MALTRATO ANIMAL

Filósofa O. Campos: Los animales de laboratorio también “tienen derechos morales”

  • Para la filósofa Olga Campos, los animales “también tienen derechos morales”.

Filósofa O. Campos: Los animales de laboratorio también Dos ratones de laboratorio, uno de ellos con obesidad

EFEVERDE.- El pasado año, 62.000 animales de laboratorio experimentaron dolor o sufrimientos severos, una situación que divide a la comunidad científica entre defensores y abolicionistas, pero para la filósofa Olga Campos, los animales “también tienen derechos morales”.

La investigadora en el Área de Filosofía Moral, de la Universidad de Granada, Olga Campos, habló con EFEverde para explicar cuál es su punto de vista y la de los colegas que trabajan con ella para profundizar sobre el comportamiento animal y su capacidad cognitiva y sensitiva.

Recientemente el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente publicó un informe en el que se detallaba que los animales habían sido utilizados en España para la investigación científica en 808.827 ocasiones durante el pasado año 2014, de las que en 100.000 no se recuperaron tras ser sometidos a anestesia general y en más de 62.000 éstos experimentaron dolor o sufrimientos severos.

Para Olga Campos, “para conocer las respuestas al sufrimiento se echa mano de tres evidencias científicas que son estándares de respuesta, la fisiológica, la neurológica y la adrenal, es decir, del sistema adrenal. Estas tres respuestas son las mismas que se dan en el caso de los seres humanos, y en la respuesta del sistema adrenal cuando se disparan los niveles de adrenalina hay que afirmar la existencia de un sufrimiento físico”.

LA DIFICULTAD DE AFIRMAR LA EXISTENCIA DE DOLOR OBJETIVO

Existe además , según la filósofa, la dificultad de poder afirmar la existencia de un dolor objetivo en los animales de la misma manera que existe esa dificultad para con los seres humanos, puesto que podríamos decir que realmente el único dolor que podemos experimentar es el nuestro propio.

Además de las tres soluciones científicas para reconocer el dolor físico, se utilizan tres argumentos para afirmar la existencia del sufrimiento humano, que se mantienen también en el caso de los animales, “un argumento de analogía fisiológica, un argumento comportamental, es decir, cómo nos comportamos cuando sufrimos, y la teoría de la evolución”.

 Una activista de la organización Animanaturalis protesta en el Parque de las Luces de Medellín (Colombia), simulando bañarse en sangre para denunciar el uso de animales en la experimentación científica, en el marco del día del animal de laboratorio. EFE/LUIS EDUARDO NORIEGA

Una activista de la organización Animanaturalis protesta en el Parque de las Luces de Medellín (Colombia), simulando bañarse en sangre para denunciar el uso de animales en la experimentación científica, en el marco del día del animal de laboratorio. EFE/LUIS EDUARDO NORIEGA

En el caso de la teoría evolutiva se entiende que sentir dolor no solo tiene respuestas instintivas, sino que sentir conscientemente el dolor es la única manera de sobrevivir en la naturaleza porque “sin él los animales no aprenderían cómo escapar de un depredador o de un fuego. Sin tener estas experiencias negativas, ellos como nosotros no seríamos capaces de corregir nuestras actuaciones, no aprenderíamos, por lo que el dolor tiene una utilidad biológica”, argumentó la filósofa.

El argumento de la analogía fisiológica, la analogía comportamental y la teoría de la evolución nos sirven junto con las tres evidencias científicas para afirmar que existe sufrimiento de tipo físico en los animales, “pero no en todos”, subrayó Campos.

“Por ejemplo, ahora mismo está por demostrar qué sucede con los que están por debajo de los vertebrados, porque esta teoría ha quedado clara para todos los vertebrados mamíferos, aves, etc, pero en los invertebrados hay dudas todavía, aunque se sigue investigando”, añadió Campos.

Luego hay otro tipo de dolor que no es físico sino mental y que también se asocia, si no a todos los vertebrados si a muchos a partir de los mamíferos, y que se relaciona con situaciones que se producen en los circos o en zoológicos, donde los animales sufren estrés, o ansiedad relacionados con el sometimiento o la limitación al espacio.

Los comportamientos anormales que se derivan se denominan estereotipia o ecopraxia en los que el animal se autolesiona, tienen movimientos repetitivos, lo mismo que pasa en los humanos cuando están encerrados.

Pero, además de esos dos tipos de sufrimientos se produce “el añadido de la muerte que es el que supone el final de su vida útil como sujeto experimental y, aunque esta muerte sea sin dolor, la muerte como pérdida de vida también se considera un mal desde el punto vista moral”, añadió Olga Campos.

Hay experimentos de laboratorio que son especialmente graves para los filósofos como son las  pruebas de toxicidad, cosmética o experimentos militares que para este equipo habrían que prohibir radicalmente, y otros enfocados a hallazgos científicos”.

Para Olga Campos lo primero que habría que evitar son los experimentos científicos repetidos que se realizan en las universidades. “En España no hay un control sobre lo que se está experimentando y esa es una de las razones por las que se duplica tanto o se triplica el numero de animales utilizados en laboratorio”, señaló la filósofa.

 Dos de los leones que dejaron el mundo del circo abandonados. EFE/Jorge Abrego

Dos de los leones que dejaron el mundo del circo abandonados. EFE/Jorge Abrego

“Si un grupo de investigación financiado por un proyecto del Ministerio fracasa -continuó Campos- en un determinado objetivo científico en el que se ha usado, por ejemplo, 5.000 animales, esos resultados no se publican porque viene mal para el grupo”, argumentó Campos.

“Si otro grupo se plantea la misma investigación, probablemente, seguirán adelante si encuentran que hay una cierta esperanza sin saber que ya se ha intentado antes, con la consecuente pérdida de nuevo de animales”. Por eso, subrayó Olga Campos, “estas actuaciones tienen que regularse, obligar a publicarse no solo los éxitos sino también todas las investigaciones fallidas que implican el uso de animales”.

“Entendemos que es necesario adoptar una visión no dogmática, no totalmente abolicionista para los experimentos médicos, pero eso no está reñido con criticar la práctica actual porque entendemos que los animales forman parte de la comunidad moral por lo que tienen derechos morales”.

Si en la actualidad se está luchando por hacer programaciones con células madre y generar órganos in vitro como corazones para trasplantes o piel para quemados, Olga Campos concluyó que “nosotros proponemos que la investigación también debe ir encaminada a lograr la sustitución de animales. Si vamos a ser capaces dentro de diez años de crear un corazón in vitro probablemente seremos capaces de prescindir de animales, lo que no puede ser es que tengamos esa capacidad para beneficiarnos los humanos y sigamos utilizando a los animales nos sustituyéndolos sencillamente porque es más barato”. EFEverde

 

 

 




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