Según el comunicado facilitado por el IEO, este «ambicioso estudio» que comenzó en 2021 se repetirá anualmente con objeto de estudiar especies protegidas e invasoras, comprobar el estado de las comunidades bentónicas de fondos rocosos como corales, gorgonias, esponjas o ascidias, censar peces y cefalópodos, detectar presencia de basuras y estudiar hábitats «de especial interés» como cuevas submarinas.
El buque oceanográfico «Francisco de Paula Navarro» es el encargado de transportar al personal científico y técnico del Centro Nacional del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) junto con el equipo necesario para los análisis.
Las primeras inmersiones se han llevado ya a cabo en el cabo de Creus y el litoral de la comarca del Ampurdán con un equipo de seis buzos que, sumergiéndose por relevos, se encargan de recoger los datos marinos.
Se trata del «mayor estudio a escala espacial de los hábitats rocosos litorales en España«, ha explicado David Díaz, investigador del Centro Oceanográfico de Baleares del IEO y responsable de la campaña, quien ha precisado que es en la zona litoral donde «se encuentran los hábitats expuestos a mayor número de presiones humanas como la pesca, fondeo, navegación y uso turístico, entre muchas otras«.
Los investigadores analizarán un mínimo de seis puntos de muestreo en cada provincia, seleccionados de acuerdo a un gradiente de exposición a las presiones antrópicas y sumergiéndose entre 5 y 40 metros de profundidad. EFEverde




