TURISMO ECOLÓGICO

Fragas del Eume, joya verde de Galicia

  • El bosque posee una enorme riqueza de especies botánicas, desde robles hasta alisos pasando por chopos o castaños

Fragas del Eume, joya verde de Galicia Parque Natural de As Fragas do Eume. EFE/Kiko Delgado

El Eume es un pequeño río gallego que nace en la sierra de Xistral y llega al Atlántico a través de la ría de Ares: no es el caudal más conocido de España pero gracias a él existe uno de los bosques atlánticos costeros mejor conservados de Europa, además del Parque Natural Fragas do Eume.

Este bosque atlántico de ribera, situado entre As Pontes, Pontedeume y Monfero en la provincia de Coruña, posee algo más de 9.000 hectáreas de extensión con verdes de todos los matices y una población humana tan reducida que el visitante puede disfrutar de un ambiente mágico entre robles, castaños, fresnos, alisos, una veintena de especies de helechos y unas doscientas de líquenes.

Declarado como Lugar de Importancia Comunitaria, los expertos consideran sus fragas como una muestra inmejorable de la vegetación gallega, con abundancia de especies que han logrado sobrevivir a la explotación humana gracias a su aislamiento y, posteriormente, la protección legal medioambiental.

La suma de arboleda, humedad y clima característico propician la existencia de numerosos anfibios: en el Eume sobreviven hoy al menos 13 de las 15 especies conocidas en Galicia.

El agua es de hecho la gran protagonista de este espacio protegido dentro de la Red Europea Natura 2000, gracias a sus abundantes fuentes y cascadas que componen imágenes perfectas para inmortalizar gracias a la fotografía y que además alberga un secreto escondido en lo más profundo del bosque: el monasterio de San Xoán de Caaveiro, de estilo románico, que se remonta al siglo XII y en el que hoy se puede disfrutar especialmente del ábside, la iglesia principal o colegial y la torre campanario, con todo el conjunto arropado por laderas abruptas y el manto vegetal original de este Parque Natural.

A cuatro kilómetros de esta abadía, en el municipio de Monfero, se encuentra la Casa de Graña de Acea, una de cuyas propietarias, Marita Fernández, que gestiona el alojamiento junto a sus hermanas desde 2001,  explica con orgullo a Efeverde que el entorno natural y las especies autóctonas de la zona conforman “uno de los pocos parques atlánticos que quedan en Europa, en un estado de conservación admirable”.

Avistamiento de pájaros, pesca o senderismo son algunas de las actividades que ofrece este establecimiento que data, como mínimo, de mediados del siglo XVII porque “cuando decidimos rehabilitar la casa encontramos documentos con el apellido Greña que datan de 1640, pero es probable que nuestros antepasados estuvieran aquí antes”.

Las tres hermanas reformaron la casa por tercera vez tras dos ampliaciones previas en el año 1825 y convirtieron el pajar en vivienda.

La finca, rodeada por el río Eume y a 15 minutos de la costa, cuenta con 2 hectáreas de monte y 6 de prado, entre las que se incluye un huerto ecológico en el que se cultivan los alimentos naturales que más tarde se sirven en la casa a los visitantes.

Fernández apuesta también por la gastronomía local, entre la que destacan el característico pulpo gallego, la carne asada o el caldo, que se sirven en las cantinas do Eume, restaurantes típicos de la zona.

Casa de Graña da Acea en imagen facilitada por Clubrural. EFE

Casa de Graña da Acea en imagen facilitada por Clubrural. EFE

La mayor parte de los ecoturistas que se acercan a la casa “no buscan buen tiempo, sino una experiencia agradable con la naturaleza” aunque existen diferencias entre los visitantes en función de la época del año pues “en verano, que es temporada alta, hay cantidad de gente que utiliza la casa únicamente de hotel, para dormir, haciendo cada día una excursión diferente en la que pueden llegar incluso hasta la Costa da Morte, que está a 100 kilómetros; sin embargo, en invierno el turismo es de estancias más cortas y en conexión con la naturaleza”.

Fernández lamenta que “por alguna razón el Parque Natural no tiene una proyección muy grande, no es muy conocido fuera de Galicia”, aunque precisamente gracias a esta circunstancia las fragas se conservan en un estado inmejorable.

El gran susto se produjo hace tres años, cuando se inició un incendio en el término municipal de Capela que destruyó parte del Parque: comenzó el 31 de marzo de 2012 y no fue extinguido hasta el 3 de abril tras quemar unas 750 hectáreas: de ellas, en torno a 100 se correspondían con fragas de gran valor patrimonial.

Pero esta catástrofe también sirvió para concienciar a propios y extraños del valor de este lugar, que hoy sigue siendo una de las joyas verdes de la ecología gallega.

La Casa de Graña de Acea es uno de los alojamientos incluidos en la web www.clubrural.com, uno de los mayores buscadores de Europa dedicado a la promoción del turismo rural en España.




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Pedro Pablo G. May
Periodista y escritor, con más de treinta y cinco años de experiencia, siempre interesado en la Naturaleza, la ciencia y las nuevas tecnologías.

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