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El MIT crea el primer laboratorio para luchar contra la escasez de agua

El MIT crea el primer laboratorio para luchar contra la escasez de agua

El Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) ha creado su primer laboratorio multidisciplinar que analizará uno de los mayores desafíos del progreso: la explosión demográfica mundial que está dilapidando los recursos hídricos y alimenticios del planeta.

“En 1950 el planeta ten√≠a 3.000 millones de habitantes; en 2050, 9.000 millones, lo que significa que en poco m√°s de una generaci√≥n la poblaci√≥n mundial se triplicar√°”, se√Īala a modo de premisa el profesor John Lienhard, director del Laboratorio de Seguridad en Agua y Alimentos del MIT, que comenzar√° a operar en septiembre.

En entrevista con Efe, Lienhard explicó que esta explosión demográfica no ha significado un aumento de los recursos hídricos, que en su mayor parte dependen de los ciclos de lluvia, que además están cambiando debido al calentamiento global.

“Asimismo, m√°s gente aspira a tener un mejor nivel de vida”, explic√≥ Lienhard, que va a dirigir a un equipo multidisciplinar de expertos en gesti√≥n de pol√≠ticas p√ļblicas, economistas, cient√≠ficos, ingenieros, arquitectos y meteor√≥logos.

Lienhard apunta a la presión del cambio climático, la agricultura poco productiva, el crecimiento de las ciudades o los hábitos de consumo de alimentos como los grandes lastres para la seguridad hídrica y alimentaria.

“La clave es la eficiencia en el uso de recursos” y buscar soluciones que pueden variar de pa√≠s en pa√≠s o regi√≥n en regi√≥n, explic√≥ Lienhard.

La humanidad produce alimentos para abastecer a 14.000 millones de personas, el doble de la poblaci√≥n actual, pero 2.000 millones sufren malnutrici√≥n y hambre cr√≥nica, seg√ļn algunas estimaciones.

“En el mundo desarrollado el 50% de la comida en peso se desperdicia, normalmente por parte del consumidor, mientras que en los pa√≠ses en desarrollo ese desperdicio ocurre en cadenas de distribuci√≥n que no son eficientes ni modernas”, explica Lienhard.

Además, un tercio de la producción agrícola se destina a alimentar ganado, no personas, lo que es una de las principales causas del efecto invernadero (por emisiones de metano) y uno de los modos más ineficaces de alimentación.

“Para cada kilo de carne se necesita el equivalente a 15 toneladas de agua. La carne es muy intensiva en agua y no es necesario comer siempre carne”, explica Lienhard.

Para cambiar estos hábitos se necesita una nueva mentalidad, nuevas políticas y convencer a las comunidades sobre la necesidad de nuevas estrategias, en opinión del ingeniero.

“Muchos gobiernos reconocen la importancia de estas propuestas”, se√Īal√≥ Lienhard, quien record√≥ ejemplos como el de una comunidad minera en el desierto de Atacama (Chile) donde las empresas se han comprometido a usar agua desalada, o en Singapur, donde se ha conseguido reutilizar para otros cometido agua que antes se desperdiciaba.

El laboratorio comenzar√° a operar en septiembre de este a√Īo gracias a la contribuci√≥n de un magnate saud√≠ Abdul Latif Jameel, ex alumno del MIT.

El director del laboratorio cree que el acuciante problema de recursos h√≠dricos y alimentos tiene soluci√≥n: “Soy un optimista, la humanidad siempre ha conseguido aplicar las ideas de mentes brillantes para superar problemas”. EFE




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