RD CONGO BOSQUES

Gas butano para salvar los bosques de la República Democrática del Congo

EFE/EPA/HUGH KINSELLA CUNNINGHAM/Archivo

Prince Yassa.- En la lista de la compra de casi todos los hogares congoleños no puede faltar el carbón vegetal, su principal fuente de energía pero también un gran problema medioambiental: está consumiendo los bosques de la República Democrática del Congo (RDC), el segundo gran pulmón del mundo.

Caritas Mabiala se levanta a las seis de la mañana todos los días para poder comenzar con las tareas del hogar antes de ir al trabajo, como presentadora de la Radio-Televisión Nacional Congoleña (RTNC).

Sigue madrugando tanto, a pesar de que su hogar es una excepción. La comida ahora no tarda horas en cocinarse, ya que esta madre de cinco hijos ha cambiado el carbón por gas butano. Es más caro, pero su posición social se lo permite y ella lo prefiere.

Mabiala, de mediana estatura y tez morena, es rigurosa en sus acciones. No deja nada al azar. “Me gusta hacer las tareas del hogar yo misma. Yo misma cocino para mi marido, arreglo la habitación.

El resto del trabajo lo hace la criada, pero los principales los hago yo”, explica a Efe desde su casa en Révolution, en la exclusiva zona residencial de Limété en Kinshasa.

“Solíamos sufrir mucho por tener que recurrir a las brasas en todo momento”, relata la periodista. El carbón hay que encenderlo, cocinar con él a fuego lento y asegurarse de que, al acabar, queda bien apagado para que no haya disgustos.

“Luego tienes que apartar dinero para el carbón del día siguiente y reservar algo para usar como estufa y fuente de luz”, continúa. En la RDC, al igual que en otros países vecinos, los cortes de electricidad son habituales. “Ya llevamos cuatro días sin luz”, ejemplifica.

El carbón, principal fuente de energía

Antes de pasarse al gas doméstico, se gastaba unos 6.000 francos congoleños (unos 3 dólares) en brasas. La bombona de gas vale 80 dólares, pero solo gasta 25 dólares al mes para rellenarla.

A pesar de que para Mabiala sólo son beneficios, le cuesta convencer a su amiga Clarisse Nankomo, que aún duda en usarlo en su casa.

“Tengo miedo, sobre todo por los niños”, dice Nankomo. “Siempre tuve la sensación de que los niños llegarían a tocarlo, especialmente porque se enciende muy rápido. Y solo se necesita un pequeño error para incendiar todo. No, todavía prefiero las brasas si no hay energía “, afirma Nankono.

Ante esta realidad, Vanessa Kambombo, la responsable de comunicaciones de Goetegaz, una de las empresas especializadas en la fabricación y venta de gas doméstico en este país, apunta que son conscientes de los retos, pero quieren apostar por el cambio.

“El uso doméstico de gas para cocinar es seguro si se siguen las instrucciones de seguridad”, comenta a Efe Kambombo.

El carbón que amenaza los bosques 

Si el cambio es difícil en Kinshasa, la capital y principal urbe de la RDC, resulta aún más complicado en los casi 2,5 millones de kilómetros cuadrados que ocupa este enorme país.

De esa superficie, 1.750.000 kilómetros cuadrados son bosque virgen, en gran parte impenetrable, que es el hogar de miles de personas y de algunas de las especies más amenazadas del planeta, como los gorilas de las llanuras, un animal en peligro por la degradación de su hábitat natural.

Según un informe de ONU-Medioambiente de 2011, para 2030 el área deforestada del Congo podría llegar a los 13 millones de hectáreas, es decir, en torno al 9 por ciento de los bosques.

La RDC es considerada el segundo frente de deforestación más grande del mundo después de Brasil, advirtió en 2019 Global Forest Watch (GFW), una plataforma de investigación que estudia las imágenes satelitales de la NASA.

En quince años, según GFW, el país ha perdido el 6 por ciento de su cobertura forestal. Las principales causas de este fenómeno van desde la agricultura de roza y quema hasta el uso de leña y carbón vegetal.

El uso del gas apenas ha salvado, de momento, trece hectáreas de bosque pero significa un primer paso en la buen dirección, asegura a Efe la asesora del Ministerio de Medioambiente congoleño Nene Manzaina.
“Todavía no es nada comparado con la (amplitud de la) zona, pero creo que deberíamos fomentar este esfuerzo”, subraya Manzaina.

Un proyecto estatal de paso al gas 

Según el Gobierno congoleño, la tendencia es que el gas doméstico sustituya al carbón vegetal, que lamentablemente ha contribuido bastante a la deforestación de los bosques, en particular en los suburbios de la capital.

Por eso, lanzó el pasado enero un proyecto piloto que se ha iniciado en las provincias de Kwilu, Kwango, Kongo central y la provincia de la ciudad de Kinshasa, y tendrá que extenderse a otras partes del país.

En el primer semestre se han conseguido salvar las trece hectáreas que cita la asesora, un logro que destaca el ministro de Medioambiente congoleño, Claude Nyamugabu.

“Estamos satisfechos con este resultado registrado en este primer semestre. Son dos millones de dólares en concepto de subvención del Gobierno de la República, una nimiedad que el contribuyente congoleño ha contraído para proteger sus bosques”, alega el ministro.

Con esta política, el Gobierno congoleño quiere frenar la amenaza de desertificación del cinturón verde alrededor de Kinshasa -entre otras áreas- mediante el fomento de energías limpias, económicas y, sobre todo, accesibles para los más desfavorecidos. EFEverde




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