Hugo Morán (PSOE): han “amordazado” a los científicos en el debate medioambiental

Hugo Morán (PSOE): han

El Secretario Federal de Ordenación del Territorio y Sostenibilidad del PSOE, Hugo Morán, ha denunciado que "se ha amordazado" a la comunidad científica a la hora de hacer una legislación ambiental y ha acusado al Gobierno de "falta de valentía" para explicar la razón de su reforma de la Ley de Costas.

Así lo ha juzgado en una entrevista a Efeverde en la que ha sostenido que se ha devaluado el debate parlamentario “hasta límites de degradación”, y que la postura de Canarias contra las perforaciones petrolíferas son la punta del iceberg de un debate que se abre paso en la sociedad.

P.- Ahora que tanto se habla de reformar la actual Constitución,  cree que sería necesario  un retoque medioambiental de la Carta Magna?
R.- Del año 78 aquí, casi todos los países que han puesto en marcha procesos constituyentes han incorporado catálogos de derechos ambientales, superando el concepto clásico de medio ambiente/ecología, y creo que echando una hojeada hacia delante en el siglo XXI uno de los factores fundamentales que van a influir en la gobernanza de los países va a ser la seguridad ambiental, en muchos ámbitos: seguridad alimentaria,  salud,  acceso a servicios básicos como el agua o la energía.
Todos ellos vinculados a la gestión de recursos naturales, que se entiende que son bienes públicos y que en momentos de crisis acaba echándose mano de ellos para intentar salvar las cenizas de la actividad privada, se entra en una tentación que es la de privatizar bienes públicos para salvar la economía de presente, sin tener en cuenta que eso incorpora elementos de pobreza de futuro.
Hay un elemento desestructurante de lo que se llama la solidaridad intergeneracional que es muy visible en el mundo de los recursos naturales, como es la avaricia de hoy, se olvida que somos simples aves de paso del planeta.

P.- Pero entonces es partidario de introducir cambios?
R.– Si hubiese capacidad para afrontar sin demasiados temores atávicos una Constitución que mire más hacia el futuro que hacia el pasado, que creo que es el problema que tenemos ahora mismo, en la retina de algunos están los temores del proceso constituyentes del 78, los que venían de la dictadura, los riesgos militares, las presiones de la Iglesia.
Pero si pensásemos más en la Constitución del futuro, no sería razonable pensar en una Constitución del siglo XXI que no incorporase los derechos ambientales, las garantías de la titularidad de los bienes públicos, el empoderamiento de la ciudadanía en relación con esos bienes públicos, la garantía de que ningún Gobierno por mucha mayoría absoluta que tenga respaldándoles pueda disponer sin límite alguno de esos bienes públicos.

P.- Que ha salido de la Conferencia del PSOE en relación al Medio Ambiente?
R.– El documento que se elaboró para la Conferencia Política ha seguido un proceso radicalmente distinto del que venía siendo el acostumbrado en la dinámica de los partidos políticos, en lugar de elaborar un texto que se somete a la discusión de los delegados, lo que se hace es pedir al conjunto de la sociedad, porque en este caso se ha ido más allá de las fronteras del partido, se pide que se hagan aportaciones y con las recibidas se elabora un documento.
Del análisis de este documento entresacamos aquellas cuestiones a las que entendemos que más importancia se le ha dado por parte del conjunto de los participantes y decidimos hacer un proceso de puesta en común.
Así una de las mesas se dedicó a debatir sobre el agua y si consideramos que tanto el agua, como por ejemplo la energía, deben ser tenidos en cuenta como derechos, cuáles deben de ser los límites a partir de los cuales la gestión privada puede entrar en el modelo de administración de estos recursos y qué mecanismos hay que tener para garantizar que nadie se pueda ver privado de una cobertura mínima de agua y también de energía, al igual que sucede en la educación.
Pero si hay algo que resaltar, es como sale en materia de sostenibilidad el PSOE de esta conferencia política y creo que lo definió con claridad Alfredo Pérez Rubalcaba en su discurso de clausura: el PSOE de las próximas décadas tiene que apostar por la igualdad, la laicidad y la sostenibilidad.
No se entiende un socialismo del siglo XXI que no incorpore estos tres valores a los valores clásicos heredados desde finales del siglo XIX.Es decir como lo define Rubalcaba a menudo, hay que incorporar la ecología al ADN del ideario socialista.

