El Museo de la Evolución Humana de Burgos abre un espacio de biodiversidad

El Museo de la Evolución Humana de Burgos abre un espacio de biodiversidad

Burgos (EFEverde).- El Museo de la Evolución Humana ha abierto su espacio de exposiciones temporales a muestras relacionadas con la biodiversidad, para dar una visión más amplia de la evolución humana y su interrelación con el planeta, ha informado su director científico, Juan Luis Arsuaga.

El científico ha explicado que se trata de completar el contenido del museo que explica la evolución hasta llegar al momento actual del hombre con una aportación que trate más de la humanidad “que es todo, porque abarca la ciencia, la cultura y la naturaleza”.

El espacio se ha inaugurado con una muestra, que podrá verse hasta abril, de 81 fotografías de gran formato de Pedro Saura, que muestran la vida cotidiana de las tribus de las Tierras Altas de Nueva Guinea.

El director general de Políticas Culturales de la Junta de Castilla y León, José Ramón Alonso, ha explicado que el nuevo espacio expositivo mostrará la interrelación del hombre con el planeta y se fijará en el momento actual y en el futuro, por lo que dará cabida a muestras relacionadas con la desaparición de especies o la pérdida de diversidad cultural.

Para Arsuaga, la exposición sobre Nueva Guinea es “una explosión de color y diversidad que da una idea perfecta de lo que se pretende” en el nuevo espacio expositivo.

La exposición, titulada “Uantoks. Las expediciones de Pedro Saura a las Tierras Altas de Papúa-Nueva Guinea”, está formada por 81 fotos seleccionadas entre más de 22.000 que el autor tomó en varios viajes a esa zona desde 1983.

Arsuaga ha adelantado que la Sociedad Geográfica Española concederá este año su premio internacional de imagen a Saura por este trabajo.

Visitar la prehistoria

El fotógrafo, Pedro Saura, ha recordado que entrar en esa zona de Nueva Guinea situada en un altiplano a unos 2.000 metros de altitud es “como viajar en el tiempo y visitar la prehistoria”.

Se trata de una zona que no se descubrió hasta 1930 y que tiene un millón de habitantes que hablan 700 lenguas diferentes y viven de lo que tienen en su entorno.

Saura ha recordado que hizo cinco viajes con largas estancias con las tribus de la zona entre 1983 y 1994, aunque después no ha vuelto “por miedo a que esa cultura se haya perdido y contaminado”.

Pedro Saura, que es catedrático de fotografía en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid, ha asegurado que todas las fotografías corresponden a acciones cotidianas y ceremonias reales de las tribus que visitó, que son “muy hospitalarias y nada peligrosas”.

Ha explicado que los miembros de la tribu le pedían algo a cambio de dejarle vivir con ellos y descubrió que el mejor objeto de trueque eran fotografías de revelado instantáneo que les hacía y después regalaba “porque nunca se habían visto”.

Arsuaga ha recordado que Pedro Saura es “muy conocido” en el mundo científico porque ha trabajado o colaborado en varias réplicas de la prehistoria, entre ellas la de las cuevas de Altamira en Cantabria. EFEverde




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Redacción EFEverde
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