CAMBIO CLIMÁTICO

Los hollines usados como cemento reducen las emisiones de CO2

Los hollines usados como cemento reducen las emisiones de CO2 Central termica de Soto de Ribera, en las proximidades de Oviedo. EFE/ J.L.Cereijido

Dos millones de toneladas de cenizas volantes u hollines procedentes de las centrales térmicas terminan cada año en los vertederos y su reutilización como cemento en construcción reduciría de manera considerable las emisiones de dióxido de carbono (CO2), principal causante del calentamiento global.

Así lo ha asegurado a Efe Manuel Mateos, Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, quien descubrió en el año 1962 que ciertas cenizas volantes u hollines -las llamadas Tipo C- constituyen “un auténtico cemento por sí solas”.

Años de investigación

Antes de este hallazgo, las cenizas volantes ya se usaban como grava o relleno mezcladas con el hormigón, pero nadie había sido capaz de demostrar que algunas de ellas no requieren de aditivos de ningún tipo para actuar como cemento, ha explicado.

La revista ‘Química Hoy’ publicó el hallazgo en 1991, aunque ya había inspirado la tesis doctoral y la del máster de este ingeniero y 17 ponencias en diferentes congresos en Estados Unidos (Iowa Academy of Sciences o National Academy of Sciences, entre otros).

Múltiples beneficios y usos

Según Manuel Mateos, el uso de este “cemento”, muy extendido en algunos países para la construcción, disminuye el consumo de otros aglutinantes que requieren mucha energía para su fabricación, contribuye al reciclaje de residuos, reduce la contaminación y minimiza costes, al provenir de vertederos.

Entre sus posibles usos, destacan su aplicación en firmes de carreteras, como asiento de tubos en conducciones, fabricación de ladrillos, construcción de presas de embalses, cimientos y para hacer hormigón ciclópeo, ladrillos y casas de adobe, entre otras.

No obstante, su resistencia como cemento varía según la composición de la ceniza; “durante las primeras semanas muestra menor resistencia, pero a medio y largo plazo puede resistir miles de años, porque es análogo al cemento romano”, ha matizado.

En Estados Unidos, donde hace seis décadas se prohibió la emisión de los hollines a la atmósfera, se consumen millones de toneladas al año de este cemento, “lo que evita millones de kilos del peligroso CO2”, ha asegurado.

Este ingeniero, convencido del aprovechamiento de los residuos, ha investigado también con escorias, restos de canteras, neumáticos, sulfitos de industrias papeleras, restos de azucareras, cárnicas, cerámicas, residuos del asfalto y aceites de vehículos.




Secciones:                
Redactora de la Agencia EFE, adscrita al departamento de EFEverde. Licenciada en Ciencias de la Información, año 1989 Fecha de nacimiento: 21 septiembre 1966 Lugar de nacimiento: Madrid