Investigación abejas

Las especies de abejas con cerebros más grandes aprenden mejor, según estudio

Una abeja sobre una flor. EFE/EPA/GYORGY VARGA/Archivo

Un equipo del Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF) y de la Estación Biológica de Doñana (CSIC) ha descubierto que las especies de abejas con cerebros más grandes, tanto en términos absolutos como relativos al tamaño del cuerpo, tienen una mayor capacidad de aprendizaje.

Tal como han informado las instituciones, el estudio, publicado en la Royal Society Open Science, corrobora una teoría que ya se había demostrado en aves y primates y ayudará a predecir qué especies de abejas son capaces de adaptarse a un ambiente cada vez más urbanizado o cambiante.

Para corroborar su tesis, los investigadores realizaron una prueba con 120 abejas recolectadas en campos y jardines de Andalucía, para que aprendieran a relacionar color con premio.

De las 16 especies diferentes de abejas que hay en total en esa zona, descubrieron que la mayoría aprenden a asociar un color con una recompensa, pero las que tienen cerebros más grandes lo hacen mejor que las de cerebros más pequeños.

“Aunque su cerebro es más pequeño y más simple que el de los vertebrados, sabemos que existe una enorme variación de tamaño entre las especies y que esto puede influir mucho en su capacidad de adaptación a los cambios ambientales”, ha aseverado el investigador Miguel Ángel Collado.

Adaptación al medio 

En el mundo existen más de 20.000 especies de abejas, pero no todas responden de igual manera a las presiones medioambientales. Mientras que algunas están reduciendo sus poblaciones drásticamente, otras están prosperando en ecosistemas humanizados, lo que podría tener que ver con el tamaño del cerebro.

“Para sobrevivir en una ciudad hay que ser muy listo, hay que adaptarse a paisajes complejos y cambiantes para localizar flores y zonas de anidación. Por ello, si las abejas con cerebros más grandes son las que tienen más habilidades cognitivas, sabemos que serán las que mejor se adapten a la urbanización o a otras condiciones cambiantes”, ha explicado Ignasi Bartomeus, investigador de la Estación Biológica de Doñana del CSIC.

Estudios anteriores ya confirmaron que las especies que requieren una mayor demanda cognitiva -por ejemplo, abejas especializadas que necesitan localizar recursos florales particulares- han evolucionado hasta adquirir cerebros más grandes, pero según el científico del CREAF Daniel Sol “queda mucho por entender aún”. EFEVerde




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