MARIPOSA MÉXICO

El renovado aleteo de la mariposa monarca

  • EFEVERDE.- El paso de las mariposas monarca conforman uno de los mayores espectáculos naturales de México. Cada año atraen a miles de turistas deseosos de ver su masivo aleteo en los diferentes santuarios a los que llegan para huir del frío canadiense.

El renovado aleteo de la mariposa monarca Un precioso ejemplar de mariposa monarca.

El paso de las mariposas monarca conforman uno de los mayores espectáculos naturales de México. Cada año atraen a miles de turistas deseosos de ver su masivo aleteo en los diferentes santuarios a los que llegan para huir del frío canadiense.

Las mariposas monarca es un hermoso lepidóptero que, en poblaciones de millones de ejemplares, recorre anualmente más de 4.000 kilómetros a través de Estados Unidos para llegar a territorio mexicano en busca de un lugar donde pasar el invierno.

El fenómeno, que había despertado las alarmas de los ecologistas en los últimos años por su progresivo declive, ha vuelto a repuntar esta temporada con un aumento estimado del 69% de la superficie que ocupa en México, aunque el dato resulta todavía insuficiente para los defensores de la especie.

 PATRIMONIO MUNDIAL

La Reserva de la Biosfera de la Mariposa Monarca fue designada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2008 y es uno de los destinos más importantes de ecoturismo en México. Se encuentra a 95 kilómetros al noroeste de la capital del país y se extiende sobre los límites de Michoacán y el Estado de México, en los altiplanos del centro-occidente nacional.

El 70 por ciento del territorio de los santuarios de la mariposa monarca, como se conoce a los espacios naturales a los que llegan, corresponde a territorio michoacano y el 30 por ciento a suelo mexiquense.

 

Uno de los santuarios más auténticos es el de Macheros, tal vez por la dificultad que entraña llegar a él y el paraje que lo rodea. EFE

Uno de los santuarios más auténticos es el de Macheros, tal vez por la dificultad que entraña llegar a él y el paraje que lo rodea.
EFE

Según información de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) de México, los santuarios que más turistas reciben son el Rosario, en el municipio de Ocampo, y Sierra Chincua, en el municipio de Angangueo.

Primero se establecen en bosques de oyamel, un abeto nativo de las montañas centrales y del sur de México, de distribución restringida, protegidos del viento, en laderas o cañadas húmedas ubicadas entre 2.400 y 3.600 metros de altitud.

El conjunto de árboles de 20 a 50 metros de altura, con ramas densas y hojas en forma de aguja, genera un microclima especial. La intensidad de la luz es baja, la temperatura se mantiene estable, la humedad es alta y el viento se mueve lentamente.

MACHEROS, NATURALEZA EN ESTADO PURO

Uno de los santuarios más auténticos es el de Macheros, tal vez por la dificultad que entraña llegar a él y el paraje que lo rodea.

La forma más directa de llegar hasta allí es por la ciudad de Zitacuaro, en Michoacán, situada a 153 kilómetros al oeste de Ciudad de México. Se hace a través de una sinuosa carretera que prepara al visitante para las emociones que va a vivir en busca de la caprichosa mariposa.

Con el aspecto clásico de cualquier pueblo rural de México, donde imperan los sombreros y los bigotes, el campamento base ofrece a los turistas la posibilidad de quedarse a dormir en unas austeras pero cómodas cabañas, así como las delicias gastronómicas propias del campo mexicano, especialmente las tortillas de maíz caseras.

El tour hasta el destino final, a través de boscosas montañas, puede hacerse a pie o a caballo, aunque se recomienda la tracción animal por la extensa y escarpada ruta que, a lomos del equino, se prolonga por cuatro horas, contando la ida y la vuelta, un tiempo mucho mayor si se realiza andando.

Al enfilar el camino de terracería que conduce hacia la cima en compañía de los indispensables guías comienza el espectáculo.

A través de una foresta interminable de pino y oyamel la sensación de adentrarse en un mundo de fantasía crece a cada paso, gracias a la exuberante vegetación y la pureza del aire, que hacen del trayecto un paseo ameno pese a su larga duración.

Lo más emocionante llega a pocos metros de la cima, cuando el sinuoso y empinado camino obliga al jinete a zigzaguear cual vaquero en película de John Wayne en un tramo que podría ser hasta peligroso, de no ser por la familiaridad de los animales con el terreno.

