de residuos y, concretamente, el plástico va a más en este país”, ha señalado Gallego en entrevista a EFE coincidiendo con la publicación de ‘Plastic Detox, 5 x 10 Ideas para reducir el plástico en tu día a día’, de Libros Cúpula.

Guía para evitar el plástico 

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Foto de uso editorial cedida por el propio autor José Luis Gallego. EFE

El libro es una guía para evitar el plástico en la compra, en la cocina, en el cuarto de baño, en el armario, en la oficina, en el colegio, en el deporte, en la práctica de ocio y tiempo libre, entre otros ámbitos.

Porque “estamos plastificando el planeta”, señala Gallego, y actualmente “ya no basta con la teoría de las tres erres (reducir, reciclar y reutilizar), se ha quedado corta”, ha asegurado, y añadido que ahora “hay que añadir una cuarta r, la de recoger todo lo que estamos dejando como herencia a nuestros hijos”.

Y a evitar el plástico en la vida de los niños están dirigidas varias prácticas como la utilización de biberones de vidrio o acero inoxidable con tetina de silicona o látex natural, o los pañales reutilizables para evitar los más de dos mil pañales por bebé y año, lo que generaría “un ahorro aproximado de 1.800 euros respecto a los desechables”.

Gravar el embalaje y el envase “superfluo y abusivo”

“El mejor residuo es el que no se genera, es un mensaje que debería ir dirigido a las empresas que colocan plásticos en el mercado, porque colocar plástico en el mercado debe salirles más caro”, ha explicado el escritor.

Es decir, “hay que gravar el embalaje, el envoltorio y el envase superfluo y abusivo, y destinar todo lo que se recaude mediante ese gravamen a la recogida de todos los plásticos acumulados fuera”.

Según una investigación del diario británico The Guardian de junio de 2017 sobre la contaminación por plástico, cada minuto se venden “un millón de botellas de este material en el mundo”.

Este dato revela, además, que hay una “responsabilidad del usuario final” que es quien debe hacer un “buen uso del residuo, primero evitándolo y una vez que se ha generado hacer un uso correcto del mismo reciclándolo en los contenedores apropiados”, según Gallego.

Por eso es “importantísimo que en nuestro país vaya cada vez más plástico a los contenedores de reciclaje”.

No es cuestión de “ir al extremo”

“Este libro no quiere ir al extremo”, propone consejos prácticos para reducir el uso del plástico y “en la medida que sea posible que sea el residuo menos habitual en los océanos, en los bosques, en los campos, todo con consejos prácticos, sin necesidad de cambiar de vida”, ha explicado Gallego, divulgador ambiental y autor de una veintena de libros.

Y es que el plástico es actualmente uno de los mayores problemas, que se traslada arrastrado por las corrientes de agua hasta los océanos, donde anualmente llegan “más de doce millones de toneladas”, lo que ha generado islas de basura de gran tamaño que afectan a la biodiversidad, pero también a la cadena alimentaria humana a través de los peces.

“No somos conscientes de la que estamos liando entre todos”, señala Gallego, y recuerda que en los últimos años varias investigaciones han detectado la presencia de microplásticos en el organismo de los humanos.

Concretamente, un estudio realizado por la Universidad de Medicina de Viena para el Gobierno de Austria “detectó partículas de plástico en la práctica totalidad de muestras de heces humanas analizadas”.

La situación es tan seria que la Organización Mundial de la Salud (OMS) analiza los riesgos potenciales a los que “nos enfrentamos para establecer los correspondientes niveles de alerta sanitaria”, según el autor.

Los países participantes en la Asamblea de Medio Ambiente de la ONU (#UNEA4), realizada en Nairobi hace unos días, llegaron a un acuerdo para luchar contra el plástico, sobre todo el de usar y tirar, anunció su presidente Siim Kissler.

Pequeños gestos

El acuerdo, sin embargo, entrará en vigor en 2030, cinco años más tarde de la propuesta de la Unión Europea, que pretende que en 2025 se sustituya el plástico por otros materiales más degradables en objetos como las pajitas, los platos, cubiertos, vasos o palitos para las orejas, y que representan el 70 % de la basura marina de las costas europeas.

Gallego propone “pequeños gestos diarios” para reducir el consumo de plástico en la vida diaria, pero, sobre todo, en la fabricación y comercialización de productos realizados con este derivado del petróleo.

La propuesta europea, que se espera salga antes de las elecciones del 26 de mayo, pretende involucrar a los productores en la gestión y limpieza de residuos como bolsas de patatas fritas y golosinas, así como detallar en las etiquetas el impacto medioambiental de productos de higiene personal como compresas higiénicas, toallitas húmedas o globos, entre otros. EFEverde

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