CULTIVOS GANADO

El fuerte calor también deshidrata a cultivos y ganado

El fuerte calor también deshidrata a cultivos y ganado

Los agricultores y ganaderos están muy pendientes de campos y granjas como cada año por estas fechas por el intenso calor: Cultivos y animales también sufren los rigores del verano, entre ellos estrés, deshidratación, menores producciones de carne o leche, e incluso descenso de la fertilidad.

Así lo apuntan fuentes del sector agrario, profesionales que en muchos casos se quedarán sin vacaciones para atender sus explotaciones o tendrán que modificar sus rutinas diarias.

 

En el caso de los invernaderos, la temperatura en el interior es siempre mayor que en el exterior, con lo que si se llega a los 40 grados, en el interior se dispara hasta los 50 grados.

 

En esas condiciones, las personas no pueden trabajar en ellos, lo que obliga a ventilar mucho el invernadero y a realizar las labores por la noche y de madrugada.

 

Sobre las posibles repercusiones por altas temperaturas en el campo, fuentes de COAG apuntan que todo dependerá de la intensidad de la ola de calor y de su duración, y que si se prolonga muchos días será cuando puedan producirse daños por estrés.

 

Por su parte, todas las ganaderías se muestran, como las personas, sensibles al calor: comen menos -lo que puede retrasar su desarrollo- y, en casos graves, pueden producirse bajas en las cabañas.

 

Además, los animales recién paridos, enfermos o débiles son los más vulnerables cada verano, cuando las temperaturas suben mucho.

 

Entre los sectores más sensibles están el avícola y el vacuno lácteo, que producen menos en estas condiciones climáticas.

 

En el caso de los cultivos, una ola de calor muy prolongada puede traducirse en que “mueran” plantas, se caigan al suelo los cereales que no se hayan recogido aún e incluso haya desprendimientos o daños en algunos frutos no totalmente formados aún, según fuentes agrarias.

 

También obligaría a muchos agricultores a regar más para compensar la evapotranspiración y evitar la deshidratación de la planta y, a mayores dotaciones, mayor consumo de agua y gasto energético en un momento de tarifas eléctricas altas.

 

Más acostumbrados a las altas temperaturas están los profesionales andaluces que, según recuerdan desde Asaja-Sevilla, sufren máximas de 40 grados e incluso superiores durante los meses estivales.

 

Sin embargo, reconocen que este año está siendo más benévolo y uno de los más frescos que se recuerdan -al menos en la primera parte del estío; de hecho, a finales de mayo y principios de junio los arroceros estuvieron preocupados porque al cultivo le faltaba temperatura, añaden.

 

“Los 40 grados de temperatura máxima en los últimos días en varias provincias andaluzas, no son nada extraordinarios y están dentro de la más absoluta normalidad”, admiten las mismas fuentes.

 

Desde la organización agraria UPA, indican que durante estos meses el sector productor de carne de pollo reduce su oferta, ya que el calor provoca que las aves cojan menos peso.

 

Este hecho supone que, cada semana, hay entre un 20 y un 25 % menos de carne en el mercado que en cualquier otra semana del año.

 

Agrega las mismas fuentes que el fuerte calor también obliga a los agricultores y ganaderos a adaptar numerosas tareas de su trabajo diario y “frente a muchos profesionales que encuentran en la época estival unos días perfectos para el descanso, en el campo el verano es época de trabajo intenso en muchas producciones”.

 

En este sentido, añaden que numerosas especies ganaderas ven reducida su capacidad productiva y, además, aumenta el consumo de agua y por tanto la generación de deyecciones y desechos.

 

Los ganaderos deben hacer frente a mayores costes de producción, por la necesidad de utilizar sistemas de refrigeración en las granjas: como ventiladores y paneles de refrigeración con agua.

 

También afecta también a la fertilidad de los animales, que se ve disminuida, y a la lactancia, pues las madres producen menos leche.

 

Los cereales se encuentran en plena recolección en casi toda España y, con el exceso de calor, aumenta el número de tormentas, que interrumpen las labores de recolección y suelen dejar granizos localizados que afectan a parcelas concretas, resaltan desde UPA.

 

En las frutas y hortalizas, cuando la temperatura es mayor de la habitual se produce un estrés para la planta y tiene lugar una cierta parada vegetativa más o menos intensa, dependiendo de la duración de la ola de calor, concluyen. EFE.

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