Y así, tras mucho esfuerzo, la penumbra que adereza el recorrido por las sombras interminables de la alta arboleda da paso al soleado santuario, donde el enjambre de mariposas cubre casi completamente las copas de los árboles a la espera del momento culminante de esta experiencia: cuando los rayos solares hacen revolotear en masa a los lepidópteros, como polvo de oro flotando en el aire.

 MARIPOSAS LONGEVAS

Pertenecientes a la familia Danaide, el nombre científico de la mariposa monarca es Danaus plexippus Linneo. Se alimentan de unas hierbecillas conocidas en la región como venenillo y algodoncillo que, de no consumirlas, ocasionarían un desequilibrio ecológico en los bosques de pinos y oyameles de Michoacán y Estado de México.

De gran belleza y colorido, se distinguen de sus congéneres por su longevidad. Mientras otras mariposas viven tiene un ciclo vital de 24 días, las monarca puede vivir hasta 9 meses, según la Semarnat.

 

La mariposa monarca se alimenta de unas hierbecillas conocidas en la región como venenillo y algodoncillo. EFE

La mariposa monarca se alimenta de unas hierbecillas conocidas en la región como venenillo y algodoncillo. EFE

Sus alas presentan un patrón de color naranja y negro fácilmente reconocibles, con una envergadura de 8 a 12 centímetros, aunque hay diferencias básicas entre hembras y machos.

Las primeras tienen sus alas más oscuras y además las rayas negras de las alas son más gruesas. En las segundas las rayas son más delgadas y presentan un punto negro en las traseras por el que liberan feromonas.

Se estima que en su hábitat natural las mariposas hembras ponen un promedio de entre 300 y 400 huevos a lo largo de su vida.

Durante su viaje y estancia en México se cortejan y reproducen los ejemplares adultos y nace la generación que volará en marzo hacia Estados Unidos y Canadá. Ninguna de ellas regresará a México. EFEverde

 

Este año la superficie ocupada por las mariposas monarca en México tras su migración superó en un 69 % a la del año anterior, a pesar de que la cifra sigue estando entre las más bajas de las últimas décadas, informó en enero pasado el Fondo Mundial para la Protección de la Naturaleza (WWF).

Esta temporada, estos hermosos lepidópteros se repartieron en una superficie de 1,13 hectáreas, en el Estado de México y Michoacán, lo que significa una mejora respecto a la migración pasada, en la que ocuparon únicamente 0,63 hectáreas.

Aunque supone una “recuperación”, constituye la segunda superficie más baja desde 1993, explicó en una rueda de prensa Omar Vidal, presidente de WWF México, la asociación que, en alianza con la telefónica Telcel, del magnate Carlos Slim, estudia las poblaciones de estas mariposas.

Las “fluctuaciones” en las especies migratorias son habituales, dijo Vidal, pero con la monarca se da una situación de riesgo causada fundamentalmente por los problemas de alimentación a los que se enfrentan en el “cinturón del maíz”, en la parte central de Estados Unidos.

En esa zona, el uso de pesticidas está acabando con el “algodoncillo”, que supone el alimento básico de las orugas de las mariposas, pero para los trabajadores del campo es “maleza”.

 Los otros factores que perjudican la supervivencia de estos animales son “la degradación de los sitios de hibernación en México y los cambios climáticos extremos”, que también pueden darse en sus zonas de reproducción y alimentación en EE.UU. y Canadá, denunció el responsable de WWF.

Los esfuerzos realizados en materia de prevención de la tala ilegal indiscriminada han hecho que hoy en día la cifra sea baja, aunque “no podemos bajar la guardia”, afirmó Vidal, comparando las cinco hectáreas actuales con las 731 que fueron taladas entre 2005 y 2007.

La Reserva de la Biosfera de la Mariposa Monarca fue designada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2008.. EFE

La Reserva de la Biosfera de la Mariposa Monarca fue designada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2008.. EFE

 

WWF instó a los gobiernos de los tres países involucrados en el movimiento migratorio a seguir trabajando en el compromiso que sus líderes, Barack Obama (EE.UU.), Stephen Harper (Canadá) y Enrique Peña Nieto (México) asumieron hace un año en la cumbre de Toluca para proteger a esta especie.

Además, en Estados Unidos hay asociaciones conservacionistas que están “solicitando a las autoridades que alisten a la mariposa monarca como especie en extinción y, si esto pasara, va a ser un apoyo muy importante a su recuperación”, señaló Vidal.

De los 19 sitios de hibernación registrados en México, el ejido El Rosario, en el santuario Sierra Campanario de Michoacán, es la colonia que ha acogido una mayor migración, acaparando aproximadamente la mitad de las mariposas en una superficie de 0,57 hectáreas.

 




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