TARZAN SELVA

El Tarzán de Argelaguer (Gerona), constructor de la selva

El Tarzán de Argelaguer (Gerona), constructor de la selva

No una ni dos sino tres veces cumplió su sueño Josep Pujiula, más conocido como Garrell o el Tarzán de Argelaguer, que a lo largo de 45 años levantó, destruyó y volvió a construir un bosque de cabañas, laberintos y refugios para animales en esa localidad gerundense.

Tornero metalúrgico de lunes a viernes y rey de su propia selva el sábado por la mañana, Garrell rodó en los noventa varias películas que él mismo dirigió y protagonizó y que ahora un alumno de la Universidad Pompeu Fabra, Jordi Morató, ha incluido en su documental “El inventor de la selva”, que acaba de estrenar en el Festival de cine de Rotterdam (Holanda).

 

“Él construyó ese mundo y empezó a tener problemas con la gente, que destrozaba sus creaciones pero, en lugar de enfrentarse a ellos o pelearse, empezó a rodar películas donde Tarzán tenía problemas con la civilización”, explica a Efe Morató, que ha contado con Isaki Lacuesta como productor y supervisor del guión.

 

Extractos de aquellas películas, rodadas con una cámara Hi 8 por un vecino cómplice de 14 años, se combinan con las grabaciones del autor y con imágenes de una historiadora del arte estadounidense que llegó a considerar a Pujiula “uno de los representantes de arte bruto más importantes del mundo”.

 

Garrell, en cambio, nunca se consideró un artista. “Sólo iba allí a pasar el tiempo, porque le gustaba hacerlo, era su forma de estar bien”, explica Morató.

 

En algo menos de una hora y media, el documental cuenta cómo este insólito hombre, hoy jubilado de 76 años, aceptó con paciencia y sin perder su ímpetu lúdico cada uno de los embistes que amenazaron su pequeño reino: primero los vándalos, después la construcción de una autopista y por último, una orden de derribo del ayuntamiento.

 

Si la primera vez responde trepando a las copas de los árboles y rodando persecuciones con “el hombre civilizado”, a la segunda, 16 años después, decide participar en primera línea en la ceremonia de destrucción. “Soy el rey del fuego, el fuego es hermoso”, grita en una escena, mientras sus construcciones arden.

 

“Lo que me enganchó de él fue su capacidad para cumplir su sueño”, señaló el director, que ha realizado la película como trabajo de fin de carrera, y cuya voz en “off” conduce al espectador en una narración poética.

 

“La mayoría de la gente no llegamos a cumplir nuestros sueños, los dejamos a medias, y ese hombre se dedicó 45 años a cumplir el suyo. Lo hizo, lo destruyó, lo volvió a hacer y a destruir. Me fascinó esa capacidad de superación y de compromiso consigo mismo”, añadió.

 

Y cada vez que empezaba de nuevo, sus creaciones eran más complejas. Levantó esculturas con hojalata y madera, construyó un intrincado y kilométrico laberinto de ramas de acacia y excavó en la piedra una cueva de 20 metros de la que extrajo agua.

 

“Lo que he hecho, no me lo quita nadie”, afirma este “okupa de la naturaleza” en otro momento del metraje. No importa que su obra haya dejado de existir.

 

Tras el estreno mundial en Rotterdam, donde también se presentan trabajos de los españoles Luis Miñarro, Sergio Caballero e Irene Gutiérrez, la idea es que “El inventor de la selva” continúe su periplo por festivales del mundo. EFE

 




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Redacción EFEverde
Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE www.efeverde.com y www.efefuturo.com