CRISIS CLIMÁTICA

Un estudio fija las áreas “relevantes” para conservar los parques nacionales

parques nacionales pandemia Tozal del Mallo en el Parque Nacional de Ordesa.EFE/Pablo Otín

Un estudio del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) ha identificado las regiones ibéricas que desempeñarán “un papel relevante en el futuro” en la conservación de los parques nacionales y los corredores naturales entre ellos en un contexto de cambio climático.

De acuerdo con un comunicado del MNCN, los sistemas montañosos – y en especial el Ibérico, el Central y las cordilleras Béticas- son algunas de estas áreas capaces de mantener las condiciones climáticas y por tanto las condiciones actuales de los parques, según el informe elaborado por sus investigadores Mario Mingarro y Jorge M. Lobo.

CAMBIO CLIMÁTICO

Una de las consecuencias del cambio climático, advierten estos especialistas, es la modificación de las características de un ecosistema determinado, lo que obliga a “establecer estrategias para mantener su función protectora” y evitar que pierda su valor como área para la conservación.

A diferencia de las especies que las habitan, las áreas protegidas no pueden desplazarse” y, si cambian sus circunstancias ambientales, la fauna y la flora instaladas allí las abandonarán para “desplazarse en busca de condiciones más favorables“, ha apuntado Mingarro.

Corredores Naturales

Corredores naturales y zonas prioritarias de conservación EFE/MNCN/Mario Mingarro

PARQUES NACIONALES Y CORREDORES NATURALES

Por esta razón, el estudio también establece “los corredores naturales que habría que respetar si queremos mantener el patrimonio natural y los beneficios que aportan estas áreas protegidas”.

Basándose en diferentes modelos climáticos, los investigadores han identificado las conexiones entre dichas áreas y los diferentes parques y fijado los puntos que puedan impedir que esos corredores naturales actúen correctamente como zonas de comunicación.

Los parques reciben poblaciones y especies de las regiones que llamamos áreas emisoras, a la vez que las exportan a otras zonas, las áreas receptoras”, señala Lobo, y el estudio permite delimitar “con bastante precisión” las mejores rutas de conexión entre los dos tipos de regiones.

Una vez analizados esos corredores, “hemos determinado cuáles son las zonas altamente humanizadas o con usos del suelo incompatibles con su función conectora”, lo que requiere una intervención de la Administración que en este caso se considera “vital” para delimitar y proteger esos corredores. EFEverde




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