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El Gobierno rechaza intención medioambiental en hundimiento bloques en Gibraltar

El Gobierno rechaza intención medioambiental en hundimiento bloques en Gibraltar

El Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (MAGRAMA) rechaza que "el hundimiento de bloques de hormigón llevados a cabo en las cercanías de Gibraltar responda a motivos medioambientales o de protección de los recursos pesqueros" por lo que ha presentado el pasado mes de julio una denuncia ante la Fiscalía de Medio Ambiente.

En una nota de prensa el MAGRAMA denuncia que “el vertido de bloques de hormigón en el caso de Gibraltar se ha hecho sin ningún control, autorización ni estudio ambiental previo” lo que ha causado “la destrucción del caladero de pesca, una pesca que era legal, y nunca de arrastre, frente a lo que afirma Gibraltar”.

La denuncia presentada por el Ministerio ante la Fiscalía de Medio Ambiente el pasado julio fue elevada a la Comisión Europea para su estudio y el Ministerio español ha interpuesto una nueva denuncia ayer miércoles ante la Fiscalía por los vertidos de piedra y hormigón.

Las autoridades del Peñón de Gibraltar han hecho público hoy un documento a través de la embajada británica en Madrid en el que señalan que el arrecife artificial que construye Gibraltar en la bahía de Algeciras tiene como objetivo “proteger y mejorar” las especies pesqueras de la zona y regenerar el hábitat de fondo marino.

El documento elaborado por las autoridades del Peñón para respaldar su proyecto de arrecife artificial adelanta que habrá una “segunda fase del proyecto”.

El Ministerio español aclara en la nota que el hundimiento de los bloques se ha hecho en las inmediaciones (a solo 200 metros) de una Zona de Especial Conservación (ZEC) aprobada el pasado 30 de noviembre de 2012 por el Gobierno español de acuerdo a la normativa europea: el espacio “Estrecho Oriental de la región biogeográfica mediterránea”.

El MAGRAMA “no rechaza crear arrecifes artificiales” y reconoce que España tiene “una gran tradición en creación de arrecifes artificiales” además de grandes expertos.

Pero en su opinión el hundimiento de bloques de hormigón en Gibraltar “no responde a la creación de estos arrecifes artificiales” ya que si fuera así antes deben analizarse “dónde se crea (qué especies y hábitats existen en la zona), cómo llevarlo a cabo, así como ponderar los efectos ambientales”.

“En el caso del vertido de Gibraltar nada de eso se ha hecho”, dice el Ministerio de Medio Ambiente.

El Ministerio afirma que “con los argumentos que utiliza Gibraltar, se podría hundir cualquier cosa en cualquier lugar del mar y considerarlo arrecife artificial. No es así, desde luego, como se crean estos arrecifes en España”.

El MAGRAMA destaca que “de entrada” el vertido ha causado la destrucción del caladero de pesca, “por lo que este vertido nunca se hubiera permitido en otras zonas”.

“Y sin perjuicio de los daños al medio ambiente que se puedan haber producido”, aclara.

Se denuncia en la nota oficial española que este vertido “se ha llevado a cabo en aguas españolas” y no se ha respetado la Ley de Costas (Leyes 22/1988 y Ley 2/2013) ni la del medio marino (Ley 41/2010 de Protección del Medio Marino), además de la normativa de pesca y sectorial de aplicación (como marina mercante).

Junto a la denuncia por este vertido de bloques de hormigón, el MAGRAMA presentó ayer, miércoles, otra denuncia ante la Fiscalía de Medio ambiente por los rellenos de piedra y hormigón para la construcción de espigones que las autoridades de Gibraltar están efectuando “ganando terrenos al mar en un espacio natural protegido, por constituir un posible delito medioambiental”.

El Ministerio español rechaza los argumentos aportados por Gibraltar a los que tacha de carecer “del menor rigor científico”.

Sobre los supuestos beneficios medioambientales y para la actividad pesquera el MAGRAMA señala que:

-Los bloques pueden proporcionar lugares de refugio para las especies pesqueras, pero es muy dudoso que las utilicen como zonas de desove al no formar parte del hábitat natural de esa zona.

