LLUVIAS MALLORCA

Expertos señalan que es difícil predecir las zonas inundables en España

Expertos señalan que es difícil predecir las zonas inundables en España Miembros de la Unidad Militar de Emergencia trabajando en Mallorca. EFE/Cati Cladera

Las circunstancias que se han dado en Mallorca se pueden repetir porque el fenómeno meteorológico de gota fría está circunscrito al arco mediterráneo, en el Levante y mar de Alborán, donde "son muchísimas" las zonas inundables, donde confluyen además la ocupación pública marítima terrestre y los suelos desnudos.

Así lo explican varios expertos consultados por Efeverde tras la inundación del martes pasado en el este de Mallorca, que ha dejado hasta el momento doce muertos y tres desaparecidos.

Fenómenos meteorológicos 

En el Levante, sureste y mar de Alborán “son muchísimas las zonas inundables”, pero es un dato difícil de cuantificar, y lo sucedido en Mallorca se puede volver a repetir en cualquier zona, ha explicado el doctor y profesor del Departamento de Mecánica de Estructuras e Ingeniería Hidráulica de la Universidad de Granada, Manuel Díez-Minguito.

A pesar de que la página web del Ministerio de Transición Ecológica recoge el Mapa de peligrosidad y riesgo de inundación de las distintas demarcaciones hidrográficas, Díez-Minguito asegura que esta situación no se puede predecir ni dónde ni cuándo.

Señala que el fenómeno de gota fría está vinculado a todo el arco mediterráneo porque es una cuenca donde se produce evaporación, con temperaturas altas en el verano, las mismas que unidas a la masa de aire frío que viene de la corriente en chorro polar, confluye, se condensa el agua y produce lluvias, que es lo que ha sucedido en esta ocasión.

Los mapas del Ministerio están basados en las pendientes de las costas y los agentes que afectan al nivel del mar con tormentas u oleaje, sumado a la alta ocupación poblacional de espacios públicos, según Díez-Minguito.

Esta situación se da también en otras cuencas Atlánticas, del Cantábrico o del Golfo de Cádiz, pero no se puede hablar de cuantificación, asegura.

Ocupación de cauces y ríos

La profesora del Departamento de Geología y Geoquímica de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), María José Marqués Pérez, y la catedrática de Ingeniería Hidráulica y directora del Grupo de Investigación de Dinámicas Fluviales e Hidrología, María José Polo Gómez, por su parte, han señalado que, además se suma la ocupación de cauces de ríos o zonas inundables.

La sociedad debe “tener la cultura de que el agua va siempre por sus cauces naturales y éstos deben tener la capacidad de expandirse de forma lateral para evitar la concentración de grandes flujos”, asegura María José Polo Gómez.

Aclara que no conoce la zona de Levante en Mallorca, aunque, “al parecer, el agua se ha concentrado en los puntos que de forma natural hace que la topografía se concentre y esas zonas están ocupadas en mayor o menor grado”.

Este tipo de acontecimientos “es muy difícil de predecir por los modelos climáticos y meteorológicos al cien por cien de magnitud”, asegura, y señala la experta en Hidrología de Alta Montaña, que a pesar de lo sucedido, “sería momento de replantearnos el riesgo que se plantea” porque “las consecuencias las sufren quienes viven en la zona afectada”.

Se va a repetir

Coinciden los tres expertos, además, que esto no es algo nuevo y “desgraciadamente se va a volver a repetir”, aunque es muy difícil predecirlo, más aún actualmente cuando los efectos de cambio climático incrementan ese riesgo.

María José Marqués Pérez sostiene que pese a no conocer la zona donde se ha producido la riada, a todo ello se puede sumar la “escasa o reducida capacidad del suelo de la comarca de absorber el agua”.

“Es posible que haya cultivos que mantengan el suelo desnudo en pendiente”, situación unida al “modelo de uso del territorio, que aumenta la superficie de urbanización, es decir, suelos sellados, que impiden toda infiltración”, afirma.

Todo ello favorece como en una tormenta perfecta, el hecho de que se acumulen enormes caudales de escorrentía superficial que encuentra su camino por las torrenteras o ramblas. Estos cauces pueden estar secos decenas de años, y de pronto, se llenan de agua de forma torrencial. Si hay urbanizaciones cerca de las torrenteras, el riesgo puede ser alto, asegura la profesora de la UAM.

Suelos desnudos 

La solución pasa por prevenir este tipo de episodios, sostiene y añade que se debería procurar “evitar suelos desnudos en las comarcas, respetar esas torrenteras y no construir cerca de ellas”.

Es importante que las aguas que pasan por estos cauces “tengan capacidad de expandirse de forma lateral para evitar concentrar grandes flujos de agua en cauces estrechos que aumentan la velocidad y la fuerza erosiva del agua”.

Concluye que la canalización de los ríos o arroyos con obras de infraestructura puede ser peor, porque precisamente impide que el agua pierda energía al circular por cauces anchos y llenos de vegetación de ribera que siempre frenan los caudales. EFEverde




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