ESPAÑA CAMBIO CLIMÁTICO

España debe ser una de las voces más activas en cambio climático de Europa

  • Lo afirma Teresa Ribera, directora del Instituto para el Desarrollo Sostenible y las Relaciones Internacionales (IDDRI)

 España debe ser una de las voces más activas en cambio climático de Europa Situación de un embalse cerca de Castellón. EFE/Domenech Castelló

España "debe ser una de las voces más activas en Europa" en cambio climático y reclamar su "capacidad de liderazgo" en la Cumbre de la ONU sobre este tema que se celebrará en 2015 París, según ha explicado Teresa Ribera, directora del Instituto para el Desarrollo Sostenible y las Relaciones Internacionales (IDDRI).

El Instituto para el Desarrollo Sostenible y Relaciones Internacionales (IDDRI) es un instituto de investigación política sin fines de lucro con sede en París. Su objetivo es determinar y compartir las claves para el análisis y la comprensión de las cuestiones estratégicas relacionadas con el desarrollo sostenible desde una perspectiva global.

Ribera, quien fue secretaria de Estado de Cambio Climático hasta 2011, ha señalado que España “tiene mucho que hacer en Europa”, aprovechando además “la condición de español del eurocomisario Miguel Arias Cañete”.

El comisario de Energía y Clima, Arias Cañete estará presente en la futura reunión preparatoria de Lima y, después, en la de París, por lo que puede “colaborar activamente” para ayudar al gobierno de Madrid “a ponerse en la vanguardia de lo que es la capacidad de cambio”.

Ribera ha argumentado que España tiene la capacidad de entender “los grandes retos que tienen las economías de los países emergentes”, pero no puede olvidarse de trabajar “internamente” en escenarios de descarbonización a medio y largo plazo.

Teresa Ribera, directora del Instituto para el Desarrollo Sostenible y las Relaciones Internacionales (IDDRI).

Teresa Ribera, directora del Instituto para el Desarrollo Sostenible y las Relaciones Internacionales (IDDRI). EFE/Kote

Ha añadido que “no basta con mostrar un compromiso con una cifra de reducción concreta, para ser creíbles se ha de explicar cómo conseguir los objetivos”, sin olvidar que en la transición a una economía baja en carbono es importante también disponer de medidas de “protección para los más vulnerables”

 El ciudadano, poco consciente del problema 

A su juicio, el ciudadano es “llamativamente poco consciente de cómo le afecta el problema del cambio climático” porque “las cuestiones más próximas comen terreno” y resulta “complejo aproximar este problema en el tiempo y el espacio a la esfera de los derechos y libertades de cada uno”.

Además, reconoce que la sociedad vive “una etapa de gran escepticismo” respecto a la capacidad de las instituciones de dar respuesta a sus problemas.

Sobre la escasez de recursos naturales, Ribera ha observado que “aún existe una dificultad grande para entender que hay una limitación física real” y que Occidente ha vivido durante 150 años sin conciencia de límites: “marcábamos la oferta, la demanda, el ritmo de explotación, el precio…, porque no había grandes competidores por el acceso a esos recursos”.

Ahora, sin embargo “ya no tenemos capacidad para ello porque hay muchos otros que aspiran a tener acceso a esos mismos recursos”, por lo que hay que plantear nuevas perspectivas y “apostar por la eficiencia, la renovación y entender que la vulnerabilidad de los demás nos hace vulnerables a nosotros también”.

Voces de alarma 

La escasa reacción al cambio climático es más llamativa cuando se observa el gran interés y las voces de alarma que se despiertan en foros como el World Economic Forum cuya Agenda Global 2015 muestra que seis de las diez cuestiones de mayor impacto tienen que ver con aspectos socioambientales.

El organismo, “nada sospechoso de ser ecologista, o revolucionario”, pone encima de la mesa asuntos como la desigualdad creciente en el acceso a los ingresos, los crecientes problemas de escasez de agua, el incremento en el número de eventos meteorológicos extremos.

Ribera destaca el hecho de que los sectores vinculados a la economía productiva y a la financiera señalen con rotundidad creciente que los recursos naturales son un factor determinante para la prosperidad social y empresarial, y que una respuesta inadecuada generará una “mayor inestabilidad social y una puesta en peligro de la viabilidad económica y financiera de nuestro bienestar”.

La directora del IDDRI -con sede en París- ha concluido que “hay que encontrar la fórmula para favorecer una motivación en positivo y entender que las políticas de clima son una inversión en prosperidad; en un paradigma de bienestar distinto, pero una apuesta imprescindible si no queremos asfixiar un modelo que no resiste más”. EFEverde

 

 

 




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Redacción EFEverde
Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE www.efeverde.com y www.efefuturo.com

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