NATURALEZA SEQUÍA

Especies poco abundantes tienen gran importancia en suelos de zonas áridas

Especies poco abundantes tienen gran importancia en suelos de zonas áridas Una tarántula ibérica junto a su nido en zona árida. EFE/ Rubén Rabaneda /CSIC

Las especies poco abundantes tienen una gran importancia para mantener la fertilidad y productividad del suelo en zonas áridas de todo el planeta, según un estudio realizado por un equipo hispano-francés con participación de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Los resultados de esta investigación sobre la importancia de las especies poco abundantes y su historia evolutiva aparecen recogidos en un artículo publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

“En el estudio han participado investigadores de la Estación Experimental de Zonas Áridas (EEZA) del CSIC, y en él se han estudiado las múltiples facetas de la biodiversidad vegetal de 123 ecosistemas áridos y semiáridos distribuidos por todo el planeta”, señala un comunicado de prensa del CSIC.

“Las condiciones ambientales influyen en las especies de plantas que pueden vivir en un determinado lugar. Por ejemplo, si hay mucha herbivoría, desarrollarán espinas para protegerse”.

“Si llueve poco, como ocurre en buena parte de los ambientes ibéricos, crecerán hojas pequeñas y gruesas, o tallos que almacenan agua. Si hay nieve, una forma achatada y circular les ayudará a lidiar con el peso extra que van a tener que soportar”, explica el CSIC.

“Esta variedad de rasgos o adaptaciones funcionales -añade la nota- forma parte de la biodiversidad, pero no es la única”.

Cambio en ecosistemas

El número de especies o diversidad taxonómica es la medida más utilizada y un buen indicador de cómo cambian los ecosistemas y qué consecuencias se pueden esperar en el futuro.

“También es importante su diversidad evolutiva, es decir, los miles de años de evolución que atesoran las plantas. Se trata de un indicador de las adaptaciones a climas pasados, pero también del establecimiento de relaciones mutualistas o la coevolución con enemigos como los patógenos y los herbívoros”, se argumenta en la nota.

“Sabíamos que todas estas facetas de la biodiversidad eran importantes para el funcionamiento de los ecosistemas, pero nunca se habían estudiado sus efectos en conjunto”.

Según subraya la nota del CSIC, “esto es importante, ya que estas diferentes facetas no están necesariamente relacionadas entre sí, ni van a responder igual al cambio climático”.

Mejorar cambios en la diversidad

“Por tanto, debemos saber su papel en conjunto, no de manera aislada, para poder predecir mejor las consecuencias de estos cambios en la diversidad”, explica el coordinador del estudio, el investigador Yoann LeBagousse-Pinguet, de la Universidad Rey Juan Carlos.

“Curiosamente, los rasgos funcionales de las especies dominantes son los que determinan cada función por separado, pero sus efectos tienen signos distintos en cada uno de los nutrientes principales. Es decir, ninguna especie dominante puede mantener niveles altos de todas las funciones a la vez, independientemente de las condiciones ambientales”.

Proyecto BIOCOM

Ahí es donde entra el colectivo de las especies menos comunes y “nuestro estudio revela que es principalmente el componente evolutivo de su biodiversidad el que determina esa capacidad”, remarca el profesor de la Universidad Rey Juan Carlos Rubén Torices.

El muestreo global que se ha llevado a cabo para esta investigación, único en el mundo, se enmarca en el proyecto BIOCOM liderado por el Catedrático de Ecología de la URJC Fernando T. Maestre, que cuenta con una ayuda Starting Grant del Consejo Europeo de Investigación (ERC por sus siglas en inglés). EFEverde




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