DÍA OZONO

El Protocolo de Montreal, un “caso de éxito ambiental” a seguir frente a la crisis climática

Científicos mientras miden la radiación solar en la Antártida. EFE/Felipe Trueba

Madrid, 16 sep (EFE).- El Protocolo de Montreal, sobre sustancias que dañan la capa de ozono, supone un “caso de éxito” ambiental que “debería tomarse como modelo para solucionar la actual emergencia climática” según expertos consultados por Efeverde con ocasión de la conmemoración del “Día Internacional de Preservación de la Capa de Ozono”.

Sólo dos años después del descubrimiento del “agujero de ozono” en 1985, se firmó el Protocolo de Montreal a través del cual gobiernos e industria se comprometieron a reducir la producción y consumo de las sustancias que afectaban esta capa estratosférica de vital importancia para la vida en la Tierra, al filtrar la radiación ultravioleta proveniente del Sol.

El protocolo entró en vigor en 1989 y prohibió los clorofluorocarbonos (CFC), gases industriales utilizados en aerosoles y refrigeración, considerados “moléculas perfectas” por su larga durabilidad y escasa toxicidad, pero que resultaron ser la principal fuente de destrucción del ozono.

RESOLVER UN PROBLEMA GLOBAL

El acuerdo demostró que “es posible que todo el planeta se ponga de acuerdo” para resolver un problema “global” y de igual manera podría hacerse con emergencias similares “como el cambio climático”, ha explicado a Efe el Premio Nobel de Química mexicano Mario Molina.

Molina compartió este galardón con sus colegas Sherwood Rowland y Paul Crutzen por su descubrimiento de cómo afectaban los CFCs industriales a la capa de ozono.

En su opinión, igual que entonces existían sustitutos para los compuestos CFCs, en el caso de los gases de efecto invernadero ya hay “tecnologías suficientemente baratas para reemplazar a los combustibles fósiles”.

Las capas atmosféricas de la Tierra, incluyendo la troposfera (color anaranjado), y estratosfera. NASA

CONSENSO CIENTÍFICO

Por ello, lamenta que “el cambio climático se haya politizado” y critica la “enorme falta de responsabilidad” por parte de líderes “populistas” que “no están considerando el futuro ni el consenso científico”.

Para el director de Sostenibilidad de la Fundación Alternativas, José Luis de la Cruz, la clave del éxito del Protocolo de Montreal radica en que afectó a un sector concreto de la industria.

Sin embargo, actuar contra la crisis climática significa “revolucionar absolutamente el sistema energético y económico”, lo que incluye introducir cambios en los hábitos de consumo, producción y movilidad, algo más complicado.

En el mismo sentido se ha expresado la profesora titular del departamento de Física de la Tierra y Astrofísica de la Universidad Complutense de Madrid, Natalia Calvo, para quien el éxito del protocolo radica también en su monitorización, que ha permitido que “el protocolo y las enmiendas posteriores se cumplan”.

Así, más de tres decenios después de los acuerdos, el último informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) encargado por la ONU en 2018 registró por primera vez una disminución del agujero de ozono sobre la Antártida.

Calvo, una de las tres expertas españolas que participaron en su redacción, ha asegurado a Efeverde que, de no haberse aplicado el protocolo, para 2060 los valores de ozono en la estratosfera serían tan bajos que se podría considerar que “no habría capa de ozono sobre la Tierra”.

Esto hubiera significado que en 2020 España tendría un índice ultravioleta dos puntos por encima del considerado “extremo” y, en 2050, superaría los 25 puntos, lo que produciría “quemaduras en la piel tras permanecer cinco minutos en la calle sin protección solar”.

SEÑALES DE RECUPERACIÓN

Las últimas proyecciones auguran que, como mínimo hasta 2050, no se recuperará la capa de ozono de la Antártida hasta los niveles previos a 1980, mientras que a nivel global no se conseguirá al menos hasta 2070.

El actual agujero de ozono “sigue siendo muy importante” y la concentración de los compuestos clorados, “muy alta”, aunque ya no sigan emitiéndose, ha añadido el químico David Elustondo, del Instituto de Investigación en Biodiversidad y Medioambiente de la Universidad de Navarra.

“La sociedad debe ser consciente del decalaje temporal que existe entre la aplicación de medidas y la obtención de resultados positivos” que, si en el caso de la capa de ozono ha supuesto un desfase de unos 80 años, en el del cambio climático, pronostica, será “de siglos e incluso milenios”. EFE

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