La inundación del Delta del Ebro, la constatación de una muerte anunciada

TEMPORAL INVIERNO

Los expertos señalan que la inundación del Delta del Ebro es la constatación de una muerte anunciada

Los expertos señalan que la inundación del Delta del Ebro es la constatación de una muerte anunciada Delta del Ebro (Tarragona). Imagen de archivo. EFE/J.J. Guillén

La borrasca Gloria "es un episodio eventual", pero la inundación del Delta del Ebro, literalmente engullido por el mar, "es la crónica de una muerte anunciada que los científicos llevan constatando 30 años", según subrayan distintos expertos.

“La funcionalidad del Delta del Ebro ha variado debido sobre todo a los cambios en su balance sedimentario”, ha explicado a Efe Roberto González, responsable del programa Aguas de SEO/BirdLife, y “si no se adoptan medidas a escala de cuenca, el Delta morirá”.

El temporal costero provocado por la borrasca Gloria ha arrasado kilómetros de playas y unas 3.000 hectáreas de arrozales en el Delta del Ebro (Tarragona), donde el mar ha penetrado hasta tres kilómetros tierra adentro.

El retroceso del Delta

“Se trata de un ecosistema muy vivo, que crece en determinados periodos y decrece en otros”, ha señalado el experto, pero la política hidráulica, con la construcción de grandes presas, “ha reducido casi por completo la llegada de sedimentos y ello ha contribuido en gran medida a su debilitamiento”.

Los sedimentos que podrían alimentar al Delta y evitar por tanto su recesión -más de 10 metros anuales en la isla de Buda- no llegan, porque el 95 por ciento queda retenido en embalses como el de Riba-Roja y Mequinenza, que “forman una Y en su parte baja”.

Antes de su construcción, al Delta llegaban 20 millones de toneladas de sedimentos al año y ahora apenas llegan 50.000 toneladas, y “a menos sedimentos, más erosión”, ha apuntado Nuno Caiola, investigador del programa de Aguas Marinas y Continentales del Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (IRTA).

En opinión de este experto, fenómenos como Gloria “evidencian la necesidad de implantar soluciones que eviten el retroceso del Delta”, como la movilización de al menos 1,2 millones de toneladas anuales de sedimentos del río Ebro.

Una política equivocada

Según comenta en su cuenta de Twitter el profesor de Geología Marina de la Universidad de Barcelona José Luis Casamor, “el aumento de la regulación fluvial ha sido brutal en toda la región mediterránea, pero en la Confederación Hidrográfica del Ebro apenas algún valle pirenaico escapa a un control que, mediante más de 180 embalses, regula el caudal del río según sus criterios”.

Roberto González ha incidido en que “el balance entre sedimentación y erosión se ha desequilibrado y ha deteriorado el frente costero”, pero la problemática “va más allá”, pues los propios embalses han perdido también capacidad (hasta 100 hectómetros cúbicos al año) por la escasez de sedimentos.

En su opinión, “habría que dejar que haya grandes riadas con la apertura de embalses y dejar que el río cargue de sedimentos y nutrientes el delta”, adonde en la actualidad “sólo llegan micropartículas que se lleva el mar”.

Nuno Caiola ha incidido en que “para minimizar los efectos de los temporales en la costa, la playa tiene que ser resiliente, suficientemente ancha, y estar en buenas condiciones ecológicas, y para ello hay que diseñar actuaciones en las más debilitadas”, aportando arena, recuperando humedales y dunas o combinando ambas.

Sin embargo, ha insistido, “estas intervenciones no bastan, ya que la previsible subida del nivel del mar por el cambio climático y la subsidencia requieren medidas en la cuenca del Ebro y estas implican un cambio en la gestión de los embalses”.

El director del Parque Natural del Delta del Ebro, Francesc Vidal, ha reclamado que “se aporten los sedimentos que ahora están inmovilizados en pantanos como medida principal para recuperar el Delta” y ha remarcado que “esta falta de sedimentos es la causa principal de la enfermedad”.

“Hace tiempo que el Delta necesita acciones y no se ha hecho nada”, ha lamentado.

Impacto ecológico y económico

En cuanto a los efectos económicos y ecológicos del temporal, Roberto González ha recordado que el Delta del Ebro “sólo se protege a sí mismo y no lo hace aguas arriba”, pero con un frente costero más naturalizado “hubiese defendido mejor a los cultivos de los arrozales”.

Según el IRTA, el temporal ha destruido toda la infraestructura de riego y drenajes de las fincas más cercanas al mar, la arena ha invadido las fincas y habrá que lavar bien los campos con agua dulce del río para minimizar los efectos de la salinización sobre los cultivos.

Ha apuntado igualmente al impacto en los viveros de ostras y mejillones, “que han quedado muy dañados”, así como en las poblaciones de nacra, una especie de bivalvo endémica del Mediterráneo en riesgo crítico de extinción y que podría haber quedado muy afectada.

También el director del Parque Natural del Delta del Ebro ha comentado a EFE que de las 30.000 hectáreas del parque, “unas 3.000 han sido inundadas por agua salada, lo que provocará pérdidas económicas en los arrozales”, unos daños en la economía que “también ha sufrido la acuicultura, con perjuicios en la infraestructura de las mejilloneras”.

Roberto González ha destacado que el Delta del Ebro es un ecosistema que necesita de descargas fluviales de sedimentos y nutrientes para garantizar la vida en un mar “poco productivo”, donde viven 10.000 pardelas baleares -en alto riesgo de extinción- y hasta 25.000 en invierno, se reproducen 4.000 parejas de gaviota reidora -la mayor colonia en España-, 9.750 parejas de gaviota patiamarilla o el 70 por ciento de la población mundial de gaviota Audouin, entre otras.

Una ventana de esperanza

Francesc Vidal, director del Parque Natural, ha explicado a Efe que espera que los daños en el Delta del Ebro se recuperen en unos meses, pero que el episodio de la borrasca Gloérria muestra la fragilidad de este ecosistema.

“Sin quitarle importancia al temporal, pensamos que de aquí a unos meses se puede recuperar la normalidad en los arrozales y los caminos”, ha señalado Vidal, que también ha recordado que vientos fuertes de levante como estos “cada vez son más comunes y más fuertes y nos dejan la lección de que el Delta es frágil y tenemos que actuar”.

La imagen aérea del Delta inundado “es muy impactante y ayuda a ver la precariedad del ecosistema”, ha reconocido Vidal, que ha matizado que “una imagen aérea de la zona cuando los campos de arroz están regándose sería muy similar”.

 




Secciones:                
Redactora de la Agencia EFE, adscrita al departamento de EFEverde. Licenciada en Ciencias de la Información, año 1989 Fecha de nacimiento: 21 septiembre 1966 Lugar de nacimiento: Madrid