FOIE GRAS

El foie gras, plato de lujo con sello de tortura animal

El foie gras, plato de lujo con sello de tortura animal

El foie gras es un producto de lujo que se sirve en los restaurantes más exquisitos, pero el boato y refinamiento que le acompaña en el plato, contrasta con las condiciones de sufrimiento que, patos y gansos, pasan para poder ofrecer un hígado de nombre francés. Hoy, la organización internacional Igualdad Animal celebra el Día contra el Foie Gras.

Protectores de animales de todo el mundo protestan desde hace años por esta práctica tradicional y algunos de ellos han conseguido que sus denuncias prosperen en algunos países. Así, en la UE ha sido prohibido en 14 países y los europarlamentarios de Los Verdes insisten en que esta prohibición se extienda.

Anuga, la mayor feria mundial de la alimentación, que se celebra en Colonia (Alemania) cada tres años, retiró el foie gras de la lista de presentación de sus productos.

Cinco son los países europeos que mantienen su producción, con Francia a la cabeza como el mayor productor de foie gras, le siguen, Hungría, Bulgaria, España y Bélgica. El resto de la producción procede de Estados Unidos, China y Canadá, según la Federación Europea del Foie gras.

Igualdad Animal es una de las organizaciones empeñadas en investigar sobre las condiciones en las que viven estas aves destinadas a la producción de foie gras.

Además el foie gras es un alimento en absoluto sano, por ser extremadamente calórico y formado mayoritariamente de grasa.

Uno de los portavoces de la organización Igualdad Animal, Javier Moreno, concretó a EFEverde las conclusiones a las que han llegado tras las investigaciones realizadas en estas granjas, “lo primero que hay que decir es que la producción de foie gras está prohibida en multitud de países por el maltrato animal inherente a esta industria”.

El foie gras es el hígado de un pato o ganso que se ha obtenido a base de alimentación forzada, denominada proceso de cebado, donde se les obliga a ingerir una gran cantidad de alimento con el objetivo que el hígado aumente de tamaño, lo que se conoce como foie gras.

Este proceso se mantiene entre 12 o 17 días y comienza a los 4 meses de vida del animal, lo que provoca la muerte de muchos de ellos.

UN HÍGADO CON EL QUÍNTUPLE O SÉPTUPLE DE SU TAMAÑO NORMAL

En el proceso de cebado se introduce en los buches del animal maíz cocido con la ayuda de un embudo y un tubo de unos 25 centímetros de largo. Luego de 21 a 27 alimentaciones forzosas, el hígado adquiere el quíntuple o séptuple de su tamaño normal, llegando a pesar entre 500 a 600 gramos

“Hemos visto en granjas patos con el pico roto, muchos mueren porque no lo soportan o tienen problemas respiratorios. Al aumentar el tamaño del hígado se genera una enfermedad que se llama esteatosis hepática, que es la que provoca el aumento de gran cantidad de grasa en el hígado, procurándole ese tamaño tan brutal que es por lo que se vende como foie gras”, dijo Moreno.

En España, el índice de mortandad de los patos es de diez a veinte veces superior durante el periodo de cebo, según la organización.

La fabricación del foie gras se remonta a 4.500 años antes de Cristo, cuando los egipcios observaron la llegada de ciertas aves como patos o gansos a las orillas del Nilo como paso de emigración. Lo que sorprendió a los egipcios era la facultad natural que tenían estas aves para proveerse de grasas con las que afrontar el viaje de vuelta.

Al utilizar estas aves como alimento comprobaron lo exquisito que resultaba el hígado de esta forma alimentado y el descubrimiento sobrevivió entre griegos y romanos que también supieron apreciar su exquisitez.

Fue Francia la que después de siglos se hizo con la tradición de este alimento que llegó a formar parte de las mejores mesas de Europa. Si al principio la sobrealimentación se realizaba a base de higos, con la llegada del maíz procedente de América se descubrió que su uso era más barato y el propósito más eficaz, pero para la supervivencia de estas aves el resultado era más dramático.

En condiciones normales de vida, estas aves forman grupos sociales y pasan largo tiempo en el agua. Dedican la mayor parte del día a buscar alimento y cuidar su plumaje. Pero confinadas y después de una semana de alimentación forzosa, el trauma que se les causa comienza a somatizarse, muchas desarrollan enteritis aguda y diarrea, y las plumas del cuello se vuelven pegajosas y se ensortijan.

Los observadores de Igualdad Animal que han podido visitar estas granjas sostienen que “el aumento del tamaño del hígado les dificulta los movimientos y la respiración, y el sobrepeso les causa heridas por el rozamiento de la zona pectoral con el suelo de la jaula”.

La alimentación forzada de estos animales está prohibida en Argentina, Austria, República Checa, Dinamarca, Finlandia, Alemania, Irlanda, Israel. Italia, Luxemburgo, Noruega, Polonia, Suecia, Suiza, Holanda, Reino Unido y, en Estados Unidos, en el estado de California. EFE

 




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Redacción EFEverde
Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE www.efeverde.com y www.efefuturo.com

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