JORGE RIECHMANN

Jorge Riechmann: Nuestras sociedades viven muy engañadas sobre la situación actual

th_1cce678baa2865fe866ba90e481edd63_3832246 Jorge Riechmann, imagen de archivo. EFE/Jose Pedrosa/ARCHIVO

“Nuestras sociedades viven muy engañadas en relación a la situación en la que nos encontramos, que es mucho más grave de lo que nos atrevemos a percibir” en relación a la emergencia climática y la necesidad de un cambio del sistema económico y social, asegura el filósofo Jorge Riechmann a EFE.

Riechmann, quien intervendrá este viernes en el ciclo ‘Agroecología, soberanía alimentaria, ecología urbana y desarrollo rural‘ en la Casa Encendida de Madrid, sostiene que los científicos “nos están diciendo que necesitamos un cambio sistémico, rápido y profundo” del sistema económico, productivo y social, “pero eso no está en el horizonte de nuestra sociedades”.

Cambios rápidos y profundos

El tiempo para una transición ecológica, pensada con medidas graduales, introduciendo fiscalidad ecológica, actuando sobre el modelo de movilidad, pasó hace tiempo, asevera Riechmann, quien acaba de publicar ‘Otro fin del mundo es posible, decían los compañeros’ de MRA ediciones.

Actualmente, es necesario “cambiar no solo la práctica de subvenciones que se dan a las compañías que explotan los combustibles fósiles (responsables del calentamiento global), sino también cambiar la “idea del crecimiento constante”.

“Estamos en sociedades en las cuales si no hay crecimiento económico casi nada puede funcionar. Funciona tan mal que lo que tenemos son episodios de crisis, eso es una economía totalmente disfuncional dentro de un planeta finito, contra cuyos límites biofísicos estamos chocando”.

Es el debate sobre decrecimiento, “si hacemos caso a lo que nos dicen los climatólogos sobre la reducción fuerte y rápida de emisiones que necesitamos, ahora solo puede ir de la mano con decrecimiento económico”, porque en “un capitalismo fosilista como el nuestro las emisiones están acopladas con el crecimiento“.

Sobre la falta de toma de decisiones adecuadas a la emergencia climática, el profesor de filosofía moral de la Universidad Autónoma de Madrid, asegura que hay varios fenómenos que confluyen, uno de ellos es, por desgracia, “que vivimos en sociedades que estructuralmente se han hecho negacionistas”.

Negacionismo

Negacionistas no solo en relación con el calentamiento global, de hecho, ese es un negacionismo más limitado, en Europa hay bastante poco, pero se da mucho más en Estados Unidos.

Es más bien un negacionismo con relación a todo lo que tiene que ver con los límites biofísicos contra los cuales están chocando las sociedades industriales, “ese es un tipo de negacionismo mucho más extendido y lo vemos menos“.

Un tercer nivel de negacionismo, es el que niega que “necesitamos cambios radicales, profundos y rápidos, para tener opciones para evitar lo peor”.

“Seguimos pensando que podremos seguir viviendo con pequeños ajustes, pero no es verdad”, sostiene Riechmann.

“Si queremos tener opciones de evitar lo peor, de evitar el mundo infernal hacia el cual nos estamos encaminando en nuestras sociedades”, asegura, “necesitamos esos cambios radicales,  profundos y rápidos”.

Crecimiento económico versus límites biofísicos

Por otra parte, hay una “cooptación creciente de nuestras sociedades” que quieren ser democracias por poderes privados, como el mundo de las finanzas, el de los combustibles fósiles, que “son poderes económico políticos que condicionan lo que pueden hacer nuestra sociedades“.

Ahora “se conoce bien” lo que han hecho las compañías petroleras en el fomento de ese negacionismo climático organizado a partir de los años ochenta tras la publicación del libro de Nathaniel Rich ‘Perdiendo la Tierra. La década en que podríamos haber detenido el cambio climático’ (Capitán Swing), que “traza cómo perdimos el planeta y la historia del de decenio 1989-1999”.

Ahí tenemos un segundo elemento en el que la democracia se ve erosionada por esos agentes privados, sostiene Riechmann.

Luego, “tendríamos aún las dinámicas sistémicas de nuestras sociedades” y, sobretodo, “la dinámica de la reproducción ampliada de capital en sociedades capitalistas”.

Es un resorte que “está empujando causalmente el crecimiento económico y la necesidad de expansión, que es en último término el resorte que nos lleva a ese choque contra los límites biofísicos del planeta”.

Como es una dinámica estructural, percibirla y hacerle frente resulta aún más difícil y la mayor parte de la gente probablemente no “ve que sea un problema ecológico el funcionamiento ordinario del capitalismo, pero lo es”, concluye.

Aunque recuerda que a pesar de la situación “necesitamos ganar serenidad y alegría, no quiere decir que tengamos que celebrar tragedias, pero hay que conectar con la mejor parte del ser humano. No olvidar la versión de ser lo mejor de nosotros mismos”. EFEverde

 




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