INCENDIOS FORESTALES

El inicio de temporada de incendios “pinta muy bien”, dice decano de Montes

El inicio de temporada de incendios España afronta la temporada de incendios con cierto optimismo por las lluvias. EFE/Pedro P. Hoyos

España, un país con 27 millones de hectáreas de superficie forestal, de las que unas 100.000 arden cada año, afronta los primeros meses de la temporada de incendios con cierto optimismo, debido a las abundancia de las últimas lluvias, "una relativa garantía para los montes".

La previsión de incendios forestales, hasta mediados de año “pinta muy bien“, señala en una entrevista el decano del Colegio de Ingenieros de Montes, Eduardo Rojas, aunque el segundo semestre y dependiendo de la tendencia del verano entre otros factores, “no lo garantiza nadie”.
En este contexto, Rojas detalla que la lluvia en el Mediterráneo ha cargado de humedad la biomasa de los montes y si sigue esta racha, por lo menos hasta mayo o junio, puede ser un año muy bueno pero en la fachada atlántica no ha precipitado lo suficiente “como para tirar las campanas al vuelo”, por eso es necesario que siga lloviendo.

Pese a estas buenas perspectivas, y como anécdota curiosa, el decano refiere que los acontecimientos políticos en un país, por ejemplo, años electorales o cambios de regímenes, suelen incidir negativamente en las temporadas de incendios, no sólo en España, sino a nivel mundial.

La lluvia en el Mediterráneo ha cargado de humedad la biomasa de los montes, dice el decano de Montes.

La lluvia en el Mediterráneo ha cargado de humedad la biomasa de los montes, dice el decano de Montes. EFE/Monserrat. T Díez.

“No se sabe muy bien el motivo pero es chocante que en periodos políticos de relevancia, el orden público en algo tan extenso como el monte se derrumba”.

La media anual: 14.000 incendios

Según datos del Ministerio de Medio Ambiente correspondientes al decenio 2005-2014, la media anual de siniestros es de unos 14.000 y afectan a unas 100.000 hectáreas de superficie forestal, de las cuales 35.000 son arboladas.

En España los incendios se producen todo el año aunque se concentran en dos temporadas: diciembre-abril en la cornisa cantábrica, y en el resto, en la época estival, matiza el decano.

En los últimos cinco años ese han producido 108 grandes incendios forestales; el peor fue 2012, con 42 siniestros, y el menos grave 2014, con solo 8.

Los grandes incendios (GIF)

Los grandes incendios se producen en verano, y los demás fuegos suelen ser entre marzo y abril, en su mayoría en el noroeste peninsular, donde se aglutinan tres cuartas partes de los siniestros, añade Rojas, aunque no son de gran envergadura.
Para el decano, los españoles somos muy “buenos” extinguiendo fuegos lo que ha generado que las últimas décadas el 70 por ciento de los incendios se quedaran en conatos (incendios menores de 1 hectárea de terreno), mientras que hubo unos 25 incendios que superaron las 500 hectáreas.

 

En el decenio 2005-2014, la media anual de siniestros fue de 14.000 siniestros.

En el decenio 2005-2014, la media anual de siniestros fue de 14.000. EFE/Juan Carlos Cárdenas

Asimismo incide en que la prevención es una tarea que no se puede limitar al periodo estival y califica de prioritario un “abordaje previo” para conocer el estado del monte en toda su extensión.

A su juicio, el monte tiene cada vez más carga de combustible y biomasa sin gestionar y con menos población viviendo de esa actividad, por lo que el riesgo de incendios se acentúa.

En este contexto, Rojas apunta la “paradoja de la extinción”, un termino que explica que una eficiencia muy alta en apagar incendios ataja los conatos y los siniestros medianos, pero los fuegos que se escapan por simultaneidad o por condiciones meteorológicas extremas devienen en incendios de consecuencias catastróficas.

Causas: falta gestión forestal 

Entre las causas de los incendios resalta, en general, una falta de gestión forestal, y por tanto de inversión para el mantenimiento del bosque, el abandono de la actividad agrícola y ganadera, el despoblamiento del área rural, consecuencias del cambio climático y la falta de una ordenación territorial.

La prevención y la gestión forestal es una tarea que no se puede limitar al verano.

La prevención y la gestión forestal no se puede limitar al verano. EFE/Rosa Veiga

Como ejemplo de una buena política de gestión forestal “muy seria” en los montes destaca Galicia, donde los últimos 25 años la cifra de siniestros ha bajado a un tercio en este tiempo.
Para Rojas, máximo responsable forestal de la FAO antes de acceder al decanato, esa disminución también se ha visto fortalecida por la desaparición de una generación de ganaderos que hacían un “uso excesivo del fuego”.

Por tanto cabe señalar que la mano del hombre está detrás del 96 por ciento de los siniestros, y aunque el análisis debe hacerse por zonas geográficas, el origen de la mayoría está ligado a prácticas tradicionales de quemas de restos agrícolas o de pastos.

El experto aboga para que el tema forestal sea reconocido, de cara el uso de la biomasa, como un primer paso hacia la bioeconomía, con el consiguiente ahorro en combustibles fósiles y en emisiones de CO2. Efeverde




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