BIODIVERSIDAD ARAÑAS

España cuenta con 1.500 especies de arañas pero podría tener muchas más

España arañas Imagen de archivo.

Laia Mataix Gómez.- EFEverde.- Los especialistas han registrado unas 1.500 especies de arañas en España, incluyendo la más grande de Europa, pero su número podría ser muy superior y eso es una buena noticia, a pesar del miedo que este artrópodo causa entre la población “por culpa del cine y la literatura” según ha explicado a Efe el aracnólogo Rubén de Blas.

El número de especies certificadas es “pequeño, considerando que existen unas 48.000 especies identificadas” en todo tipo de ecosistemas del planeta, pero los expertos creen que “sólo hemos descubierto un tercio” del volumen total de aracnofauna existente en territorio ibérico.

Tienen veneno, pero generalmente no afecta a las personas

De ellas, tan sólo tres especies son relativamente peligrosas porque su mordedura podría tener “alguna importancia médica” pero De Blas recuerda que “todos los estudios afirman que las arañas segregan veneno sólo para cazar” y en todo caso “la piel humana es muy gruesa para ellas” por lo que si alguna consigue picar a una persona es porque se siente amenazadas y “para que la sueltes”.

Vista de una araña cebra (Salticus scenicus). EFE/Jorge Torres

Incluso en el caso de que pudiera inocular veneno en esa mordedura, se trataría salvo excepciones de “cantidades ínfimas que no tienen efecto” sobre una persona sana.

El problema con las arañas es que “estamos rodeados de información negativa sobre ellas porque en libros y películas siempre son las mala” y la mayoría de la gente tiene un profundo “desconocimiento y falta de educación” sobre ellas.

Por ejemplo, sólo los aficionados suelen saber que la especie europea más grande es la araña negra de los alcornocales, cuyas patas pueden alcanzar los nueve centímetros de longitud, y la mayor parte de su población reside en Andalucía.

El rechazo generalizado a estos animales es “totalmente atávico, un miedo que nos ha sido introducido”, coincide Germán Muñoz, el director de la revista ‘Mundo ArtróPodo’, especializado en insectos y arácnidos.

Es, además, un miedo injusto pues las arañas son firmes aliados de los ecosistemas en los que habitan y de los propios humanos, ya que “si ellas no existiesen, los insectos nos comerían, literalmente”.

Muñoz ha precisado a Efe que las especies arácnidas devoran entre 400 y 800 millones de toneladas de insectos anualmente, por lo que deberían tener mejor imagen ya que son “muy beneficiosas y necesarias”.

La repulsión, un hecho cultural

También el editor de la Revista Ibérica de Aracnología y miembro del comité directivo del Grupo Ibérico de Aracnología, Antonio Melic, cree que la repulsión que generan las arañas “no deja de ser un hecho cultural” porque son animales muy abundantes: “se calcula que por cada metro cuadrado, hay tres arañas en el mundo”.

Una araña hace su tela de araña. EFE/Marcus Fueher

Según Melic, en las culturas antiguas la araña era considerada encarnación de la “diosa madre, simbolizaba a la Tierra”, pero “con el paso del tiempo, el panteón se fue masculinizando, desapareció la diosa y aparecieron los dioses” y eso ayudó a “relegar el papel de la araña” en las “culturas desarrolladas actuales, donde se da la mayor concentración de casos de aracnofobia”, coincidiendo con “el poco conocimiento” que tiene la gente sobre ellas.

Se trata, pues, de una simple “reacción psicológica, más extendida en países muy urbanizados y alejados de ambientes silvestres” cuando donde debería aparecer mayor grado de miedo es “donde existen las especies peligrosas”.

Es el caso de las tarántulas, uno de cuyos ejemplares adquirió De Blas en una tienda de animales y al que le puso “un nombre muy adecuado”: Fobia.

A raíz de tenerla “te das cuenta de que no son animales tan peligrosos como creemos” y, en el caso de las tarántulas, se trata de animales “super tranquilos” y “fascinantes”.    

Para combatir el rechazo generalizado a los arácnidos, las asociaciones especializadas “tienen la asignatura pendiente de impartir cursos para educar sobre ellos, haciendo campañas para concienciar tanto a niños como a padres”, concluye de Blas. EFEverde 

 




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