P.- Pero en la práctica, allí donde gobernais, está incorporado ese ADN?
R.– Cuando el partido hace esta reflexión y dice debemos de, significa que venimos de una reflexión de lo que ha sido el pasado.Y lo que ha sido hasta ahora es que se ha identificado un déficit de atención a algunas tareas que deberían haber formado parte de nuestras prioridades estratégicas a lo largo de los últimos años, pero por diferentes razones no lo han sido.
Es cierto que en las últimas legislaturas irrumpió la dependencia como un factor primordial de trabajo, y la igualdad como un referente que ya en estos momentos se puede dar por consolidado, y hay dos elementos que deberían de haber tenido un mayor énfasis a la hora de definir modelos de gestión y son estos dos que aparecen en ese trípode, junto a la igualdad, que son la laicidad y la sostenibilidad.

P.- Qué le parece el movimiento que está encabezando Canarias contra las prospecciones de petróleo de Repsol en sus aguas?
R.- Creo que Canarias es probablemente la punta del iceberg de un debate que se abre paso en la sociedad en relación hacia dónde queremos ir, qué queremos ser de mayores, fundamentalmente en materia energética, porque es un elemento sin el cual hoy es imposible de entender el desarrollo de cualquier sociedad y en el fondo la opción es relativamente sencilla.
¿Preferimos crecimiento cueste lo que cueste o es mejor optar por el desarrollo, entendido como  crecimiento sostenible?, entendiendo que el concepto clásico de crecimiento ha devenido en crisis cada vez que el nivel de explotación de los recursos escasos ha superado el límite de la sostenibilidad.
El agotamiento de los recursos acaba generando crisis, es cierto que hasta ahora el elemento clásico de respuesta en los países desarrollados ha sido que cuando se produce un agotamiento de los recursos que se utilizaban para la estrategia económica del país, pues se buscaban en otro sitio, el llamado imperialismo de los recursos.
Pero el planeta ha experimentado un giro radical en años pasados y será más espectacular en los próximos, ya que ningún país va a admitir la colonización clásica, es decir nadie va a poder crecer a costa de los recursos de los demás.
Este planeta tiene que ser global también en términos de solidaridad de la distribución de los recursos y a partir de ese momento empieza la reflexión siguiente, lo que yo quiera hacer tendré que hacerlo teniendo en cuenta cuales son los límites de los recursos que tengo a mi disposición y hay que elegir.
Y en Canarias lo que sucede es que hay dos recursos, uno que en estos momentos sustenta el pilar económico básico que es el turismo vinculado al propio elemento ambiental, y otro, que aflora, una posibilidad de unos recursos de hidrocarburos que en la retina de cualquier ciudadano pues le viene a la memoria lo que ha ocurrido en el Golfo de México .

Recientemente este país ha tenido experiencias como la del Prestige, con lo cual la conclusión es muy sencilla: no se pueden tener las dos cosas, hay que elegir, y en Canarias los ciudadanos eligen en relación con su propio entorno, conscientes de cual es su futuro y que no quieren fiarlo a riesgos y hay decisiones alejadas de esa realidad inmediata que entienden que se pueden sacrificar un territorio para responder a una necesidad abstracta de carácter general del país.
Canarias aflora lo que está siendo el conflicto con el fracking, lo que ha sido históricamente el conflicto con la energía nuclear, ese es el problema que hay de fondo lo que pasa es que en estos momentos es tan visible que forma parte de la preocupación principal de los ciudadanos, aunque por desgracia no suele serlo, pero creo que lo va a ser cada vez más y en este caso concreto es así.
¿Hasta donde uno está dispuesto a condenar a la miseria medioambiental a sus hijos, a sus nietos o incluso a aquellos que físicamente no va conocer a cambio de conservar unos niveles de calidad de vida que creo hay que empezar a replantearse.?
La aspiración de cualquier ciudadano es que no existan esas brechas entre pobres y ricos, ya no entre el primero, segundo y tercer mundo, que ha sido lo clásico, hoy vemos como con la crisis afloran submundos dentro del primer mundo.

P.- Cómo valora estos dos años de reformas legislativas en materia de medio ambiente?
R.– Mientras que la sociedad está incorporando cada vez más el valor de sostenibilidad y durabilidad de los recursos para conjurar crisis futuras, no se trata de encontrar  soluciones coyunturales a crisis coyunturales sino de intentar conjurar crisis similares en el futuro.

El Gobierno ha optado por un camino que va justo en la dirección contraria que es el de respuestas de coyuntura a la coyuntura sin pensar en lo que pueda suceder después y aplicando la filosofía de que el que venga detrás que arree y eso es muy visible en la filosofía que justifica los preámbulos de todas las reformas legislativas en materia medioambiental, pero no solo ambiental.
Este es un mundo bastante amplio, y todas sus leyes coinciden en lo mismo hay que eliminar las trabas que ha supuesto históricamente la legislación ambiental para salir lo antes posible de la crisis, no importa cómo, la cuestión es salir, después ya se verá y no se tiene en cuenta que algunas decisiones en algunas materias se convierten en irreversibles.

