NATURALEZA CONSEVACIÓN

El número de nidos de tinglar en Puerto Rico alcanza un máximo histórico

  • Cada año, este animal, altamente migratorio, baja desde Canadá a zonas tropicales para reproducirse. Tras depositar los huevos durante la temporada que abarca más o menos de marzo a junio o julio, éstos suelen eclosionar en las playas de la zona entre agosto y septiembre.

El número de nidos de tinglar en Puerto Rico alcanza un máximo histórico Fotografía cedida de una pequeña tortuga tinglar EFE/USO EDITORIAL/

El número de nidos de tinglar, la tortuga marina más grande del mundo, localizados esta temporada en las playas de San Juan ha alcanzado un máximo histórico, gracias en parte a la vigilancia y conservación de cientos de vecinos y voluntarios de la zona costera de la capital puertorriqueña.

Y es que según contó hoy a Efe Deborah Feliciano, líder comunitaria del grupo “7 Quillas” -a cargo de vigilar las playas de Condado y Ocean Park-, hasta el momento han encontrado 22 nidales de tinglar, sobrepasando el récord de los 18 que se contabilizó el año pasado, según datos oficiales del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA).

Feliciano es una maestra retirada que lleva los pasados tres años dedicados a la vigilancia y conservación de los nidos de tinglar, un animal que desde 1970 está incluido en la lista de especies en peligro de extinción, por lo que está protegido por diversas leyes locales e internacionales.

Detalló que otros grupos en la isla, como Chelonia, también ha recopilado datos sobre nidos de tinglares en otros lugares de la costa puertorriqueña y ellos han rebasado los 400 este año, frente a los 300 que contabilizaron en 2014.
“Para nosotros es fabuloso que otros grupos estén rompiendo récords y sabíamos que eso nos iba a tocar también a nosotros”, resaltó Feliciano.

Últimos datos :

Según datos del DRNA, en 2014 se reportaron 2.013 nidos de tinglar en las costas de Puerto Rico, una cifra que superó por más de 600 la de la temporada de 2013, que culminó con 1.386.
Entre las costas de Puerto Rico, las hembras de tinglar suelene elegir para el desove las playas de la costa norte, dado que su mayor oleaje les facilita el acceso a la arena y el posterior regreso al mar.

Cada año, este animal, altamente migratorio, baja desde Canadá a zonas tropicales para reproducirse. Tras depositar los huevos durante la temporada que abarca más o menos de marzo a junio o julio, éstos suelen eclosionar en las playas de la zona entre agosto y septiembre.

“La tortuga tinglar es única en su especie, pues rompe con todos los parámetros de las tortugas marinas”, opinó Feliciano sobre el animal más grande de esta especie en el mundo, ya que puede llegar a los siete pies (más de dos metros) de largo, y pesar hasta 1.400 libras (unos 635 kilos).
Entre los vigilantes de estas concurridas playas de San Juan, muy frecuentadas por locales y turistas y donde se practican todo tipo de deportes de playa y actividades recreativas, se ha hecho particularmente conocida una tortuga que ha sido bautizada como “Huequito”, porque tiene un orificio cerca de su cabeza.

Según explicó Feliciano, a “Huequito” se le ha visto visitar la zona en hasta seis ocasiones en las pasadas semanas, para depositar huevos.
Cada hembra puede llegar a poner un centenar de huevos en cada deposición, con intervalos de unos nueve días. Los suele depositar en las playas por las noches, los entierra y estos normalmente tardan 60 días en eclosionar.

Hembra de tinglar :

Cada hembra de tinglar, que suele tener una especie de huella dactilar única en la parte frontal de su cabeza, suele permanecer durante cerca de 60 días en el área donde nacieron y luego, en etapa de adulto y tras sus migraciones, tienden a regresar a ella para depositar sus huevos en las mismas playas.

“Estas tortugas son bien fieles las playas donde anidan”, dijo la voluntaria, quien explicó que, cuando es posible, a cada ejemplar que visita las playas se les mide la longitud y el ancho de caparazón y luego se le coloca una etiqueta para identificarlo.

Aseguró que el caparazón de estas tortugas es único en cada ejemplar y está formado por pequeños huesos. Su escaso peso les facilita descender hasta 4.000 pies (1.220 metros) de profundidad bajo el mar.

Estas tortugas, cuyo nombre científico es Dermochelys coriacea, se alimentan de medusas y es por ello que no es muy común que esos animales marinos se vean en las costas de San Juan.
Las tortugas marinas están protegidas en Puerto Rico al amparo de la Ley 241, conocida como la Ley estatal de Vida Silvestre, así como por la Ley federal de Especies en Peligro de Extinción que también prohíbe matar, dañar, molestar, atrapar, comprar o vender tortugas o sus huevos. EFEverde




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Redacción EFEverde
Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE www.efeverde.com y www.efefuturo.com

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