RIESGO INUNDACIONES

Un estudio dibuja el mapa de riesgo de inundaciones por lluvias torrenciales

  • El investigador de la UPC Eduardo Martínez ha elaborado un mapa de riesgo de inundaciones por lluvias torrenciales y las incidencias que peatones y vehículos pueden sufrir.

Un estudio dibuja el mapa de riesgo de inundaciones por lluvias torrenciales Calle de Granada anegada por lluvias torrenciales.EFE/Miguel Ángel Molina

Efeverde.- El investigador de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC) Eduardo Martínez ha elaborado un mapa de riesgo de inundaciones por lluvias torrenciales y ha estudiado las incidencias que peatones y vehículos pueden sufrir ante precipitaciones intensas.

El proyecto sobre riesgo de inundaciones muestra la peligrosidad, los riesgos y los daños que pueden derivarse de una incorrecta planificación urbana en casos de lluvia intensa.

El trabajo incluye un estudio concreto de la ciudad de Badalona (Barcelona), donde ha dibujado el mapa de riesgo por inundaciones por lluvias extremas que tienen lugar cada 500 años por término medio.

Riesgo de inundaciones

Según este estudio, las avenidas del Maresme y de Alfons XII de Badalona son las de mayor riesgo para los peatones, y los daños causados en el parque de automóviles podría llegar a más de diez millones de euros en toda la ciudad.

La tesis doctoral, titulada “Inundaciones urbanas: criterios de peligrosidad y evaluación del riesgo para peatones y vehículos”, ha sido dirigida por Manuel Gómez, investigador de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de Barcelona de la UPC.

Según Gómez, las precipitaciones torrenciales, pese a ser infrecuentes, son recurrentes generadoras de problemas y de dolores de cabeza cuando aparecen en Cataluña.

“Como al día siguiente sale el sol, todo el mundo se olvida”

“Pero como al día siguiente sale el sol, todo el mundo se olvida”, según Gómez, que ha dicho que las ciudades catalanas están preparadas para asumir “cantidades relativas de agua”.

Según el ingeniero, una vez superado el umbral asumible, la falta de planificación ante de situaciones excepcionales queda patente.

Afortunadamente, según Gómez, las lluvias torrenciales son la excepción a la estabilidad meteorológica y, por tanto, los problemas que causan estas tormentas anómalas quedan rápidamente olvidados.

Precisamente con la voluntad de que, en lugar de olvidarse al día siguiente, las autoridades tomen conciencia del problema y busquen soluciones, Eduardo Martínez ha estudiado en su tesis los riesgos a los que se exponen tanto las personas como los vehículos cuando hay precipitaciones extraordinarias.

La tesis demuestra los flujos de agua límite en los que peatones y vehículos son estables

La tesis doctoral demuestra, con datos concretos, los flujos de agua límite en los que los peatones y vehículos son estables, y cómo los daños provocados por lluvias de mucha intensidad en los automóviles pueden llegar a ser de varios millones de euros.

Para crear los mapas de peligrosidad de las calles de Badalona, el investigador ha considerado lluvias que tienen lugar sólo una vez cada uno, cinco, diez, cien y 500 años.

Para definir el riesgo concreto de cada una de las zonas de Badalona, ha tenido en cuenta los niveles de peligrosidad considerados durante los ensayos y la vulnerabilidad según la densidad de viviendas y el ancho de las calles.

El mapa representa los tres patrones de peligro en tres colores: verde (cuando es bajo), naranja (medio) y rojo (cuando el riesgo es alto) y observa que únicamente en casos de absoluta excepcionalidad, en lluvias que tienen lugar, de media, cada 500 años, Badalona presenta alguna calle con riesgo alto para los peatones.

En cualquier caso, incluso en el peor de los supuestos de precipitación contemplados, la mayor parte del municipio tiene un nivel de inseguridad bajo.

Además de los mapas de riesgo, la tesis presenta los costes económicos estimados sobre vehículos que se pueden llegar a derivar de inundaciones por fuertes lluvias.

Para ver cómo puede afectar a las personas una riada, en los ensayos han participado 26 personas con características físicas que las hacen propensas a sufrir situaciones de inestabilidad y que, además, son una muestra representativa en cuanto a género, edad, peso y altura.

Para ajustarse lo máximo posible a las condiciones que se pueden dar en la realidad, también ha tenido en cuenta como variables el tipo de calzado de estas personas, el nivel de visibilidad y el hecho de tener las manos libres o no.

Según las conclusiones a las que ha llegado Eduardo Martínez, una altura del agua de unos 10 o 15 centímetros en un entorno urbano comienza a ser peligrosa para las personas, siempre que la velocidad del agua también sea considerable. Efeverde




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Redacción EFEverde
Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE www.efeverde.com y www.efefuturo.com

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