AGUA SOSTENIBILIDAD

‘Un mundo azul’, la escasez de agua llega a Netflix

Banner del documental

La escasez de agua es la gran protagonista del documental ‘Un mundo azul’ que estrena hoy Netflix y en el que aborda las posibles respuestas de la tecnología ante los retos de un mundo “que desperdicia el 95 % de este preciado recurso” según un comunicado del canal televisivo.

El documental, producido por la Brave Blue World Foundation con la participación de la compañía hídrica Xylem, ofrece un augurio sombrío para el futuro ya que advierte de que “en 2040, la mayor parte de la población no tendrá acceso al agua”.

Este elemento es el eje central de una grabación en la que intervienen científicos, catedráticos y activistas como los actores Matt Damon y Jaden Smith y que, de acuerdo con los cálculos de la propia Netflix, alcanzará a una audiencia de 193 millones de personas en 29 idiomas diferentes.

Narrado con la voz del también actor Liam Neeson, “Un mundo azul es una gran película que todos debemos ver” porque “hace que el agua sea un problema cercano, algo a lo que muchos de nosotros no prestamos atención”.

Neeson ha añadido que este documental guarda “una estrecha relación” con el cambio climático y ha sugerido que debería “proyectarse en todos los centros educativos”.

Despertar las conciencias sobre la crisis global del agua y agilizar la puesta en marcha de soluciones es el objetivo de este documental, según su productor ejecutivo, Paul O’Callaghan.

El proyecto All-gas, liderado por Aqualia y ejecutado en la depuradora El Torno de Chiclana de la Frontera (Cádiz), es una de las 12 propuestas innovadoras incluidas en esta obra, que está disponible para una audiencia de 193 millones de personas en todo el mundo.

El documental  es una llamada a la acción hacia una adecuada gestión de los recursos hídricos como piedra angular para el desarrollo sostenible de la humanidad, indican desde la empresa.

Actualmente, el proyecto All-gas es capaz de mover hasta 20 coches con el  biocombustible obtenido en una hectárea de terreno al mismo tiempo que trata las aguas residuales producidas por 5.000 habitantes. El proyecto ahorra de esta forma la emisión de más de 180 toneladas de CO2 al año en el tratamiento de aguas residuales y aproximadamente otras 100 toneladas por la generación de biocombustibles renovables.

Comparado a los biocombustibles clásicos, como el bioetanol de azúcar o el biodiesel de aceite de palma, el proyecto produce 4 veces más energía por hectárea ahorrando  al mismo tiempo la energía necesaria para generar agua regenerada. EFEVerde

 




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