DÍA MONTAÑAS

Fundación Aquae alerta sobre consecuencias del cambio climático en montañas

Imagen de archivo de montañas suizas. EFE/EPA/LAURENT GILLIERON

La Fundación Aquae alerta sobre la necesidad de proteger y preservar las montañas de las amenazas y consecuencias del cambio climático, ya que de su salud depende la sostenibilidad del planeta.

Coincidiendo con la celebración mañana del Día Internacional de las Montañas, esta entidad ha informado a través de un comunicado que la degradación de los suelos, el deshielo o la propagación de incendios son fenómenos que “se están acelerando debido al incremento global de las temperaturas”.

En este sentido, la Fundación Aquae ha recordado que según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC), a finales del siglo XXI, las emisiones de gases de efecto invernadero habrán producido un calentamiento global medio de entre 1,1 y 6,4 grados.

La biodiversidad en las montañas

Naciones Unidas instauró en 2013 este día mundial por la función vital de estos sistemas en la biodiversidad de la Tierra y recuerda que la conservación de la biodiversidad en las montañas, en donde se origina el 70 % del agua dulce del mundo, representa la cuarta meta del Objetivo de Desarrollo Sostenible 15 de la Agenda 2030 de la ONU.

Según la Fundación Aquae, el calentamiento global está modificando inevitablemente el ciclo hidrológico de los sistemas montañosos y en particular, las pautas de las precipitaciones y la estacionalidad de la libre circulación del agua de lluvia sobre el terreno (escorrentías).

Así, los efectos se están traduciendo en la reducción y desaparición de los glaciares, una acumulación menor de nieve y un deshielo prematuro que afecta, según los expertos, a aquellos territorios en los que el agua proviene mayoritariamente de nieve derretida y en los que viven más de mil millones de personas.

Estos cambios en los caudales de agua también incrementan los fenómenos meteorológicos extremos, como olas de calor o lluvias torrenciales, con el incremento de los períodos de sequía, los incendios y desertización de distintos regiones.

El derretimiento de los glaciares y de las superficies permanentemente congeladas (permafrost), aumenta los desprendimientos de rocas y suelo, intensificando los riesgos de derrumbes, aludes o inundaciones por desbordamiento repentino de lagos.

Efectos sobre la biodiversidad

Este clima más calido provoca que las franjas de vegetación y la línea de la nieve suban con una profunda repercusión en la flora y fauna, aunque, a juicio de los expertos, aumentará el número de especies que podrán sobrevivir a mayor altura y se podrán extinguir otras más frágiles a causa de la competencia y pérdida de hábitat.

La crisis climática, además, también empeora las condiciones de vida de la mayoría de los habitantes de los sistemas montañosos del sur por malas cosechas o pérdida de ganado así como provocar cambios en las pautas de la nieve que afectarían a la industria del turismo ocasionando cuantiosas pérdidas económicas

Los sistemas montañosos cubren casi un cuarto de la superficie terrestre (22 %) y cerca de la mitad del territorio de España que, con una altitud media superior a los 600 metros sobre el nivel del mar, convierte a nuestro país en el segundo más alto de Europa, sólo por detrás de Suiza. EFEverde




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