PUERTO RICO MEDIOAMBIENTE

El proyecto de una terminal de gas natural en Puerto Rico causa inquietud

Fotografía de archivo de la ciudad amurallada de San Juan de Puerto Rico. EFE Thais Llorca Fotografía de archivo de la ciudad amurallada de San Juan de Puerto Rico. EFE Thais Llorca

El proyecto de construir una gran terminal de almacenaje de gas natural licuado en el sur de Puerto Rico, en el municipio de Salinas, para reducir el alto coste de la energía en la isla caribeña genera inquietud por las posibles amenazas al medioambiente.

La estatal Autoridad de la Energía Eléctrica (AEE) que promueve el proyecto solicitó, a través de su sociedad Aguirre Offshore GasPort, a la Comisión Federal Reguladora de Energía autorización para construir la terminal, requerimiento al que ese organismo ha respondido con un extenso borrador de declaración de impacto ambiental.

El borrador de la declaración de impacto ambiental apunta posibles efectos negativos al medio natural circundante y aconseja medidas para mitigarlos, señaló hoy a Efe el director del Programa de Manejo de la Zona Costanera del Departamento de Recursos Naturales de Puerto Rico -agencia que ha elaborado su parte de la declaración-, Ernesto Díaz.

“Se evaluó el impacto en el fondo marino y propusimos cómo mitigarlo”, indicó el responsable del estudio por parte de del Departamento de Recursos Naturales, cuya agencia ha trabajado en la preparación de declaración de impacto junto a la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos.

La lista de entidades que han participado en el estudio ambiental incluye al Cuerpo de Ingenieros de Estados Unidos, la Guardia Costera, la Oficina de Gerencia de Permisos de Puerto Rico, la Junta de Calidad Ambiental de Puerto Rico y los locales Junta de Planificación, Departamento de Recursos Naturales y Departamento de Salud.

La iniciativa del proyecto por parte de la empresa pública AEE responde al intento de aminorar los altos costes de la energía en Puerto Rico, que las empresas locales aseguran estrangula la actividad económica.

La declaración de impacto ambiental señala que el proyecto incluye una tubería submarina para la entrada del gas de más de 4 millas (6 kilómetros) que discurriría a través del fondo marino.

El proyecto incluye además una plataforma de atraque para buques, una tubería de interconexión submarina y áreas para la construcción de barcazas para la colocación de tuberías submarinas.

El informe detalla impactos concretos como el desplazamiento de sedimentos del fondo marino y el incremento de la turbiedad del agua, además de alertar del peligro de derrames de combustibles o lubricantes.

La declaración de impacto ambiental advierte de los posibles efectos negativos sobre las hierbas marinas de la zona y de “un impacto adverso a corto plazo sobre un conjunto rico y diverso de especies de vida silvestre marina, incluyendo manatíes, tortugas marinas, peces de arrecifes, tiburones, corales e invertebrados”.

Otras de las observaciones del estudio apuntan a que el proyecto causaría mortalidad en los corales y arrastraría el plancton del área.

El portavoz del grupo ecologista Casa Pueblo, Arturo Massol, señaló hoy a Efe sobre el proyecto que si bien se han previsto medidas para evitar el impacto ambiental como que la tubería que recoja el gas se ubique por debajo del fondo marino se trata de una iniciativa con vistas a corto plazo.

“El gas natural licuado no deja de ser una fuente fósil de combustible”, apuntó el ambientalista, tras mostrar dudas sobre lo idóneo de construcción de un muelle de esas dimensiones en el sur de la isla cuando la tendencia es que en los próximo años Puerto Rico se oriente hacia fuentes energéticas limpias.

El proyecto, además de la tubería submarina de 6 kilómetros, incluye una instalación para recibir el gas y una unidad flotante de almacenamiento amarrada a la terminal marítima de forma casi permanente.

Los planes de la empresa es que toda la infraestructura esté en marcha durante 2016.

Según datos del Ejecutivo puertorriqueño, durante el cuatrienio pasado el costo por kilovatio hora pasó de 21 centavos de dólar en 2009 a cerca de 30 centavos en 2012, frente al precio medio de 12,6 centavos en Estados Unidos.

El Ejecutivo quiere que en plazo de dos años el 60 % de la energía producida en Puerto Rico provenga de gas natural y energías renovables, además de que el coste por kilovatio hora para el consumidor se sitúe cercano a los 16 o 17 centavos de dólar. EFeverde




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