BIODIVERSIDAD

La increíble biodiversidad de El Impenetrable argentino grabada en cámaras trampa

Por Michelle Carrere /  Mongabay Latam en @efeverde.- La Estación de Campo El Teuco, de la Fundación Rewilding Argentina (FRA), se ubica a orillas de la laguna El Breal, en medio del Parque Nacional El Impenetrable. Allí, siete personas permanecen por largas temporadas para estudiar la prodigiosa naturaleza desplegada en 130 000 hectáreas al interior del Gran Chaco argentino.

Se eligió levantar la estación junto al El Breal, considerando que el Chaco atravesaba la peor sequía de los últimos 50 años y que la laguna era de las pocas que tenía agua. “Todos los animales estaban ahí”, cuenta Pedro Núñez, coordinador general de la Estación.

Oso hormiguero registrado en el Parque Nacional El Impenetrable, en el Gran Chaco argentino. Crédito: Archivo de Gerardo Cerón.

El Teuco arrancó en junio de 2018 y durante un año y medio la precariedad gobernó las actividades. “Dormíamos en carpas, encendíamos fuego para cocinar y solo teníamos un comunicador satelital para emergencias”, recuerda Gerardo Cerón, el biólogo que dirige las tareas científicas.

Hoy, unas pasarelas de madera elevadas sobre la tierra —para no entorpecer el paso de la fauna ni perjudicar el suelo— conectan las diferentes dependencias del lugar: la sala principal, la cocina, el laboratorio y las carpas-habitaciones. Una serie de paneles solares brinda electricidad de manera continua, la línea de internet funciona con razonable eficacia, una bomba solar permite extraer agua potable de la laguna, “y hasta conseguimos un termotanque a leña para tener agua caliente”, cuenta Nicolás Muñoz, el técnico de campo.

Hasta el momento se han logrado identificar 339 especies de artrópodos; 353 de plantas; 332 de aves; 57 de mamíferos; 48 de reptiles; 36 de anfibios; 70 de peces y 20 de hongos. Pero el número de especies inventariadas presentes en el parque crece de manera permanente. “Es un parque complejo, con una biodiversidad abrumadora que no deja de sorprendernos”, dice Cerón.

El teuco Gran Chaco
La estación de campo El Teuco, perteneciente a The Conservation Land Trust, se encuentra a orillas de la laguna de El Breal. Foto: Matías Rebak.

La biodiversidad de El Impenetrable

La explicación de tanta riqueza está en la gran diversidad de ambientes: “Tenemos dos riegos [el río Bermejo, también llamado Teuco en este sector; y el Bermejito, que era el cauce original del Bermejo] que generan una situación de humedad bastante independiente del sistema de precipitaciones, que es bastante bajo”, explica Cerón.

La humedad, sin embargo, no es pareja en toda el área. La gradiente se va modificando desde la zona del río y la laguna hacia el centro del parque, lo cual crea ambientes de distintas características y explica la variedad de especies.

Jabirú (Jabiru mycteria) registrado en el Parque Nacional El Impenetrable, en el Gran Chaco argentino. Crédito: Archivo de Gerardo Cerón.

“Aquí se encuentra prácticamente toda la fauna emblemática del Chaco húmedo, como el aguará guazú o el mono aullador; pero también los mayores representantes del Chaco seco, como el tatú carreta (Priodontes maximus) y el pecarí quimilero (Catagonus wagneri). Es impresionante tener toda esa gama reunida en un solo lugar”, enfatiza el biólogo.

Las 30 cámaras trampa instaladas en el área permiten a los científicos ver y analizar los comportamientos de varios de estos animales.

Aguará popé (Procyon cancrivorus) en el Parque Nacional El Impenetrable. Crédito: Archivo Gerardo Cerón.

Desde hace un año, la llegada a El Impenetrable de un macho adulto de yaguareté o jaguar (Panthera onca) agregó una actividad inesperada a los miembros de la estación. El animal fue bautizado como Qaramta y Nicolás Muñoz, el técnico de campo, se encarga de monitorear sus movimientos y analizar los datos que emite su collar GPS.

Muñoz también está al cuidado de Tania, una hembra de jaguar traída especialmente por la Fundación Rewilding desde su lugar de residencia en los esteros del Iberá, a unos 500 kilómetros de distancia, pensando en la posibilidad del apareamiento y la reproducción, un acontecimiento cuya fecha está cada vez más próxima.

La cámara trampa instalada en el interior del parque El Impenetrable permite captar un extraordinario primer plano de Qaramta. Crédito: Fundación Rewilding Argentina.

Qaramta no es el único portador de un collar GPS en el parque. En marzo de este año, el equipo de El Teuco capturó cuatro tapires (Tapirus terrestris), que ahora ofrecen información satelital diaria sobre sus comportamientos.

“Es una experiencia que se realiza por primera vez en Argentina y nos llena de orgullo, porque nos permite estudiar los desplazamientos de estos animales, y ver cómo les afecta la sequía”, subraya Gerardo Cerón.

Tapir registrado en el Parque Nacional El Impenetrable, en el Gran Chaco argentino. Crédito: Archivo de Gerardo Cerón.

El hallazgo de una rana que solo se deja ver en condiciones muy especiales es un ejemplo de cómo la biodiversidad del Chaco entrega constantemente nueva información a la ciencia. “Estamos pendientes de hacerle el análisis de ADN cuando acabe la cuarentena porque es posible que se trate de una nueva especie”, dice Cerón.

Por otro lado, Alejandro Serrano, quien también es biólogo y es el encargado de anotar en su cuaderno los ártropodos y las plantas,  asegura que “es imposible descubrir toda la variedad de invertebrados que existen en el parque”.

La salud del parque

Con tanta información a mano, el equipo de la estación está en condiciones de hacer un diagnóstico muy preciso de la salud del parque. “El estado de conservación no es óptimo, pero sí bueno, mejor que en otros parques”, subraya Cerón. La extracción forestal y la proliferación del ganado vacuno durante los tiempos en los que fue finca privada son las causas de que algunos sectores se vean degradados.

Aguará guazú registrado en el Parque Nacional El Impenetrable, en el Gran Chaco argentino. Crédito: Archivo de Gerardo Cerón.

Alejandro Serrano es también el encargado de estudiar y valorar el estado de los pastizales, biomas fundamentales para mantener el equilibrio ambiental en el área. “Actualmente estoy definiendo qué pastizales son los más vulnerables”, explica este doctor en Ciencias Biológicas que afronta el desafío de recuperar los “caños”, tal como denominan en el Chaco a los antiguos cauces del río que fueron cubiertos por las hierbas. “Durante décadas, el ganado vacuno se adueñó de estos lugares comiéndose el pasto pero no los arbustos; entonces las especies leñosas fueron dispersando sus semillas y ‘cerrando’ el pastizal”, comenta Gerardo Cerón.

El equipo también trabaja en un programa de control de burros —un animal considerado nocivo para los ambientes del parque— y se mantienen en continua comunicación sobre dos aspectos cruciales: los focos de incendio y la presencia de cazadores.

“Al principio, en 2012, los cazadores nos disparaban desde la orilla formoseña. No creo que para matarnos, pero sí para asustarnos o para divertirse”, recuerda Pedro Núñez. Oír disparos siguió siendo un hecho relativamente habitual cuando la estación de campo fue tomando forma. Ahora, por suerte, se escucha menos movimiento y con la pandemia, asegura Cerón, disminuyó todavía más.

Imagen principal: Oso hormiguero en el Parque Nacional El Impenetrable. Foto: Parques Nacionales.

Este reportaje se publica en EFEverde por gentileza de Mongabay Latam



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