Elevan a 14 los muertos y a 176 desaparecidos en desprendimiento de tierras EEUU

Washington (EFEverde).- Las autoridades estadounidenses elevaron a 14 la cifra de muertos por el deslizamiento de tierras ocurrido el sábado en la población de Oso, en el noroeste del estado de Washington, tras encontrar seis nuevos cadáveres, mientras que 176 personas siguen desaparecidas.

 

“Podemos confirmar que seis cuerpos más han sido hallados, lo que eleva la cifra -de muertos- a 14”, informó hoy el condado Snohomish, al que pertenece Oso, en su cuenta de Twitter.

Posteriormente, el responsable del departamento que gestiona las emergencias del condado, John Pennington, elevó la cifra de personas desaparecidas de 108 a 176, aunque insistió en que ello no quiere decir que hayan muerto, puesto que se contempla que muchas de ellas no estuvieran en la zona en el momento del suceso y además se mantiene la esperanza de hallar supervivientes.

El lodo sepultó el sábado en pocos segundos decenas de viviendas del pequeño pueblo de Oso, donde viven unas 200 personas y que está a 60 kilómetros al noroeste de Seattle, uno de los principales centros urbanos de EE.UU.

Las autoridades consideran las lluvias torrenciales como causa principal del suceso, que habría tenido consecuencias menos graves, según los expertos consultados por los medios estadounidenses, si se hubiera prevenido a la población y si las viviendas de la zona estuvieran hechas de materiales de mejor calidad.

En la zona del suceso las casas están distribuidas de manera dispersa en medio de la naturaleza, en muchos casos se trata de hogares prefabricados o incluso caravanas, y los vecinos tienen ingresos bajos o medios.

Las autoridades mantienen la esperanza de que un número significativo de los 108 desaparecidos que se estiman por el momento no estuvieran en sus casas cuando ocurrió el desprendimiento, ya que la población de estos terrenos es variable.

El desprendimiento de lodo que aplastó las viviendas de esta pequeña zona rural no pudo llegar en peor momento, ya que se produjo el sábado por la mañana, cuando la mayoría de los residentes estaban en sus hogares y no en el trabajo o en las escuelas, como habría ocurrido en un día laborable.

Las tareas de rescate se ven ralentizadas porque el terreno está inundado. Además, se preven nuevas lluvias torrenciales que podrían provocar nuevos desprendimientos. EFE

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Redacción EFEverde
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