Francis Hallé: "Una ciudad sin árboles es un infierno"

ARBORICULTURA URBANA

Francis Hallé: “Una ciudad sin árboles es un infierno”

Francis Hallé: El botánico tropical, Francis Hallé, en el Jardín Botánico de Madrid. EFE/Laia Mataix

Laia Mataix.- EFE.- Las ciudades sin árboles son "terribles, como un infierno" pero "desgraciadamente muchos ayuntamientos no gestionan bien sus arboledas", ha denunciado a Efe el botánico francés Francis Hallé, quien defiende el desarrollo de la arboricultura urbana por sus beneficios para la salud y el medioambiente.

Este profesor emérito de la Universidad de Montpellier, especialista en bosques tropicales, ha visitado Madrid con motivo del primer máster impartido en España sobre arboricultura urbana, una disciplina en auge en los últimos años, especializada en el tratamiento y conservación de los árboles en las ciudades, en función de principios biológicos y genéticos.

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Parque urbano en Bilbao. EFE/Alfredo Aldai

Sus principales líneas de investigación y acción pasan por el estudio de las copas arbóreas y “lo más importante, la arquitectura de las raíces” para poder garantizar su buen estado pues, como insististe Hallé, “las mejores ciudades empiezan con sus árboles”.

Ventajas de la arboleda urbana

El experto francés ha recordado que los primeros ejemplares que se plantaron tenían una misión simple: “la sombra que proporcionaban y la reducción de sonido que ofrecían”, pero a esas ventajas es necesario sumar “los beneficios para la salud y su ayuda para mantener las ciudades más frías, lo que a su vez contribuye a la disminución de los efectos del cambio climático”.

Y es que “el árbol es una fábrica de depuración natural y gratuita: toma el gas carbónico y las partículas finas producidas por los automóviles, que se quedan dentro de él y así impide que circulen por el aire” y afecten a la respiración de los vecinos.

Además, cada ejemplar -en especial los más viejos- es un ecosistema en sí mismo y un “gran conservador de la biodiversidad” puesto que “hay un montón de pájaros en las ramas, insectos sobre las flores y, lo más importante, la fauna de debajo del suelo”, ha precisado.

Hallé destaca la buena gestión del arbolado en ciudades como Berlín (Alemania) o Lyon (Francia), donde los vecinos disfrutan de estas ventajas, aunque lamenta que “muchas veces la gente sólo se da cuenta de la importancia de los árboles cuando ya no están, no los aprecia dentro del entramado urbano”.

Cuidado desde la administración

Si bien “tener árboles en la ciudad es una necesidad evidente”, su vida es “mucho más corta en la ciudad que en el campo, ya que se encuentra con dificultades para crecer por la falta de espacio tanto en su copa como en sus raíces”.

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Ahuehuete de El Retiro, el árbol de jardín más antiguo de la capital. EFE/J.P. Gandul

Para cuidarlos correctamente “es necesario conocer su arquitectura, aprender el programa genético de su desarrollo” y ello requiere especialistas formados en la materia.

La tala debe producirse sólo en caso de peligro, porque este especialista ha explicado que “recibo muchas cartas de gente denunciando que sus alcaldes quieren cortar árboles cuando no es necesario” ya que “algunos intereses se ponen por encima de la arboleda urbana…, pero suele suceder que los vecinos conocen mucho mejor los árboles que el alcalde”.

Por ello ha insistido en la urgencia de formación académica para los profesionales, con objeto de que las administraciones públicas puedan disponer de expertos con los “conocimientos necesarios para gestionar y mejorar los árboles de sus ciudades”. EFEverde

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