MARRUECOS ÁRBOLES

El mayor alcornocal del mundo en Marruecos lucha contra el clima y el hombre

  • Mamora ocupa una superficie de más de 131.000 hectáreas

  • Marruecos dispone de un 15 % de la superficie mundial de alcornocales

  • Mamora ocupa una superficie de más de 131.000 hectáreas en las tierras que se extienden de Rabat hacia el norte y el este

El mayor alcornocal del mundo en Marruecos lucha contra el clima y el hombre Bosque de Mamora. Alto Comisariado de aguas, bosques y lucha contra la desertificación.

Rabat (EFEverde).- El bosque de Mamora, considerado el mayor alcornocal del mundo, situada sobre la llanura atlántica en las afueras de Rabat, lucha contra los factores naturales y humanos que han deteriorado su ecosistema.

Mamora ocupa una superficie de más de 131.000 hectáreas en las tierras que se extienden de Rabat hacia el norte y el este; ocupada esencialmente por alcornoques, su superficie original se ha visto reducida y se ve difícil su regeneración dado el largo ciclo vital del árbol y su escasa adaptabilidad a los cambios.

Establecido sobre una superficie arenosa, este bosque sufrió durante mucho tiempo del pastoreo excesivo (la presión pastoral es tres o cuatro veces mayor que las posibilidades forrajeras del bosque), pues para la población local el bosque es mucho más que un lugar de ocio: es su fuente principal de subsistencia.

Las mujeres de los pueblos adyacentes a Mamora, a las que puede verse cargadas de haces de leña a sus espaldas, emprenden a diario un viaje de varios kilómetros para recolectar ramas de los árboles que sirven como combustible para cocinar y para calentar la casa.

Alto Comisariado de aguas, bosques y lucha contra la desertificación.

Alto Comisariado de aguas, bosques y lucha contra la desertificación.

Junto a ello aparecen otros factores que impiden la regeneración natural de este alcornocal como su cercanía a las aglomeraciones urbanas, la recogida masiva de las bellotas (para comerlas como si fueran castañas), y hasta la tala clandestina de los árboles llevada a cabo por bandas ilegales.

Esto complica cada vez más la regeneración natural del bosque de alcornoques, que además son árboles que requieren muchos años para crecer; una situación agravada por los problemas de desertificación, las continuos períodos de sequía que sufrió la zona en la última década y ciertas enfermedades parasitarias causadas por orugas e insectos.

La multiplicación de amenazas contra Mamora, considerado no solo el pulmón de la zona sino también un lugar de recreación para las ciudades limítrofes de Rabat, Salé y Kenitra, hizo que las autoridades marroquíes competentes multiplicasen una serie de medidas para salvar a esta masa boscosa.

El Alto Comisariado de aguas, bosques, y lucha contra la desertificación puso en marcha un programa decenal 2005-2014 por un valor de 280 millones de dirhams (28 millones de euros) que consiste en la rehabilitación del bosque y la regeneración de unos 20.000 hectáreas de alcornoques.

La puesta en marcha de este programa pasa por una preparación del suelo que se caracteriza por ser arenoso y la siembra provocada de bellotas, además del tratamiento fitosanitario de los árboles.

“Es una labor a largo plazo cuyos resultados seguirán en las próximas generaciones” explicó Rachid Kerdudi, director regional del Alto Comisariado, en una visita en terreno que fue organizada recientemente a los espacios regenerados de alcornoques de Mamora.

Propietario de la foto: el Alto Comisariado de aguas, bosques y lucha contra la desertificación.

Propietario de la foto: el Alto Comisariado de aguas, bosques y lucha contra la desertificación.

El Alto Comisariado cercó varios espacios de alcornoques que sometió a un minucioso control de las diferentes etapas de crecimiento de los árboles en los primeros diez años.

Kerdudi se mostró optimista con la recuperación del alcornocal a tenor de los resultados obtenidos en la actualidad, contrariamente a principios de los años 2000, cuando las medidas adoptadas no daban el resultado deseado, debido entre otras cosas a una falta de experiencia en el ámbito.

El responsable marroquí resaltó también la implicación de la población local en la protección del bosque contra las bandas de tala ilegal.

Para compensar a los lugareños cuyo medio de ingreso principal era el bosque, el Alto Comisariado destina anualmente 250 dirhams (unos 23 euros) por cada hectárea de alcornoques cercado como indemnización para forraje.

Marruecos dispone de un 15 % de la superficie mundial de alcornocales repartidas entre Mamora (la más grande), el bosque de Bab Azhar en la región del Rif y los alcornocales de la llanura central cerca de Jemiset y Jenifra.

Sin embargo, el país magrebí solo contribuye entre 4 y 6% en la producción mundial de corchos (entre 12.000 y 15.000 toneladas), con un ingreso medio que era en 2013 de 61 millones de dirhams (5,4 millones de euros), usados principalmente por una docena de fábricas de tapones, arandelas y paneles de aislamiento. EFEverde

fzb/fjo

Fotofrafías: Alto Comisariado de aguas, bosques y lucha contra la desertificación.




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