GAZA CONTAMINACIÓN

ONG denuncia que hay restos de metales y explosivos en aguas de Gaza

ONG denuncia que hay restos de metales y explosivos en aguas de Gaza Ataque de Aviación israelí en Gaza, Franja de Gaza, el 2 de abril de 2010. EFE/ALI ALI/Archivo

Metales pesados como cadmio, cobre, plomo y los componentes de los más de 3.000 toneladas de explosivos utilizados por Israel durante la ofensiva contra Gaza en 2014, pueden estar en aguas subterráneas del territorio, según denunció hoy la ONG Alianza por la Solidaridad.

Son algunos de los datos del informe “Environmental Degradation and Impact on Gaza‘s Groundwater” explicados por dicha organización en Madrid durante la presentación del estudio “Mujeres palestinas: la violencia silenciada”.

El estudio sobre las mujeres palestinas ha sido presentado por la coordinadora para Oriente Medio y Acción Humanitaria de Alianza por la Solidaridad, Cristina Muñoz Pavón, coincidiendo con los 50 años de ocupación israelí en Cisjordania, Gaza y Jerusalén Este.

Metales, explosivos, desechos de las infraestructuras destruidas

A la contaminación por metales y explosivos, hay que sumar los más de 2,5 millones de toneladas de desechos sólidos generados por los restos de infraestructuras destruidas durante los 51 días de ofensiva israelí contra Gaza en 2014.

Según el informe de Environmental Degradation and Impact on Gaza‘s Groundwater, el ataque de 2012 contra Gaza dejó una contaminación por cromo y estroncio, metales que según estudios médicos pueden producir diferentes tipos de cáncer, alteraciones de huesos y daños en el ADN.

Gaza se ha convertido en la “cárcel más grande del mundo”, donde viven hacinadas en 362 kilómetros cuadrados, más de 1,8 millones de personas, ha asegurado Muñoz Pavón.

Las aguas residuales contaminan el Mediterráneo

Ataque Gaza

Foto de archivo de una columna de humo sobre el barrio de Al Shejaeiya en la ciudad de Gaza, en la franja de Gaza, tras un ataque del ejército israelí el 22 de julio de 2014. EFE/Mohammed Saber

La contaminación se produce además por la dificultad de las viviendas para conectarse a los sistemas de tratamiento de aguas residuales, ya que más del 30 % de hogares no disponen de conexiones y utilizan fosas, pozos, y fosas sépticas, que resultan inseguros y porosos.

De esta forma, más de 90 millones de litros de aguas residuales sin tratar van a parar al mar Mediterráneo debido a la poca capacidad de las plantas de tratamiento temporal, además de los retrasos en la construcción de una central de tratamiento provocada por los bloqueos e intervenciones militares por parte de Israel.

Todo ello añadido a la destrucción que sufrió la única planta de energía, que provoca cortes en el suministro del servicio eléctrico durante más de 18 horas al día, ha señalado la representante de Alianza por la Solidaridad y conocedora de la situación al trabajar en la zona.

Distribución de agua

Pero la ocupación genera además problemas por la actividad extractiva por parte de Israel de las reservas de agua del único acuífero existente.

Esta situación genera situaciones tan desiguales como que un israelí tenga a su disposición 300 litros de agua al día, mientras un palestino tenga acceso solo a 70 litros, ha explicado la representante de la ONG española.

Las restricciones de entrada de materiales, escasez de combustible, cortes de electricidad y falta de recursos se suman a la ya difícil vida de las mujeres palestinas.

Impactos de la ocupación 

El estudio de Alianza por la Solidaridad realizado junto a Action Aid y la Asociación para la cultura y el pensamiento libre entre marzo y abril de 2017, analiza además en profundidad los impactos de la ocupación israelí sobre las mujeres y niñas y la violencia que sufren en territorio palestino y que han denunciado se ha hecho “invisible”.

La investigación ha demostrado el sufrimiento de las mujeres “está silenciado”, no solo sufren la violación de derechos fundamentales, sino que en la mayoría de los casos es una “combinación de violaciones interrelacionadas”.

Incluyen ataques durante la guerra, demolición de viviendas, desplazamiento, encarcelamiento, tortura, ataques violentos de los colonos, restricciones a los desplazamientos y viajes.

Además, restricciones de acceso a servicios, pérdida de familiares, asesinato de niños, confiscación de tierras y destrucción de instalaciones.

La ONG ha explicado que el estudio no solo es un estudio del impacto de las violaciones por la ocupación, sino también un análisis de sus estrategias para afrontarlas y el impacto en sus roles como mujeres y derechos de género. Efeverde




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Redacción EFEverde
Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE www.efeverde.com y www.efefuturo.com

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