El retorno de envases de bebidas cumple con éxito diez años en Alemania

ENVASES Y EMBALAJES

El retorno de envases de bebidas cumple con éxito diez años en Alemania

El retorno de envases de bebidas cumple con éxito diez años en Alemania Archivo

Düsseldorf, 19 ene (EFEverde).- El sistema de retorno que obliga a los consumidores a devolver las botellas o latas de bebidas cumple diez años en Alemania y, aunque fue acogido con recelos, ha conseguido triplicar el reciclaje de estos envases y ya es parte de la vida cotidiana de los alemanes.

Desde 2003, al comprar una lata o botella de plástico desechable de cerveza, agua o refresco los alemanes deben pagar el “pfand”, un depósito de 25 céntimos que sólo recuperarán si devuelven el envase en un comercio.

Ya sea con una máquina o de forma manual, todos los establecimientos -desde una pequeño comercio a una gran superficie- que vendan envases sometidos al SDDR (sistema de depósito, devolución y retorno) están obligados a recogerlos.

“El reciclaje de los envases con depósito es del 98,5 %, el triple de lo que conseguía el punto verde”, asegura Thomas Fischer, de “Deutsche Umwelthilfe”, la organización ecologista que presionó para implantarlo en Alemania.

Antes, todos los envases debían llevarse al punto verde (como el contenedor amarillo), pero según Fischer, con el retorno consiguen recoger más materiales -la gente no quiere perder los 25 céntimos de depósito-, y de “mucha mejor calidad”, pues al no mezclarse con otros residuos, son de una gran pureza.

“El valor del plástico PET es casi el doble que el obtenido a través del punto verde, 530 euros la tonelada”, dice Fischer.

Además, gracias al retorno han desaparecido las latas y botellas de las calles y de los parques alemanes. Hay personas que incluso se dedican a recogerlas para conseguir unos pequeños ingresos.

Sistemas de retorno similares al de Alemania funcionan en más de 40 países y regiones, como California (EEUU), Dinamarca o Islandia; a España quiere importarlo Retorna, una asociación formada por ecologistas, consumidores y sindicatos, y financiada por empresarios alemanes del sector.

Lo que no ha conseguido el SDDR en Alemania es aumentar la reutilización, ya que desde 2003, exceptuando las botellas de vidrio de cerveza, el porcentaje de envases reutilizables ha descendido del 70 al 40 %.

Pese a este fleco pendiente, Fischer asegura que los pronósticos en contra del sistema de hace diez años no se han cumplido, por ejemplo sobre el aumento de costes: según un informe de la consultora PwC, la recogida de envases con depósito es hasta un 14 % más barata que la antigua gestión por el punto verde.

Y aunque las grandes superficies se opusieron por la inversión que debían realizar en las máquinas donde se devuelven los envases -cuestan alrededor de 15.000 euros-, ya han descubierto un filón de negocio en el retorno, dice el ecologista de “Deutsche Umwelthilfe”.

Los envases devueltos en las máquinas automáticas de cada establecimiento pasan a ser propiedad de este, y en 2009, la cadena de supermercados Rewe ganó 12 millones de euros gracias al depósito.

“En Alemania existían las mismas presiones y reticencias respecto al SDDR que hay en España”, explica Victor Mitjans, coordinador de estudios de Retorna.

Al retorno de envases se oponen los actuales gestores de los residuos, que son los productores agrupados en los Sistemas Integrados de Gestión (SIG).

Un rechazo que Mitjans atribuye a que los SIG “no asumen la totalidad del coste de la gestión de sus residuos”, sino sólo de los que van al contenedor verde o amarillo: “el resto lo pagan los ayuntamientos, los ciudadanos”, critica.

“Los SIG han tocado techo”, dice Mitjans, que calcula que sólo el 30 % de los envases van al contenedor amarillo.

Según Retorna, 28 de los 51 millones de envases de bebidas consumidos diariamente en España se abandonan, incineran o acaban en vertederos.

Como solución, proponen complementar los SIG con un sistema de retorno para el 40 % de los envases que gestionan Ecoembes (envasadores) y Ecovidrio (vidrio): los de un solo uso de agua, cerveza, refrescos y zumos.

La ley de Residuos promovida por el PSOE en 2011 abrió la puerta al SDDR, pero en mayo de 2012 el Gobierno la reformó para que el sistema tan sólo fuera voluntario.

Ahora, la asociación ha detectado “una brecha” en la nueva ley de medidas urgentes en materia de Medio Ambiente: “las Comunidades Autónomas tienen capacidad legal para establecer un sistema de retorno propio”, asegura el presidente de Retorna, Domingo Jiménez Beltrán.

El ex director de la Agencia Europea de Medio Ambiente, opina que el SDDR sería “un vector de cambio” para avanzar hacia “una economía circular que convierta los residuos en recursos”.

“Los envases serán en un primer paso reciclables, y en el futuro reutilizables”, asegura.

Según Retorna, la infraestructura asociada al sistema de retorno de envases de un solo uso permitiría avanzar hacia la reutilización, como se hacía antes.

Con la mirada puesta en el “residuo 0”, que para Jiménez Beltrán “ya no es una utopía”: un futuro en el que no se venda nada que no sea completamente reciclable, reutilizable o compostable. EFEverde




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