CRISIS CLIMÁTICA

Antonio Cerrillo enfoca la crisis climática a escala española en su último libro

Antonio Cerrillo sostiene su libro 'Emergencia climática'. Fotografía facilitada por el autor

Natalia Molina Íñigo.- EFEverde.- El deshielo “llamativo” de los glaciares pirenaicos, la subida del nivel del mar en la zona del delta del Ebro o las cada vez más intensas olas de calor en grandes ciudades españolas son algunos de los fenómenos analizados por el periodista ambiental Antonio Cerrillo en su libro ‘Emergencia climática’ (ed. Libros de Vanguardia).

El cambio climático “es transfronterizo y global“, ha explicado Cerrillo en entrevista a Efeverde, y “en los últimos tiempos se han publicado muchos libros sobre él desde diversas ópticas, pero faltaba uno que explicara sus efectos en España”.

La idea central pasa por “visualizarlo mejor” concretando sus consecuencias dentro de la geografía nacional, ya que en su opinión “hay escenarios muy claros, pero son tan próximos que no se han podido analizar”.

En ese sentido, el título de la obra intenta transmitir “ese factor de alarma, de sacudir la conciencia” que parece haber perdido la expresión más utilizada hasta ahora, ‘cambio climático’, que “ha terminado por ser empleada de manera rutinaria”.

Dedicado a la información medioambiental en el diario La Vanguardia durante casi treinta años y Premio Nacional de Medio Ambiente-Periodismo Ambiental en 2004, el periodista cree que este tipo de noticias tienen “un interés creciente” para los ciudadanos y por tanto los medios de comunicación deben abordarlas “si realmente tienen vocación de informar”.

Las tres partes que componen ‘Emergencia climática’ proponen un recorrido por las zonas de España más afectadas sobre las cuales una serie de expertos explican, desde el conocimiento científico, el efecto negativo que tiene la situación actual para la biodiversidad y la salud humana, al mismo tiempo que proponen soluciones a este problema. 

El cambio climático en España

Antonio Cerrillo

Fotografías de 1871 (arriba) y 2013  del retroceso del  glaciar de La Maladeta en los Pirineos españoles. Archivo EFE/ imágenes facilitadas por investigadores del ERHIN.

Así, Cerrillo describe al lector el deshielo de los glaciares en los Pirineos, a cuya “extinción se asiste casi en directo”, las olas de calor más intensas y palpables en grandes urbes como Madrid y Barcelona o la subida del mar en la zona del delta del Ebro, que coincide con otros procesos como la pérdida de sedimentos o su progresivo hundimiento.

Respecto a la desembocadura del principal río de España, ha advertido de que “la geografía está siendo modificada enormemente y tiene como consecuencia la fragilidad y la vulnerabilidad de los asentamientos de los campos de arroz y de otras actividades” en esta región.

El libro también analiza el desafío de los grandes incendios con la pretensión de “diagnosticar y acotar los fenómenos meteorológicos extremos a los que hemos asistido durante los últimos años”, con el fin de discernir “cuáles son atribuibles a la variabilidad natural del clima mediterráneo y cuáles son susceptibles de ser vinculados al cambio climático”.

Soluciones a la crisis climática

Para hacer frente a la situación, Cerrillo sostiene que hay que atender a “un conjunto de factores” en el que se incluye desde “dictar normas políticas” hasta “confiar en la ciencia” pasando por un cambio de “los modelos productivos, energéticos o de transporte” y la “modificación de los comportamientos de las personas” para conseguir “un modelo verde y justo”.

No obstante, matiza que la sociedad no puede “caer en la tecnolatría”, pensando que los fenómenos ecológicos, medioambientales o climáticos que haya ocasionado el ser humano se resolverán “milagrosamente” gracias a “una varita mágica que es la ciencia”.

El conocimiento científico “aporta instrumentos, pero no puede ser nunca el motor o la guía de las soluciones a los problemas” porque las medidas tecnológicas “no siempre lo arreglarán todo”.

Por ello, y “desde una óptica más amplia”, pide fomentar “que se comparta, se distribuya y se reduzca” la producción para mitigar “la presión sobre los recursos del planeta” y conseguir así “una prosperidad que no vaya en detrimento de la Naturaleza”. EFEverde

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