CORONAVIRUS MOVILIDAD

Greenpeace pide habilitar más espacio peatonal en calles frente a COVID-19

Calles vacías durante el confinamiento.EFE

Con el objetivo de poder garantizar la movilidad cuando dé comienzo el fin del confinamiento, Greenpeace ha pedido a los ayuntamientos españoles habilitar más espacios en la calle para los peatones, además de planificar las necesidades del conjunto de la sociedad y no solo de los automovilistas.

Es necesario hacer peatonales calles completas o extender las aceras mediante vallas sobre la calzada, mejorar los servicios de metro y autobús y poder moverse en bicicleta de forma segura, ha enumerado la organización ecologista en un comunicado, para quien otras ciudades del mundo ofrecen ya soluciones de urbanismo táctico.

Bicicletas y autobuses 

Respecto al uso de la bicicleta en trayectos urbanos, los ecologistas de Greenpeace han hecho hincapié en carriles bici “rápidos” en las grandes avenidas, empleando para ello parte del espacio antes dedicado a los coches, y han valorado el papel del tren, metro y autobús como servicios esenciales durante la pandemia.

A su juicio, el autobús, por su mayor flexibilidad, puede aumentar su velocidad comercial si se da prioridad a su acceso a las ciudades mediante carriles exclusivos: “la mejora del servicio evitaría trenes y autobuses llenos, permitiendo a la población desplazarse a sus trabajos de manera segura con distancia física.

Coste reducido

Para Adrián Fernández, responsable de movilidad de Greenpeace, este conjunto de medidas “se puede implantar de manera rápida y con un coste muy reducido“, mediante el empleo de vallas, señales y pintura sin necesidad de obras de construcción.
En España, el Ayuntamiento de Barcelona ha sido el primero en anunciar que acometerá estas medidas actuando sobre 32 kilómetros de sus principales calles, como Diagonal o Gran Vía.

Desescalada

Greenpeace ha recordado que en la desescalada los ayuntamientos tienen la “responsabilidad” de garantizar un espacio público seguro y suficiente para evitar un repunte en los contagios y, no menos grave, frenar los atascos y la contaminación derivados del incremento en el uso del automóvil cuando se recupere la actividad.

“Apostar por el automóvil particular para defenderse del virus es un error, incluso en un futuro donde se reduzca la movilidad en su conjunto, bastaría apenas que un 10 por ciento de los viajeros del transporte público se cambiasen al coche para colapsar totalmente una ciudad”, ha concluido Fernández. EFEverde




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