INCENDIOS YESTE

El incendio de Yeste, de oler a pino a oler a tierra quemada

El incendio de Yeste, de oler a pino a oler a tierra quemada EFE/Marcial Guillén

El incendio forestal de Yeste (Albacete), en la Sierra del Segura, deja tras de sí bocanadas de humo y ceniza entre los agentes medioambientales, los bomberos forestales y las patrullas vecinales que desde hace una semana  luchan sin tregua por controlar el fuego.

En Yeste y Molinicos, los dos municipios con más término municipal afectado por el incendio, el olor a pino ha dado paso al de tierra quemada.

La frondosidad del bosque ha quedado reducida a tocones humeantes y las imágenes desoladoras ponen de manifiesto la magnitud de un fuego que durante días ha sido imparable y que ha dejado a cientos de personas fuera de sus casas, algunas de las cuales ya han podido regresar aunque otras aún no, como es el caso de los vecinos de la pedanía de El Pardal.

Agentes de la Guardia Civil montan guardia a la entrada de esta pequeña población perteneciente al municipio de Molinicos y las patrullas buscan a quienes han tomado la iniciativa de volver a sus casas de campo.

Las imágenes desoladoras ponen de manifiesto la magnitud de un fuego que ha sido imparable y que ha dejado fuera de sus casas a cientos de personas.

Las imágenes desoladoras ponen de manifiesto la magnitud de un fuego que ha sido imparable y que ha dejado fuera de sus casas a cientos de personas. EFE/Marcial Guillén

Del miedo al agradecimiento

Adolfo Moreno, que tiene su casa en la Venta del Pardal y que junto con su familia sigue desalojado, ha vuelto al lugar a alimentar a sus gallinas, que el día del incendio quedaron expuestas a las llamas.

Hoy lo recuerda con pesar y cuenta a Efe los duros momentos que vivieron quienes tuvieron el fuego a las puertas de su casa: “Fueron momentos muy angustiosos, sentimos el peligro tan cerca, tan próximo, que piensas que lo vas a perder todo”.

Mientras suena el ruido incesante de los helicópteros sobre la zona, Adolfo muestra su gratitud a quienes están luchando sin descanso para dar por vencido el incendio.

“Hemos tragado humo y cenizas”

Junto a Adolfo Moreno, en la Venta del Pardal, está el agente medioambiental Luciano González, cuyo rostro refleja el cansancio que arrastra.

“No por ello” -afirma a Efe- “nos vamos a dar por vencidos”. Se refiere a que el incendio ya está estabilizado y el nivel de alerta se ha rebajado al 1.

“Trabajamos para que la tranquilidad vuelva a la zona. Lo hemos hecho muy duro durante todos estos días. Hemos tragado humo y cenizas y hemos sufrido mucho“, dice a Efe casi con lágrimas en los ojos.

Adolfo, vecino de la Venta del Pardal y el agente ambiental Luciano González.

Adolfo Moreno, vecino de la Venta del Pardal y el agente ambiental Luciano González. EFE/Beldad

“Quienes queremos al monte, sufrimos y lamentamos que se queme, y desde luego, hacemos todo lo que está en nuestra mano para evitar que el fuego queme cuanto menos hectáreas mejor“, agrega.

En el área de espera en el que se concentran los efectivos que se distribuyen para trabajar en los distintos sectores, se concentran a media tarde decenas de camiones autobombas y vehículos todoterreno, con bomberos forestales del Infocam y agentes medioambientales dispuestos a afrontar, una noche más, su lucha contra las llamas.

Entre ellos, los miembros del retén de Yeste, los primeros que acudieron al foco del incendio, dispuestos de nuevo a afrontar su quinto turno de trabajo de doce horas.

Antes de partir hacia el sector que tienen asignados, cuentan que el trabajo de estos días ha sido especialmente duro por las condiciones que han tenido que soportar.

En cierto modo se sienten dolidos por algunas críticas que han recibido y aseguran que la manera de afrontar el incendio no puede ser criticada de forma liviana.

Advirtieron del peligro

Miembros de la brigada forestal de Lubia (Soria) tras intervenir en el incendio de Yeste (Albacete).

Miembros de la brigada forestal de Lubia (Soria) tras intervenir en el incendio de Yeste (Albacete). EFE/Marcial Guillén

Ellos, que han estado a pie de fuego, aseguran que ya en el “arranque” del incendio advirtieron que éste podía tener mucho peligro.

Se daban las tres circunstancia más peligrosas: altas temperaturas, mucha masa combustible y una topografía muy complicada.

A pesar de eso, aseguran que el esfuerzo de todos y la mejora de las condiciones meteorológicas han evitado que las consecuencias hubieran sido peores.

Lo que no esconden es su dolor al saber que el paisaje que ha dejado las llamas les recordará, durante muchos años, lo duro que han sido estos días. Efeverde




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