LOBO GANADO

Los ataques de lobos descendieron en Galicia durante 2013

Los ataques de lobos descendieron en Galicia durante 2013

Los lobos atacaron un total de 1.227 reses a lo lo largo de 2013, según datos facilitados a Efe por el departamento de Medio Ambiente de la Xunta de Galicia: los ganaderos son los profesionales del medio rural que mayor número de quejas han presentado por la presencia del considerado como uno de los mayores depredadores de esta Comunidad Autónoma.

 

Según la administración gallega, el Canis Lupus atacó a 687 ovejas, 279 vacas, 160 caballos y 101 cabras, pese a lo cual los expertos coinciden en que el daño causado se mueve “dentro de lo razonable” al ser menor que el año anterior, cuando se perdieron 226 reses más.

Durante el año pasado, el número de avisos se elevó a 579, con mayor trascendencia en Ordes (A Coruña) y Maceda (Ourense).

Además, en 2013 se desarrollaron los trabajos de campo para censar las poblaciones de lobo en las provincias de Coruña y Pontevedra, que se completarán en 2014 con Ourense y Lugo, como parte de un recuento de ejemplares que algunos expertos consultados estiman entre 400 y 500 animales.

A pesar de la amenaza que representa para la cabaña ganadera, el lobo está considerado como una de las especies más vinculadas a la identidad gallega y por tanto requiere una atención especial. En ello coinciden todos los representantes del mundo rural con los que Efe ha contactado.

El presidente de la Unión de Tecores de Galicia (Unitega), Florencio Blanco, sostiene que “el lobo tiene que existir” pero advierte de que  en este momento “no está en extinción, sino en proliferación”, y por ello aboga por organizar más batidas.

“Ahora se alimentan de corzos y jabalíes pero, si no se toman medidas a tiempo, cuando no tengan qué comer…, se plantarán ante las personas y el ganado”, ha comentado Blanco. En Verín (Ourense), donde reside,  se aprecia una “mayor visibilidad” de estos depredadores.

Blanco ha alertado además de la presencia  de ejemplares híbridos, que a diferencia de los autóctonos, tienen mayor ferocidad. En su opinión, eso ha  generado “falta de seguridad”, hasta el punto de que “hay zonas en las que los vecinos no se atreven a pasear por el monte” por pánico y ha solicitado rebajar las sanciones por cazar lobos, cuya multa puede ascender hasta los 30.000 euros.

El presidente de la Federación Galega de Caza, Javier Nogueira, ha reconocido no disponer de datos precisos de  la población de lobos pero sí afirma que “se avistan más” y “hay más daños”. Respecto a los datos de la Consellería sobre los ataques, ha comentado que “el protocolo de denuncia es un poco complicado y no funciona lo bien que quisieran”  los ganaderos, que en su opinión “no deberían pagar los daños” de esos ejemplares protegidos.

El lobo es “una especie emblemática, el rey del monte gallego“, lo define, y por eso cree que hay que defender su presencia pero “no de manera sobredimensionada”. Acerca de la supuesta presencia de híbridos, Nogueira se ha mostrado cauto al no atreverse” a confirmar ese extremo.

El secretario de Desarrollo Rural de Unións Agrarias (UU.AA.), Jacobo Feijoo,  considera que puede haber una mayor percepción de más ataques, pero ha asegurado que están “dentro de la media de los últimos años, con tal vez algún cambio en determinada zona o en el número de daños…, las manadas de lobos suelen ser bastante estables“.

Asimismo, ha comentado que hay “retrasos” y “falta de agilidad” en la tramitación y el cobro de las indemnizaciones, así como conflictos por los “baremos de valoración que no se adaptan a la realidad del mercado”. Para Feijoo, “hay una disminución de las compensaciones” por parte de la Xunta, que han pasado “de un presupuesto de cerca de 200.000 euros años atrás a unos 106.000 actualmente“.

Finalmente, el biólogo Serafín González ha advertido contra las “percepciones interesadas” de los cazadores: “Que los lobos sean más visibles no quiere implicar que haya más. Hay que decir alto y claro que el lobo es patrimonio de los cerca de 3 millones de gallegos y no de 50.000 cazadores. Apenas hay un lobo por cada 100 cazadores“.

González acusa también a la Xunta de contribuir “con la excesiva burocracia y el recorte de indemnizaciones a ganaderos”, a fomentar, aunque indirectamente, esa imagen negativa del lobo, incrementando la presión cinegética.

Los daños que generan los lobos representan “unos seis céntimos de euro al año por gallego, una cantidad perfectamente asumible” por la población, remarca, y afirma que esa carga no deben padecerla los ganaderos, a los que les supondría en cambio “mil euros al año”.EFEverde

 

 




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Redacción EFEverde
Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE www.efeverde.com y www.efefuturo.com

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