BIOLOGÍA ARAÑAS

En España hay 1.400 especies de arañas, sobre todo en los bosques de quejigo

Araña. Isla de la Palma #fotoLarena Araña. Isla de la Palma Foto @arturolarena para @efeverde

Los bosques meridionales de quejigo (roble carrasqueño, de hoja pequeña), son los hábitats con más endemismo de arañas en la Península Ibérica, donde viven 1.400 especies de arácnidos, según un estudio liderado por la Facultad de Biología y el Instituto de Investigación de la Biodiversidad de la Universidad de Barcelona (IRBio).

La investigación, publicada en la revista ‘Biodiversity and Conservation’, ha analizado los factores que afectan los patrones de biodiversidad de las comunidades de arañas en la red de parques nacionales de la Península, y ha constatado el papel de los factores ambientales en la distribución de la biodiversidad de este grupo faunístico.

La investigación ha sido dirigida por el profesor de la UB Miguel Arnedo (IRBio), con la colaboración de Luis Carlos Crespo, Marc Domingo y Carles Ribera (UB-IRBio), Jagoba Malumbres-Olarte y Pedro Cardoso, de la Universidad de las Azores (Portugal), y Jordi Moya-Laraño, de la Estación Experimental de Zonas Áridas de Almería (EEZA-CSIC).

Los investigadores han tratado de desentrañar alguna de las muchas incógnitas sobre la biología y la ecología de las comunidades de arañas ibéricas, un grupo faunístico que, según los biólogo, tiene un papel fundamental en los ecosistemas naturales.

Más de 1.400 especies y bosques de quejigo 

Los biólogos calculan que hay más de 1.400 especies de arañas en territorio peninsular, que tiene una gran diversidad climática y de hábitats naturales, y en algunos casos son especies con una distribución limitada -endemismos regionales o locales-.

El trabajo ha estudiado las comunidades de arañas en los parques nacionales de Aigüestortes y Estany de Sant Maurici, Ordesa y Monte Perdido, Picos de Europa, Monfragüe, Cabañeros y Sierra Nevada, donde han analizado un total de 20.551 especímenes de 375 especies, de diferentes tipos de robledales (Quercus spp), frecuentes en Península, como las que incluyen el roble de hoja grande (Quercus petraea , el quejigo (Quercus faginea) o el roble melojo (Quercus pyrenaica).

“Los resultados revelan que los bosques de quejigo (Q. faginea) son los que muestran un mayor número de especies de arañas, probablemente debido a los efectos combinados de la estructura física del hábitat y las condiciones climáticas“, ha detallado Arnedo, profesor de Biología Evolutiva, Ecología y Ciencias Ambientales de la UB.
El estudio también confirma los resultados de trabajos previos que apuntan a una disminución del número de especies en los ecosistemas boscosos del sur, causada por la reducción en la conectividad de los ecosistemas hacia el resto del continente europeo.
“Sin embargo, sugerimos que estos cambios en el número de especies podrían ser el resultado de interacciones más complejas entre la posición geográfica, el hábitat y el clima local. Esto haría posible, por ejemplo, encontrar comunidades de arañas en el parque nacional de Cabañeros (Castilla La Mancha) con un mayor número de especies que en los Picos de Europa (Asturias)”, ha puntualizado Arnedo.

Temperaturas y clima mediterráneo 

El estudio ha identificado un patrón que relaciona el aumento del grado de endemismo de las comunidades de arañas con el incremento de la temperatura y la disminución de precipitación anual, que son características típicas del clima mediterráneo.

“Las comunidades de arañas en zonas mediterráneas parece que son más endémicas y contienen un mayor número de especies exclusivamente ibéricas”, ha explicado Jagoba Malumbres.

Según los investigadores, hay grupos de arañas que muestran un grado de endemismo superior a otros en función de ciertas características ecológicas.
El estudio ha constatado que las arañas que se dispersan más frecuentemente a través del aire utilizando hilos de seda como paracaídas (en inglés, ballooning) presentan una distribución geográfica más extensa y son menos endémicas, como es el caso de algunas especies de la familia Linyphiidae.

Arañas como bioindicadores 

Aunque las arañas se han empleado poco como bioindicadores, a pesar de su valor ecológico, este trabajo plantea que la presencia y la abundancia de familias de arañas con niveles altos de endemismo -por ejemplo, las familias Oonopidae, Dysderidae, Zodariidae y Sparassidae- podrían ser empleadas como indicadores de las singularidades o cualidades ecológicas de algunas áreas naturales.

Según los biólogos, la falta de expertos capaces de identificar y describir especies de arañas y la gran diversidad del grupo faunístico son factores que dificultan el progreso del conocimiento sobre la ecología de las comunidades ibéricas de arañas, y por extensión, de muchos otros grupos de artrópodos.

En este contexto, este estudio aporta información nueva para mejorar la conservación y gestión de los parques nacionales y de las áreas protegidas, y revela nuevos datos sobre el número y la composición de especies en las comunidades de los parques nacionales, una información que permite establecer una referencia para futuros planes de monitorización. EFEverde




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