-Las praderas marinas se asientan sobre sustrato blando, no duro, al igual que hacen los moluscos. Estos bloques, por tanto, lo que están haciendo es eliminar el hábitat natural de sustrato blando (arenas y fangos). En los bloques se asentarán otro tipo de comunidades, propias de los sustratos duros, que sustituirán a las naturales.

-La pesca que se realiza en la bahía es legal, y es falso que se practique la pesca de arrastre. Son artes de marisqueo y artes de enmalle. A quienes están perjudicando es a los pescadores artesanales, que son los mayores beneficiarios de los verdaderos arrecifes artificiales. La pesca se practica de manera legal. Los fondos mínimos de 35 m para el cerco y 50 m para el arrastre, profundidades muy superiores a las de la zona objeto de los vertidos, de unos pocos metros, como admite Gibraltar.

-No se maximizarán los recursos marinos, sino que se sustituirán unos por otros, impidiendo además su uso sostenible.

-Sobre el diseño y construcción de los módulos “siguiendo una serie de documentos de orientación españoles”, habría que conocer exactamente en qué estudios o información se han basado estos grupos para realizar tales afirmaciones.

-La zona en la que se han vertido los bloques no encaja con ninguno de los dos tipos de arrecifes. Se trata de un fondo arenoso de entre 4 y 6 metros de profundidad, donde el único recurso pesquero es un banco marisquero. Se descarta por tanto que se trate de un arrecife con fines de protección.

-Se descarta también que se trate de un arrecife de producción, ya que el único hábitat posible a regenerar (fondo arenoso banco marisquero) se destruye precisamente por verter los bloques.

-Una vez vertidos los bloques, en el aviso a navegantes del Puerto de Gibraltar se afirma que la columna de agua queda reducida a 1,5 metros. Luego se obstaculiza completamente la navegación, y se alteran las condiciones hidrográficas.

-No consta que en Europa se haya instalado nunca un arrecife a esta profundidad tan escasa.

-No está plasmado en ningún documento ambiental que el lugar del vertido será un lugar primordial para regenerar las poblaciones pesqueras.

-No se conocen los artículos científicos en que supuestamente se basa el vertido. Las praderas marinas se asientan sobre sustrato blando. Al cambiar el sustrato se imposibilita este asentamiento. Por otra parte, ningún experimento previo realizado para el trasplante de fanerógamas marinas ha tenido éxito.

-Nada se dice de otras zonas someras que han sido objeto de relleno por las autoridades gibraltareñas -inutilizando caladeros- y en las que se podrían haber regenerado praderas marinas.

-Es falso que “el fondo marino es de composición arenosa, y no existe ningún hábitat o especie protegida por la UE dentro de la superficie que ocupa el arrecife artificial”. El hábitat “1110 Bancos de arena cubiertos permanentemente por agua marina poco profunda (Bancales sublitorales)” sí es un hábitat del Anexo 1 de la

Sobre las Directiva hábitats el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente hace las siguientes precisiones en su nota:

-El MAGRAMA desconoce el proyecto y el estudio ambiental realizado y considera que se han incumplido numerosas leyes españolas aplicables, al haberse realizado en aguas del Reino de España (Ley de Costas, Ley de protección del medio marino, Ley de pesca marítima del Estado, etc.).

No obstante, en cualquier caso se ha contravenido el Convenio de Naciones Unidas sobre la evaluación del impacto ambiental en un contexto transfronterizo (Convenio de Espoo), hecho en Espoo (Finlandia) el 25 de febrero de 1991, y que entró en vigor en 1997.

El Convenio establece la necesidad de que los Gobiernos notifiquen y consulten mutuamente todos los grandes proyectos en estudio que pudieran generar impactos ambientales negativos cruzando las fronteras.

-La zona afectada era usada principalmente por flota artesanal dedicada a la pesca con rastro y con redes fijas, no con artes de arrastre propiamente dichas. A la zona han acudido habitualmente hasta una docena de barcos, de forma rotatoria.

-Es falso que “la zona no constituye ni una ruta de transporte marítimo, ni una zona de exclusión militar, ni una zona de recreo”, ya que por la zona circulan numerosas embarcaciones de todo tipo.

EFE

gcf/rs




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Redacción EFEverde
Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE www.efeverde.com y www.efefuturo.com

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