P.- Cómo cuales?
R.- Se plantea mucho ahora el gran debate y por lo que está saliendo la ciudadanía a la calle en la defensa de determinados derechos, empieza a incorporar de forma invariable una reivindicación, oiga cuando ustedes lleguen al Gobierno derogarán la ley educativa y nos devolverán los derechos educativos, la sanidad, las pensiones y los derechos laborales.
Pero los derechos ambientales lo son en tanto en cuanto existe el recurso natural que los sustenta si desaparece el bien publico el derecho es mera retórica.

La Ley de Costas, largamente debatida, que se sustenta sobre un concepto constitucionalmente consagrado que es el dominio público marítimo terrestre , el suelo litoral, el derecho a un costa bien conservada que traslade seguridad ambiental ante un fenómeno creciente como es el cambio climático, ese derecho existe en tanto en cuanto la costa mantiene sus valores intactos, pero si mediante un proceso legislativo das carta de naturaleza a la privatización de ese espacio, a su invasión, a su desnaturalización, el derecho muere con el propio espacio, ya no será posible rescatarlo, aunque modifiques la Ley de Costas.

Es decir, los derechos ambientales lo son en tanto en cuanto la sociedad es capaz de conservar el legado ambiental que recibe hacia el futuro, si lo explota hasta su desaparición ya no hay posibilidad de trasladar derechos hacia el futuro.
Ese es probablemente el elemento de fondo más radical que implica una sustancial diferencia entre un modelo liberal y un modelo socialdemócrata.
Esta simplificación del ” PPSOE” para  afirmar que  son iguales no se sostiene a poco que uno profundice, como eslogan ha tenido sus éxito pero desde luego nada menos afortunado que eso para intentar tener un debate razonable, y son modelos.. tan legítimo es uno como el otro.
Si uno está convencido de que su modelo es el mejor para la sociedad lo pone sobre la mesa, lo defiende y lo lleva a término si la mayoría de los ciudadanos lo respaldan.Claro pierde su valor a partir del momento en el cual uno empieza a ocultar detrás de un discurso, de una retórica falsa los verdaderos objetivos, uno no puede poner el título de sostenible a la nueva Ley de Costas porque no lo es.
Diga usted oiga vamos a hacer una Ley de Costas al servicio de la economía, porque creemos que es lo mejor para este país, pues bueno y si la mayoría de los ciudadanos entiende que hay que sacrificar los valores naturales de la costa en beneficio del crecimiento, es un modelo, pero claro para eso hay que salir con valentía y defenderlo no ocultarse detrás de un eufemismo.

P.-Cree que España necesita una fiscalidad verde?
R.– Aquí también se produce un debate que conduce a equívocos, se suele decir en momentos de crisis como el actual en el que las economías familiares y de las empresas están al límite de su capacidad no es momento para plantear nuevas figuras fiscales.
Es un dilema falso, el problema no es si a España le hace falta una fiscalidad verde además de la gris que tiene, lo que le hace falta es sustituir esa fiscalidad gris, radicalmente injusta en términos de redistribución social de la riqueza y en términos de relación del sistema económico con el capital natural disponible para generar la actividad económica, por un modelo de fiscalidad mucho más justo que equilibre social y ambientalmente la capacidad de recaudación del país, y que incorpore algunos valores que yo creo que deberían ser irrenunciables a estas alturas del partido.
Si algún principio ha incorporado la UE en materia ambiental  que socialmente es indiscutible o lo ha venido siendo por lo menos hasta ahora, es aquel de quien contamina paga…
A partir de un momento que se entiende que quien tiene más capacidad económica es quien tiene más capacidad de contaminar y por lo tanto debe contribuir con un mayor esfuerzo a reequilibrar por un lado el consumo de esos recursos, y por otro lado no hay mejor señal para evitar que las malas costumbres crezcan de manera ilimitada que las señales económicas.
Bueno, pues si uno va echando una ojeada a las últimas reformas que se han venido haciendo de carácter legislativo,  en este país se ha pervertido totalmente el principio que impera ahora mismo  y todo aquel que tenga capacidad económica y pueda pagar no va a tener problema para contaminar, si usted puede pagarlo contamine, y ese no es el principio.
Significa que se pone a disposición de las clases más pudientes, de forma ilimitada todos los recursos públicos, socializando las externalidades negativas del uso de los mismos y privatizando las plusvalías que generan.

Esto es una aberración y en términos de estrategia como país es una locura, es encaminar al país hacia la ruina a velocidad de vértigo, no hay ningún país que este haciendo lo que se esta haciendo en España en estos momentos.Habría que cambiar radicalmente el modelo.

