MOVILIDAD SOSTENIBLE

Un informe defiende al transporte público como catalizador de descarbonización

Dos mujeres recorren en bicicleta la Gran Vía de Madrid. EFE/Mariscal

La progresiva sustitución del vehículo privado por el transporte público es la medida “más eficiente y efectiva” para descarbonizar la economía española en el horizonte 2030, según un informe presentado este jueves por el Centro de Investigación Economics for Energy.

El estudio ‘Estrategias para la descarbonización del transporte terrestre en España‘ parte de la base de que el sector del transporte es “el mayor emisor de gases de efecto invernadero en España”, con un 27 % sobre el total en 2018 y responsable del 40 % de las emisiones de óxidos de nitrógeno (NOx), ha explicado el director del centro, Pedro Linares.

Esta gran contribución a las emisiones se debe a que “también es el mayor consumidor de energía” (40 %), en su mayor parte procedente de combustibles fósiles, por lo que “actuar sobre este sector es prioritario en las estrategias de descarbonización,” sobre todo en el transporte terrestre dado que representa “el 80 % de la energía consumida”.

Los autores del informe advierten de que “es necesario ampliar el radio de acción de las políticas de gestión al transporte interurbano en lugar de centrarlo únicamente en las ciudades”, dado que la movilidad urbana representa solo “un 35 % del consumo energético y las emisiones”.

Linares ha explicado que “salvo por las restricciones a la movilidad impuestas por la Covid-19, la demanda de transporte sigue aumentando y la calidad del mismo no mejora porque la demanda no se reduce”, y añade que, “como la gente tiene miedo al contagio en el transporte publico, se usa menos”.

Sin embargo, al incentivar el uso del transporte público frente al vehículo privado, los autores del estudio aseguran que “no sólo se logran reducciones significativas de emisiones –sobre todo si se combina con una cuota elevada de vehículos eléctricos y la retirada acelerada de vehículos antiguos–, si no que es la más eficiente en costes”.

Transporte urbano

Tras analizar las fuentes de emisiones asociadas al transporte urbano, observamos que un 35 % corresponden al transporte urbano, otro 35 % se lo lleva el transporte de mercancías y el 30 % viene del transporte interurbano”.

En esta situación, en la que de momento la apuesta consiste en crear zonas de bajas emisiones, “sólo arreglamos el 35 % de las emisiones, no el resto”, por lo que Linares ha defendido medidas que abarquen más allá de la almedra central de las ciudades y miren hacia “los desplazamientos interurbanos

Aplicar estas medidas al transporte interurbano “es mucho mas complejo porque las perdidas de confort son mayores al ser desplazamientos más largos desde fuera de la ciudad”, aunque “todos los esfuerzos que podamos hacer en esta área serán muy positivos”, según Linares.

A su juicio, “Se tiene que avanzar hacia un modelo de transporte público para que ofrezca unos costes de confort o tiempo similares al transporte privado”, mediante “la modificación de itinerarios”, algo que, sin embargo, sería “más fácil” en ciudad que en los desplazamientos interurbanos.

Vehículos eléctricos

Sobre los desafíos del vehículo eléctrico, “la política europea incentiva la electrificación, pero esto tiene un peligro”, advierte, “porque estamos permitiendo que los fabricantes que no estén haciendo un esfuerzo ya no tengan que mejorar tanto sus emisiones al haber otros que ya lo hacen”.

Por ello, “hay que asegurar que el vehículo convencional sigue teniendo incentivos para reducir sus emisiones” señala.

Linares ha destacado que “la clave es reducir los sobrecostes de los vehículos eléctricos a través de la innovación en baterías”, algo que desbloquearía “su eficiencia como catalizadores de la descarbonización”. EFEverde




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