CUMBRE CLIMA

Greta, la adolescente comprometida

Greta Thunberg durante su intervención en la ONU el pasado mes de septiembre

A falta de grandes nombres del panorama internacional en la COP25, la presencia de Greta Thunberg en Madrid para participar en la Marcha por el Clima convocada hoy se ha convertido en uno de los mayores alicientes mediáticos de lo que ya ha sido bautizada como “la cumbre de Greta” o la “GretaCOP”.

En puertas de cumplir los 17 años el próximo 3 de enero, la adolescente sueca de eterno gesto enfadado confirmó su etiqueta de “icono ambiental” gracias al breve, pero agresivo discurso que pronunció en septiembre de este año en la Cumbre del Clima de la ONU que se celebró en Nueva York.

Allí pronunció sus palabras más famosas hasta el momento: “Estamos al inicio de una extinción masiva y de lo único que podéis hablar es de dinero y de cuentos de hadas sobre un crecimiento económico eterno… ¿Cómo os atrevéis? Habéis robado mis sueños y mi infancia con vuestras palabras vacías”.

Todo empezó con una ola de calor

Aunque muchas personas la descubrieron en ese momento, la “iluminación verde” de Greta se había producido meses antes, durante el verano del año anterior, en un momento especialmente impactante para Suecia debido a la ola de calor inédita que, entre otras cosas, provocó medio centenar de incendios forestales que carbonizaron miles de hectáreas.

Ello la llevó, el 20 de agosto de 2018, a plantarse ante el Parlamento sueco en lugar de ir a la escuela, para protestar allí por el cambio climático “porque a nadie parece importarle lo que está pasando”, según declaró entonces.

Anunció que no volvería al colegio hasta que no viera cambios al respecto, aunque en septiembre regresó a sus clases todos los días, excepto el viernes: acababa de nacer el movimiento School Strike 4 Clima (Huelga estudiantil por el clima), más conocido como Fridays For Future (Viernes por el futuro), replicado después en cerca de 300 ciudades de todo el mundo por chavales de distintas edades.

Una familia especial

Greta no pertenece a una familia convencional: sus padres ya eran muy conocidos en Suecia, aunque a costa de su hija han reforzado la popularidad en su país natal.

Su madre es Sara Magdalena (Malena) Ernman, una conocida cantante de ópera que ha pisado numerosos escenarios de toda Europa, si bien su momento de gloria para el gran público fue en 2009 cuando representó a Suecia en el Festival de Eurovisión con la canción “La Voix”: pese a sus esfuerzos por emular a sus compatriotas del grupo ABBA, no fue capaz de pasar del puesto 21 en la clasificación final.

Su padre es Svante Thunberg, hijo del actor y director Olof Thunberg, pero sin tanto talento, ya que apenas consiguió un par de papeles secundarios antes de bajarse de las tablas y dedicarse a trabajar como productor y representante, labor gracias a la cual conoció a la que sería su mujer.

Contagiados por Greta

La potente presencia mediática de Greta, así como su contundencia al expresarse le han granjeado la admiración de muchos jóvenes…, y también la crítica de buen número de analistas que consideran su discurso demasiado bien construido para una adolescente de su edad y han llegado a acusar a sus padres de manipular a la joven.

Ellos aseguran que su hija sufrió una depresión al poco de ser diagnosticada con síndrome de Asperger y que, al hablar con ella, les reveló que la causa de su pena era la preocupación por el cambio climático.

También han explicado que ellos mismos se hicieron conscientes de la situación del medioambiente contagiados por Greta, hasta el punto de que Malena ya sólo acepta actuaciones en Estocolmo para no volver a viajar en avión -por sus emisiones de CO2- y su padre decidió hacerse vegetariano, con la idea de que comer sólo vegetales reduce la presión ambiental sobre el planeta.

La presencia de la adolescente en la COP24 en Katowice (Polonia) le ha permitido hablar ante numerosas instituciones, desde el Foro Económico Mundial hasta la Asamblea Francesa, el Foro de Davos o el Comité Económico y Social Europeo, donde ha defendido un mensaje que la familia ya ha puesto por escrito en el libro titulado “Nuestra casa está ardiendo. Historia de un planeta y una familia en crisis”.

Lo cierto es que, si Greta decidiera cortarse las trenzas y dedicarse a una vida más normal para una chica de su edad, ya tendría recambio en la persona de su hermana Beata, dos años menor que ella y con déficit de atención con hiperactividad, que se ha revelado como otra activista -especialmente en el feminismo- además de joven promesa de la canción. Efeverde-




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Periodista y escritor, con cerca de 40 años de experiencia, siempre interesado en la Naturaleza, la ciencia y las nuevas tecnologías.