Si uno no quiere apostar por la fiscalidad verde, se queda con la primera parte del discurso, es decir, oiga, no es posible más impuestos y los ciudadanos están de acuerdo.
Claro si tu les cuentas solo la mitad de la verdad a los ciudadanos hay que decirles que en este país tenemos un sistema fiscal radicalmente injusto y que hay que cambiarlo y la única manera de hacerlo para que sea más justo, entre otros factores, debe de tener la componente de fiscalidad verde, no se trata de además de, sino en lugar de la fiscalidad gris , fiscalidad verde.

P.- Es partidario de publicar una lista de las empresas más contaminantes?
R.- Solo aquel que se avergüenza de una parte de su actividad o de toda , tiene reparo a que se haga pública.

No estamos hablando de la intimidad de las personas, estamos hablando de una actividad que se mueve en el mercado que produce, que se vende, que se compra, que conlleva elementos de publicidad y que en muchos casos se asienta sobre eslóganes que son hipócritas, totalmente hipócritas.
Uno ve la televisión, escucha la radio y no hay ningún anuncio que no incorpore elementos positivos, sostenibles, verdes, cardiosaludables, claro cuando uno está dispuesto a utilizar elementos de marketing para venderse alabando lo que teóricamente son virtudes de su cadena de producción, tiene que tener que estar dispuesto a que le chequeen si eso se corresponde con la realidad.
No es tanto establecer una lista de malos y buenos sino incorporar un seguimiento de la huella de CO2 y la hídrica de todos los productos que salen al mercado.
Porqué no hacerlo? veamoslo desde el punto de vista positivo, tendrán mas valoración en el mercado aquellos que incorporen un comportamiento más responsable, no se trata de criminalizar sino sencillamente de poner en valor los mejores comportamientos de empresa en la cadena de producción.
Estaría totalmente de acuerdo en que se hicieran un seguimiento de las huellas y las compensaciones por ellos pero sin introducir de nuevo la vulneración del principio de quien contamina paga.
Por ejemplo los bancos de conservación de la naturaleza, forman parte de un mecanismo para eludir responsabilidades por parte de determinadas empresas: es el  si vale estoy dispuesta a que se reconozca que mi huella ecológica es incorregible,  pero como tengo recursos económicos a mi alcance pues invierto en medio ambiente a 900 kilómetros de distancia para restañar este daño.
Pero entender el medio ambiente como compartimentos estancos e ignorar la realidad, porque no existen barreras administrativas en términos de contaminación.
Pensar que es posible poner barra libre a un lado, y al otro parque nacional, no puede ser, es una muestra de hasta donde se ha pervertido en algunos espacios políticos el concepto de la sostenibilidad, conservación y el concepto del planeta como elemento único.

Es la gran discusión en relación con la ausencia de compromiso internacional de lucha contra el cambio climático.
Estamos mirándonos unos para otros discutiendo quien tiene que hacer un mayor esfuerzo, pensando en que lo que yo haga es inocuo, no es ese el problema, o todos nos ponemos a hacer el esfuerzo o sino esto no sale adelante.
Y quiero hacer una llamada de atención, una invitación a la reflexión en el Gobierno en relación con estos temas, porque ha sumido sin ningún tipo de ambages que las mayorías absolutas lo permiten todo y contra todos, y es verdad que se ha amordazado a la comunidad científica, no se les deja hablar, no se les tiene en cuenta a la ahora de hacer una legislación ambiental, es verdad que se ha devaluado el debate parlamentario hasta límites de degradación.

El Parlamento es en estos momentos un ente absolutamente prescindible, un instrumento que el Gobierno utiliza para darle barniz, una apariencia de legalidad, a decisiones que lo son del Consejo de Ministros.

Ya se sabe si el Gobierno decide que una ley debe tener un contenido concreto en Consejo de Ministros podía perfectamente prescindir del trámite parlamentario porque no admiten absolutamente discusión ni aportación de enmiendas, pero el Gobierno tiene que tener en cuenta que empieza a tener dos problemas después de dos años de recorrido:
Uno que se está alejando a velocidad de vértigo de la senda de un espacio compartido que es la UE, en relación con la aplicación de directivas, y que se va a producir un rosario de llamadas de atención de correcciones, desde Bruselas, que no tendría porque ser así  si hubiese un mínimo de racionalidad, y segundo que las mayorías absolutas duran justo el tiempo que el mismo que te la concedió te la retira.
Y en materia ambiental igual que las decisiones que se adoptan en algunos casos son irreversibles, si se tocan determinados elementos que luego permanecen en el tiempo como una agresión a modo de señal, que se tenga cuidado porque eso probablemente pueda servir para recordatorio en la sociedad de quien hizo lo que hizo en un momento determinado.EFE




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Redacción EFEverde
Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE www.efeverde.com y www.efefuturo.com

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