TEMPORAL CANTÁBRICO

Expertos evalúan los daños de oleaje “extremo” a la espera de un nuevo temporal

Expertos evalúan los daños de oleaje

Damnificados e instituciones evalúan este lunes los destrozos causados por el fuerte temporal que este fin de semana ha dejado estremecedoras imágenes en el Cantábrico y Galicia, mientras aguardan expectantes una nueva borrasca a partir de mañana.

El sistema de boyas de Puertos del Estado registró “oleajes extremos” durante los pasados 1 y 2 de febrero que, en el caso de la coruñesa Estaca de Bares llegó a medir en la noche del sábado una altura significante de ola de 12,8 metros, muy similar a su récord histórico de 12,9.

La altura significante, sin embargo, es sólo una media del tercio de olas más altas medidas durante un período de 20 minutos por lo que, según cálculos oficiales, esta zona del litoral soportó en alta mar olas individuales de más de 20 metros de altura, equivalentes a un edificio de siete plantas.

El suceso más trágico en la costa gallega se produjo la tarde del domingo en el paseo de Laredo, en la playa de A Rapadoira del municipio de Foz (Lugo), donde un joven de 15 años desapareció engullido por la mar cuando circulaba con un amigo en bicicleta.

En las últimas horas, los equipos de búsqueda rastreaban la costa en dirección a Burela y, esta tarde, especialmente hacia Barreiros “siguiendo las corrientes del Cantábrico”, según explicó Javier Jorge Castiñeira, el alcalde de Foz.

Los sesenta efectivos con dos helicópteros y dos embarcaciones que participan en el dispositivo han intensificado su labor ante la previsión de empeoramiento, que obligará previsiblemente a suspender los trabajos de rastreo.

En Asturias, durante la madrugada del sábado al domingo, la boya de Cabo de Peñas, en Asturias, midió otro dato impresionante: una altura significante de oleaje de 11,25 metros, su segunda marca histórica más alta desde 1998.

Los 16 puertos de titularidad autonómica han sufrido daños de distintas características, según ha confirmado el presidente del Principado, Javier Fernández, durante la visita que efectuaba hoy a Cudillero.

Uno de los puntos más afectados ha sido el puerto de Luarca cuyo Museo del Calamar Gigante ha sufrido daños “muy severos”, tanto en su estructura como en su exposición: el océano se tragó muchos de los ejemplares expuestos.

El oleaje extraordinario certificado por el sistema de boyas del Estado se vio potenciado por la coincidencia con mareas vivas: las estaciones de la Red de Mareógrafos de Puertos del Estado también inventariaron niveles próximos al récord en el norte peninsular.

En el puerto de Santander, por ejemplo, la marea subió hasta los 5,36 metros sobre el cero del puerto, a sólo 2 centímetros del máximo de 1992.

Santander y Laredo son las dos localidades cántabras más dañadas, con cientos de metros de barandillas arrancadas en los paseos marítimos y duchas destrozadas en playas prácticamente desaparecidas, entre otros problemas.

El Ayuntamiento de la capital cántabra ya ha anunciado que solicitará a la administración central la declaración de zona catastrófica, vistos los daños de magnitud “hasta ahora poco conocida”.

En el País Vasco el temporal duró lo bastante como para coincidir con la pleamar, como demuestra el mareógrafo de Bilbao: la huella de su paso la han comprobado personalmente hoy el ministro de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete, y el lehendakari Íñigo Urkullu.

El ministro se ha desplazado a Bakio (Vizcaya), donde ha reconocido que “estamos en la fase de ver cuál ha sido el impacto” a fin de “restaurar todos los entornos urbanos” tras el paso de un “temporal muy potente que ha causado muchos daños”.

A la espera de las estimaciones de las compañías de seguros, este lunes han comenzado los trabajos de reparación más urgentes como los del dique del puerto de Bermeo (Vizcaya), arrasado la mañana del domingo por la fuerza del oleaje.

San Sebastián también ha sufrido especialmente el temporal y los puentes de María Cristina y de Mundaiz presentan daños estructurales.

Aunque muchos donostiarras aseguran no recordar nada semejante, la delegada territorial de Aemet en el País Vasco, Margarita Martín, recuerda que en los registros figuran catástrofes “incluso peores” como la inundación de la Parte Vieja en 1930 o la más documentada del barrio de Gros el 23 de enero de 1965, que quedó cubierto por medio metro de agua salada. EFE

ppm

 




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Redacción EFEverde
Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE www.efeverde.com y www.efefuturo.com

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