COLOMBIA SEQUÍA

El Niño, un nuevo factor de riesgo para la economía de Colombia

  • Según el Gobierno colombiano, los efectos de El Niño son los “más duros” de los últimos 14 años, pues la disminución importante de las precipitaciones y el aumento de temperaturas en la región Caribe y andina del país han provocado una grave sequía en sus principales arterias fluviales y cientos de incendios forestales.

El Niño, un nuevo factor de riesgo para la economía de Colombia El Niño ocurre cada cuatro o cinco años y comienza con un aumento de la temperatura de la superficie

El fenómeno de El Niño, cuyos graves efectos golpearán a Colombia hasta el primer trimestre de 2016, amenaza con convertirse en un nuevo factor de riesgo para la economía del país, que empieza a mostrar desgaste por la sorpresiva alza del dólar y la bajada generalizada del precio del petróleo.

Según el Gobierno colombiano, los efectos de El Niño son los “más duros” de los últimos 14 años, pues la disminución importante de las precipitaciones y el aumento de temperaturas en la región Caribe y andina del país han provocado una grave sequía en sus principales arterias fluviales y cientos de incendios forestales.

El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) elevó esta semana la categoría de El Niño a “fenómeno fuerte” al constatar una disminución en la cantidad y frecuencia de las lluvias, cercana al 60 % para los dos regiones mencionadas.

Con déficit de caudal en tramos de los dos principales ríos, el Magdalena y el Cauca, los cuales abastecen al 70 % de la población, ya hay más de 120 municipios con algún grado de racionamiento de agua y otras 300 localidades más están en riesgo potencial, lo que equivale al 28 % del país, según datos del Ministerio de Vivienda.

La incidencia económica de El Niño, exacerbado por el cambio climático, puede provocar un efecto dominó con consecuencias directas en la economía doméstica de los colombianos debido al aumento de los precios en la canasta básica de alimentos.

La falta de lluvias genera sequía, lo que provoca menor cosecha nacional y la subsiguiente necesidad de importar desde el extranjero el déficit interno de producción.

 

La sequía, por ejemplo, ha afectado en Colombia a 90.000 hectáreas productivas de café, lo que representa el 18 % del total de este tipo de cultivos en el país, según indicó la Federación Nacional de Cafeteros (FNC).

La factura de la luz y hasta el suministro de la misma también pueden verse perjudicados ya que “el 70 % de la energía que produce el país es fruto de generación hidroeléctrica”, según explicó a Efe el director del Ideam, Omar Franco.

Por su parte, el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, envió este lunes un “mensaje a los colombianos”, a quienes recomendó “ahorrar agua, ahorrar energía y hacer todo lo posible para poder mitigar el efecto de este fenómeno”.

La Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegan) también está preocupada con las “consecuencias dramáticas” de El Niño, que ya ha ocasionado la muerte de al menos 34.000 reses, según reveló el presidente del gremio, José Félix Lafaurie.

En definitiva, menos ingresos y más gastos, cuyas consecuencias no tardarán en llegar al bolsillo de los colombianos con un incremento de los precios que ya notan porque en el último año la inflación se ha situado en el 5,35 %.

Es significativo que en el mes de septiembre los precios de la cesta básica de alimentos se hayan incrementado un 1,29 %, según datos del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE).

Por grupos, las frutas se volvieron un 9,60 % más costosas solo en septiembre, seguidas de las hortalizas y legumbres (3,98 %), ambos sensibles a cualquier tipo de alteración climatológica.

Y es que la producción desciende por las malas condiciones climáticas y también porque a los agricultores les cuesta más producir, a raíz de la devaluación de la moneda nacional, cuya tasa de cambio con el dólar estadounidense superó la barrera psicológica de los 3.000 pesos colombianos a finales del pasado mes de agosto.

Esta semana bajó de esa cota y se situó entre los 2.800 y los 2.900 pesos, unos niveles todavía elevados que provocan un aumento de los precios.

Detrás de esta depreciación sin precedentes del peso colombiano está el previsible aumento de las tasas de interés por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos, la bajada del precio internacional del petróleo y la desaceleración china, sin olvidar las malas perspectivas de Latinoamérica a nivel macroeconómico.

La caída del precio internacional del petróleo coloca a la economía colombiana en un nuevo escenario ya que el crudo representa más de la mitad de sus exportaciones del país.

El informe de Perspectivas Económicas Globales del Fondo Monetario Regional (FMI) pronosticó que Colombia crecerá un crecimiento del 2,5 % este año y 2,8 % para el año próximo, lejos del 4,6 % con el que cerró 2014. EFE

cms/lb




Secciones:            

Uso de cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies