N.ZELANDA NAVEGACIÓN

Expedicionarios en un “waka hourua” concienciarán contra el cambio climático

Expedicionarios en un Imagen facilitada por Te Waka Robb Photography de un "waka hourua". EFE

Concienciar sobre el cambio climático y ensalzar las tradiciones es lo que intentará un grupo de expedicionarios inspirados por la ancestral navegación astronómica de los polinesios, que viajará desde Nueva Zelanda hasta la isla Norfolk (Australia).

La travesía de 1.460 kilómetros desde Aotearoa, el nombre maorí de Nueva Zelanda, se hará a bordo del “Haunui”, una “waka hourua”, que es como se llama la tradicional embarcación de madera de dos cascos y propulsada principalmente a vela en la que hace unos 800 años habrían llegado los primeros polinesios a esa nación oceánica.

“Waka hourua”, el primer catamarán

“El ‘waka hourua’ puede decirse que fue el primer catamarán de los océanos”, dijo a Efe el capitán John-Reid Willison, uno de los 24 tripulantes de esa embarcación organizada por Te Toki Voyaging Trust, un colectivo dedicado a revivir la navegación tradicional.

Para este viaje, en el que participan 24 personas de diversas edades, géneros y grados de conocimientos de navegación, los tripulantes emularán a los antiguos polinesios para orientarse basándose en la lectura de las señales que proporciona la misma naturaleza.

“Básicamente somos como unos buscadores de caminos tal como hicieron nuestros ancestros, leyendo las señales reconocibles como el sol y la luna y algunas estrellas en el horizonte, y así determinar las direcciones correspondientes al norte, sur, este y oeste”, explicó Willison.

“Supongo que en el Hemisferio Sur tenemos la suerte de tener a la (constelación) Cruz del Sur”, manifestó el capitán, que durante el viaje prescindirá de brújulas, radares o gps.

Concienciar sobre el cambio climático

En honor a ese legado, el “waka hourua” de Te Toki Voyaging buscará a través de su aventura concienciar sobre la importancia que tienen esos territorios insulares para la población del Pacífico, que es una de las más afectadas por el cambio climático y el incremento del nivel del océano.

La pérdida de terreno es el resultado de la subida de las aguas que amenazan a varios países insulares del Pacífico, como Kiribati o islas Marshall, que ven reducido su hábitat y tierra cultivable, además de sus reservas de agua dulce por la entrada de agua salada que contamina sus acuíferos.

“Por eso debemos cuidar nuestras islas ante el cambio climático, y nuestros océanos, que los tenemos tan cerca”, dijo Willison sobre este espacio marino que es atractivo turístico, fuente de alimentos de los pueblos del Pacífico y al que están vinculadas las culturas y tradiciones locales.

Los antiguos polinesios eran navegantes expertos y llegaron a poblar casi todas las islas y atolones del Pacífico hasta Hawái, en el norte, y Rapa Nui (Isla de Pascua, en Chile).

A pesar de que durante la colonización británica de Nueva Zelanda iniciada en el siglo XVIII se avistaron varias “waka houras”, este conocimiento tradicional se fue perdiendo hasta casi desaparecer por completo.

“Desafortunadamente después de que nuestros ancestros encontraran las islas y atolones para vivir, la gente comenzó a sentirse demasiado cómoda y al final el conocimiento se perdió. Nos quedaron las tradiciones y no las prácticas”, lamentó el joven capitán del “Haunui”.

Recuperando tradiciones

Pero en 1970, este aspecto olvidado de la cultura del Pacífico cobró un nuevo impulso gracias a la iniciativa de Hoturoa Barclay-Kerr, tío de Willison y fundador de Te Toki Waka Houru, así como otros navegantes tradicionales.

En la década de 1990 el Te Aurerewas se convirtió en la primera “waka hourua” de la era moderna en viajar desde Aotearoa hasta las Islas Cook siguiendo una ruta clave en la migración polinesia.

Desde la época de la revitalización de la navegación tradicional se mantiene activa Elizabeth Peyroux, más conocida como Tía Liz, una de las mujeres que se ha unido a la travesía de cuatro semanas hacia Norfolk.

“Alguna gente cree que la navegación por tener una demanda física fuerte y ser exigente es para hombres, pero no es cierto, es para todos. Cuando uno está en las wakas todos somos iguales y todos somos uno”, enfatizó Willison. EFEverde




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