DÍA HUMEDALES

Los humedales reclaman la tierra perdida en su Día Mundial

Parque Natural de El Hondo (Alicante); un espacio profundamente transformado por el hombre durante siglos y que se ha convertido al cabo de los años en uno de los humedales más importantes de Europa. Foto: Raúl Casado (EFE). Parque Natural de El Hondo (Alicante). EFE/Raúl Casado

Manuel Moncada.- EFEverde.- Amortiguar los embates del mar es solo uno de los servicios que ofrecen los dinámicos humedales costeros del litoral mediterráneo, unos ecosistemas ocupados artificialmente durante el siglo pasado que reclaman el territorio perdido y que celebran este domingo el Día Mundial de los Humedales.

“Durante el siglo pasado se perdieron la mitad de los humedales del mundo”, por lo que “recuperar parte de estos espacios, que nos prestan multitud de servicios, es algo muy beneficioso”, señala en una entrevista con EFEverde el investigador del Instituto Pirenaico de Ecología del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Francisco Comín, que ha repasado las oportunidades que puede ofrecer la inundación de algunas zonas del litoral ocupadas por elementos artificiales.

Aunque los humedales son ecosistemas muy dinámicos y tienen una gran capacidad de resiliencia, “si se sobrecargan con alguna presión, responden como lo han hecho algunos de ellos”, explica Comín, refiriéndose a la reciente inundación del delta del Ebro tras el paso de la borrasca Gloria.

Humedales vivos

“Las fuertes tormentas de levante provocan estos desastres, pero solo porque han afectado a bienes humanos”, prosigue, ya que “inundaciones como esta constituyen una oportunidad para recuperar ambientes naturales como marismas y zonas inundadas que nos producen muchos servicios positivos”.

El área que ocupan los humedales en el mundo es “sólo el 5 % de las tierras emergidas, pero almacenan del 25 al 30 % del carbono acumulado en los continentes”, por lo que ofrecen un servicio “extraordinario” frente al cambio climático, ha asegurado.

Este tipo de tormentas demuestran que “el terreno que fue desecado y ocupado artificialmente con cultivos, cemento, barandillas, farolas y casas de recreo” durante los años 70, 80 y 90 del siglo XX, “ahora se vuelve a inundar bajo 10 ó 20 centímetros de agua”.

“Se trata de una oportunidad para que el ecosistema se restaure desde el punto de vista ecológico”, ya que por si sola, la naturaleza de los humedales “vuelve a ocupar su lugar” sepultando bajo el agua “los elementos artificiales” para ofrecer “prestaciones que ahora no nos están proporcionando”.

“Es un juego de bienes y servicios en el que la sociedad tiene que decidir qué es más beneficioso, señala Comín, que ha reclamado “un replanteamiento nuevo de la ordenación urbanística y usos del suelo” en estos espacios, “sistemas complejos e intrincados”.

En los años 50 y 60 del siglo pasado, “había necesidad de producir arroz en el delta del Ebro para tener alimento y ganarse la vida, pero ahora la Naturaleza ha recuperado un poco de todo aquello”, ha explicado Comín, ya que “no hemos respetado los márgenes de amortiguamiento que necesita todo sistema natural”.

Más que una lámina de agua

A pesar de ser ecosistemas cambiantes y resistentes, los humedales costeros tienen sus limitaciones, “casi siempre impuestas por las actividades humanas”, subraya.

“La costa no se puede contemplar como algo que empieza donde termina el paseo marítimo”, señala Comín, ya que “muchas de estas infraestructuras se han construido sobre las dunas que alimentaban de arena a las playas y amortiguaban los embates del mar”.

Por ejemplo, “en Barcelona hace ya tiempo que están sacando arena del fondo del mar y reponiendo las playas todos los años para que puedan bañarse los turistas”, unas operaciones que “dañan las poblaciones de posidonia”, una planta submarina que frena parte de la energía del oleaje.

“Marismas, playas y dunas, todo es un conjunto, una unidad” asegura el experto, ya que “si introducimos en alguno de estos elementos un sistema artificial, le estamos imponiendo unos límites que, a la larga, dañan los usos y estructuras artificiales fijas”.

Comín define la reacción ante las inundaciones como “antagónica”: el aspecto negativo es que “si se trata de aprovechamientos como campos de cultivo o bienes como un chalet, una casa, o un paseo marítimo, habrá daños materiales”

Sin embargo, “lo positivo es que recubre nuevamente una parte que había sido mar hace años, recuperando un ambiente de humedal”.

“Los humedales necesitan su espacio”, ha asegurado Comín, “tenemos que considerar todo el sistema en su conjunto para que la sociedad comprenda su valor y para que se contemple estos entornos como algo más que una lámina de agua que llega hasta el margen de la vegetación”.

Día Mundial

El Día Mundial de los Humedales se celebra cada 2 de febrero desde 1997 y conmemora la firma de la Convención de Ramsar (Irán) sobre humedales de 1971.

Con motivo de esta efeméride ambiental, la Fundación Global Nature organizará diferentes actividades en el marco de su proyecto LIFE Paludícola, que trabaja en la conservación de la biodiversidad en estos hábitats a través de acciones que pretenden frenar el declive del carricerín cejudo (Acrocephalus paludicola), el ave paseriforme más amenazada de Europa.

Estas acciones, entre las que se cuentan salidas de campo, anillamientos científicos y charlas divulgativas, se llevarán a cabo a lo largo del fin de semana en tres regiones españolas (Castilla-La Mancha, Castilla y León y Comunidad Valenciana), todas incluidas en espacios de la Red Natura 2000.

La iniciativa está cofinanciada por el programa LIFE de la Unión Europea y la Junta de Castilla y León y cuenta con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco). EFEverde

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