PLÁSTICOS GUÍA

Publicada una guía sobre “falsos mitos y realidades” del plástico

  • Este documento explica y desmonta hasta medio centenar de creencias instaladas en la sociedad

Publicada una guía sobre Un perro olisquea una vaca de plástico. EFE/Peter Kneffel

Efeverde.- Los plásticos ahorran más petróleo que el consumido para su fabricación, reducen el consumo de recursos, pueden valorizarse energéticamente y, en el caso de España, se reciclan por encima de la media europea, según la guía "Falsos mitos y realidades sobre los plásticos" presentada esta semana.

Este documento ha sido elaborado por expertos del Instituto Tecnológico del Plástico (AIMPLAS) y de la entidad sin ánimo de lucro CICLOPLAST, con la colaboración de investigadores del CSIC y de Carlos Cachán, periodista y profesor de la Universidad Nebrija.

El texto recuerda que los materiales plásticos no llegaron al mercado hasta mediados del siglo XIX aunque se introdujeron “con rapidez” gracias a sus “extraordinarias propiedades” en todo tipo de industrias.

A mediados del XX, empezaron a usarse masivamente como sustitutos de materiales tradicionales gracias a su facilidad de procesado y sus precios competitivos, junto con otras ventajas como su ligereza, versatilidad, seguridad o higiene.

A día de hoy, “más de la mitad de los actuales usos de los plásticos son de larga duración” y su presencia se ha extendido a “todas las industrias imaginables” desde la electrónica hasta la aeroespacial pasando por la medicina, el ocio y muchas otras.

Mitos y realidades

Este trabajo explica y desmonta hasta medio centenar de creencias instaladas en la sociedad, aun siendo “falsos mitos”, en lo referente a las prestaciones y calidad de los plásticos, sus efectos sobre la sostenibilidad y el medioambiente, el reciclado, las características de los bioplásticos, las aplicaciones y productos acabados y la seguridad alimentaria.

Si bien la mayoría de los plásticos procede del petróleo, la guía aclara que lo que se emplea para fabricarlos es el subproducto residual del proceso de refinado, por lo que su fabricación es en realidad una manera de aprovechar recursos que, si no, “habría que eliminar de alguna forma alternativa”.

Además, ahorran más petróleo que el que se consume para su fabricación y pueden reciclarse o valorizarse energéticamente: por ejemplo, gracias al 15/20 % de materiales plásticos que incorpora un automóvil moderno, éste resulta mucho más ligero y por ello su conducción ahorra el consumo de unos 750 litros de combustible al año.

Los plásticos también economizan energía porque son materiales “muy sostenibles” en su producción, tanto desde el punto de vista del gasto energético en su manufactura como en la producción de emisiones.

De hecho, si los plásticos desaparecieran y fueran sustituidos por otros materiales, incluso tradicionales, “se triplicaría la cantidad de material necesario para fabricar el mismo número de unidades” y debido al aumento de peso se consumiría “mucha más energía” en su transporte, además de incrementar las emisiones de gases de efecto invernadero.

Reciclaje

Respecto al reciclaje, “en España, cada vez reciclamos más y mejor”: un 28 % del plástico procedente de todas las aplicaciones (2 puntos porcentuales por encima de la media europea) y, en el caso concreto de los envases del hogar depositados en los contenedores amarillos, España es, tras Alemania, el segundo país de la UE en reciclado por habitante.

“Hay más productos de los que nos imaginamos fabricados con plástico reciclado” (columpios, chalecos, bolígrafos, perchas, ordenadores, sandalias…) aunque a menudo se desconozca porque “no muestran una apariencia diferente a los productos hechos con material virgen no reciclado” y además no es obligatorio su marcado específico excepto en algunos envases para transportar sustancias peligrosas.

Controversias

La guía no olvida polémicas como la presencia de dioxinas (que, recuerda, “no forman parte de los materiales plásticos”), el bisfenol A (según la evaluación de enero 2015 de la Agencia Europea de Seguridad (EFSA) es “seguro para consumidores de cualquier grupo de edad” en los niveles de exposición “actualmente regulados”) o la posible toxicidad por ingestión (aunque en realidad “el cuerpo humano no los digiere” y la mayoría son biocompatibles).

En ese sentido, uno de los mitos más extendidos es que el hecho de dejar una botella de agua al sol puede contaminar el contenido por la migración de sustancias químicas tóxicas pero “los controles establecidos por la legislación” garantizan que no sucede así en ensayos equivalentes a una exposición a 40ºC durante un tiempo indefinido. Efeverde




Secciones:                
Pedro Pablo G. May
Periodista y escritor, con más de treinta y cinco años de experiencia, siempre interesado en la Naturaleza, la ciencia y las nuevas tecnologías.

Uso de cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies